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Zancadas para el recuerdo

A venti chilometri all’ora

05 Jun 2016 10:06

¿Cuál es el mejor maratoniano español de la historia? Si atendemos a las marcas, el récord lo ostenta desde hace diez años Julio Rey, el único que ha conseguido bajar de 2:07. El de mayor eficiencia competitiva fue, sin embargo, Abel Antón, que en el poco tiempo que se dedicó a los 42 kilómetros ganó dos mundiales y venció en carreras tan prestigiosas como Londres y Berlín. Pero si mezclamos todos los factores creo que estaremos de acuerdo en que el mejor ha sido Martín Fiz, por títulos en campeonatos y por victorias en grandes carreras comerciales. Incluso, por su persistencia. Hoy, con 53 años, sigue compitiendo y es posiblemente el mejor veterano del mundo, y eso también hay que valorarlo. Pero no solo lo considero el número uno por lo que ha conseguido, sino también por el casi: fue el español que más se aproximó a la medalla olímpica. Quedó cuarto en Atlanta ’96 en una carrera que perfectamente podía haber ganado.

Fiz entra victorioso en el mundial de Goteborg ‘95

Fiz entra victorioso en el mundial de Goteborg ‘95

Podríamos añadir otros muy buenos a la lista, como Antonio Serrano, el primero en bajar de 2:10; o Alberto Juzdado y Diego García, los que compartieron con Fiz aquel abrazo histórico en Helsinki; o Peña, Ríos, Cortés y Gómez, todos ellos sub 2:08. Sin embargo, hay otro atleta que a muchos nos ronda la cabeza cuando divagamos sobre este asunto. No consiguió ningún título importante, ninguna gran medalla… pero, por otra parte, corría con una clase excepcional, un atrevimiento que en ocasiones se adentraba en lo temerario y ha sido el español que más cerca anduvo del récord del mundo. Hablamos de Fabián Roncero, al que algunos medios se referían como “el africano de Canillejas”.

Cuando quien esto escribe se iniciaba en las carreras populares, una de las primeras pruebas en las que participó fue el medio maratón de la Ciudad Universitaria, en Madrid, organizado por la revista Corricolari. La carrera la ganó Roncero, en marzo de 1994. Mientras estiraba tras los 21 kilómetros escuché una conversación entre dos entrenadores: no entendían qué hacía ese chico, Fabián, gastando fuerzas en pruebas populares. Era demasiado bueno para estar allí. Decidí, a partir de entonces, seguirle la pista.

Un año después debutó en maratón, en Londres, donde realizó 2:14. Fue sin embargo en 1996, en Carpi, donde presentó sus credenciales como buen maratoniano: además de ganar, realizó la excelente marca de 2:09.43. La anécdota de la carrera ocurrió cuando marchaba destacado hacia la meta y se le acercó un curioso ciclista con perilla a comentarle asombrado: «Ehi, stai andando a venti chilometri all’ora!». Ese ciclista no era un dominguero, sino Marco Pantani, que casualmente rodaba por allí. Aquí les mostramos la foto. “Viene da pensare ad un fotomontaggio, ma non è così”, escribió el periodista Marco Patucchi en La república.

Pantani comenta la jugada con Roncero

Pantani comenta la jugada con Roncero

Fabián Roncero saltó a la fama un año después, cuando realizó aquella carrera kamikaze en el mundial de Atenas ’97. Se lanzó a la aventura en solitario, una tarde de calor y humedad aplastantes, y realizó una involuntaria avanzadilla a las dos estrellas del equipo español, Antón y Fiz, que acabaron haciéndose con el oro y la plata, respectivamente. Roncero terminó sexto, pero no fue un esfuerzo baldío: la gran actuación del conjunto obtuvo la recompensa del premio Príncipe de Asturias del deporte. Antón, Fiz, Roncero, Diego García, Alberto Juzdado y José Manuel García. No era mal equipo, no.

Aquel equipazo en el podio en Atenas

Aquel equipazo en el podio en Atenas

No nos equivoquemos, Roncero no se lanzó en la capital griega a la aventura en busca de un poco de atención mediática. Ni mucho menos. Ya sabían, él y su entrenador, Guillermo Ferrero, que en sus piernas había calidad suficiente como para jugar un papel estelar en el fondo mundial. Debía ser ambicioso y buscar un gran logro. Eso ocurrió en la primavera siguiente, en Rotterdam, donde asistimos a una de las carreras míticas de nuestro deporte. Tras desprenderse de todos sus rivales Roncero se lanzó en solitario hacia la meta, a un ritmo insoportable, hasta entonces, para cualquier humano. A tres kilómetros de la llegada el cronómetro anunciaba que podía batir el récord del mundo del etíope Belayneh Dinsamo (2:06.50), obtenido en el mismo maratón de Rotterdam diez años antes. Cuando todos esperábamos la gran hazaña, unos calambres obligaron a Fabián a detenerse dos veces para estirar, y entonces Dinsamo respiró tranquilo desde su casa. Aun así, Roncero llegó el primero a la línea de meta y consiguió un magnífico récord de España, 2:07.26. He aquí el vídeo del emocionantísimo final:

En la misma carrera, en la edición siguiente, volvió a superar el récord nacional por tres segundos, aunque en esta ocasión solo pudo entrar en la meta tras el keniata Japhet Kosgei (2:07.09). Aunque entonces la plusmarca mundial ya quedaba lejos, pues tras el baldío intento de Roncero en 1998 un brasileño, Ronaldo da Costa, lo había conseguido unos meses después en Berlín (2:06.05).

Roncero no fue simplemente un excelente maratoniano, también rindió en otras distancias y superficies. En el 10.000 tuvo sobresalientes intervenciones. Recuerdo especialmente dos: la Copa de Europa de Lisboa ‘98, cuando batió el récord español aún vigente (27:14.44), y la final del Mundial de Edmonton ‘01, donde, acompañado por José Ríos, se batió con los africanos para conseguir una estupenda quinta plaza.

Los dos pelaos compitiendo con los mejores

Los dos pelaos compitiendo con los mejores

En campo a través fue tres veces campeón de España, pero se recuerda especialmente su bronce en el Europeo de 2002, cuando consiguió la medalla a pesar de correr casi toda la prueba con una sola zapatilla debido al pisotón de un rival. En medio maratón tuvo excelentes prestaciones, y estableció el récord de Europa en Berlín (2001, 59:52), plusmarca que mantuvo hasta que el año pasado, en Lisboa, se la arrebató Mo Farah. “No ha batido el récord de Europa, sino el de Somalia”, declaró nuestro protagonista al conocer el logro del británico de adopción. No es la única ocasión en que hemos sabido de Roncero tras su retirada. También nos sorprendió el siguiente titular, aparecido así o con alguna variante en los medios de comunicación: “Roncero, de premio Príncipe de Asturias a dependiente del Decathlon”. Por razones económicas el atleta madrileño se veía obligado a trabajar en la cadena francesa de material deportivo. Dos conclusiones me asaltaron al leer la noticia. La primera, lo mal remunerado que está el atletismo profesional en España; o en su defecto, lo mal que se invierte lo que se gana. La segunda, el cierto desprecio con que los medios trataron la nueva ocupación de Roncero, pues lo presentaban como una especie de caída a los infiernos. Estamos de acuerdo, es mejor ocupar algún cargo en la RFEA o ser comentarista en TV, pero atender en un comercio no es un trabajo indigno, ni mucho menos.

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Óscar Monterreal

Doctor en Historia del Arte, profesor universitario, diplomado en Magisterio (Educación Física) y escritor.


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Óscar Monterreal escritorFabián Roncero

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