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Acaba Pekín 2015, un Mundial para el recuerdo

31 Ago 2015 20:08
Ashton Eaton. Pekín 2015 | IAF

Ashton Eaton. Pekín 2015 | IAF

Se acabó lo que se daba. El mediodía de este domingo, a eso de las 14:30 horas, Estados Unidos ganaba el título del relevo largo, el 4×400, y cerraba así un campeonato del mundo que quedará en la retina de muchos aficionados, pues mucho ha sido lo vivido durante estas nueve jornadas.

No olvidaremos a nuestro Miguel Ángel López marchándose en solitario en el último kilómetro de los 20 marcha, ni a María Vasco comentando a voz en grito que “la madre que lo parió, bien contenta estará”. No olvidaremos la brillante actuación de Ruth Beitia en la final de altura, donde tras elevarse sobre 1,99 metros tuvo que conformarse con una quinta posición, pero que aún así no perdió la sonrisa. No olvidaremos la nueva entrega de ‘el eterno Chuso’, con su récord de participaciones en mundiales, que ya van doce, y para colmo con un excelente noveno puesto. Tampoco olvidaremos en bastante tiempo la confirmación de que nuestro atletismo no pasa por sus mejores momentos, con las escasas plazas de finalista y buenas noticias acaecidas en Pekín. Y digo que no las olvidaremos, porque servirán de motivación para cambiar las tornas en los próximos Juegos de Río.

Cuántas cosas recordaremos de este Mundial. El cómo se vivió la debacle de los keniatas en la maratón masculina, compensada luego por un magnífico triplete en los obstáculos y los oros en jabalina y 400 metros vallas. Kenia, quién te ha visto y quién te ve.

Costará de olvidar el regreso de la reina de las combinadas, Jessica Ennis-Hill, que coincidió con la debacle de otra inglesa, Katerina Johnson-Thompson. Y qué decir del campeón de martillo, al que se le fue de las manos la celebración de su oro. Aunque para celebraciones, las de los jamaicanos, con los tres nuevos oros de Usain Bolt, venciendo a la cara oscura del atletismo personificada en Justin Gatlin, en la primera temporada en la que muchos dudaron de sus posibilidades de victoria. Y hablando de llevarse más de un oro, ¿qué decir de Mo Farah y su triple-doble? Ni que esto fuera la NBA.

No será fácil borrarse de la cabeza la cara de Renaud Lavillenie, mostrando la impotencia por volver a fallar en otro Mundial. Ni tampoco la calma absoluta del triunfador de la pértiga, el canadiense Shawn Barber, que más que un universitario parecía un veterano ganador. Que por cierto, hablando de rachas, es imposible olvidar a Caterine Ibargüen y su victoria número… ¿Cuántas van ya, consecutivas? Bueno y la de Shelly Ann Fraser-Pryce, que sumó un nuevo oro en los 100, un oro que se vio amenazado por una blanca, tantos años después. Esa atleta, Schippers, una holandesa capaz de batir un récord europeo de otra época en los 200 metros. ¿Su límite? Si existe, aún por determinar.

Cuántas cosas nos ha dejado este campeonato. La derrota de la ‘intocable’ Perkovic a manos de la cubana Denia Caballero, la media satisfacción de una Genzebe Dibaba que tras ganar el ‘milqui’ se mostró humana en el 5.000, o la victoria de un Rudisha que este año no es el más fuerte, pero sí el más inteligente. El amaño de las chinas en la marcha, ¿recordáis esa entrada al estadio hablando? Difícil de olvidar, eh. Y la final de los 10 kilómetros femeninos, con la celebración prematura de la estadounidense Molly Huddle, que la apartó del podio en los últimos metros.

Tardaremos en olvidarnos de Pekín. Por gestos como el de la cubana Yarisley Silva, que tras proclamarse por fin campeona del mundo de pértiga, subastará su camiseta para donar fondos a la familia de una atleta lesionada de gravedad. O por atletas como Aries Merrit, que aún teniéndose que someter a un trasplante de riñón un par de días después de la final de las vallas cortas, quiso salir a correr y se llevó un bronce glorioso. O por la vuelta al alto nivel de Blanka Vlasic tras una eterna y oscura época de lesiones.

Y, ¿qué decir de las marcas? Cantidad de atletas llegados en plena forma, dejaron marcas para el recuerdo, para que Pekín se mantenga en nuestras mentes durante mucho tiempo. Hablamos de Yego y sus 92 metros en jabalina, del 400 y tres atletas por debajo de los 44 segundos. Hablamos del martillo femenino y la plusmarquista mundial mandando el artefacto pasados los 80 metros. Hablamos de una longitud femenina preciosa, donde 7,01 ‘sólo’ dio un bronce, y de un triple masculino en el que Christian Taylor se hizo con el segundo salto más largo de la historia con sus 18,21. Hablamos del atletismo en su máxima expresión, del decatlón, y del ‘superatleta’ que lo representa, Ashton Eaton y su récord del mundo, con esos 9.045 puntos.

Será un Mundial recordado por los españoles por las horas intempestivas y las noches sin dormir, por el realizador nefasto que se olvidaba de los concursos en sus puntos calientes, y con ello recordamos a un Ernest Riveras al que se echa de menos por sus ‘críticas constructivas’.

Tardemos en olvidarnos de la capital china, de Pekín. Tardemos en olvidar este gran Mundial. Pero no por ello dejemos de mirar adelante, a una próxima temporada repleta de retos para nuestros atletas, culminados todos ellos por el sueño olímpico. Pekín vino y se fue, recordémoslo y usémoslo para llegar a Rio. Los Juegos esperan.

Marc Masip

Físico. Comunico ciencia en Twitter como @Marc_scicomm. Me gusta un poco el atletismo. Y Harry Potter. Parte de @WangConnection y @CarrerLliure. ¿Un libro? Marina.


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Campeonato del Mundo 'Pekín 2015'

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