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Casillas, de carne y hueso

Casillas, de carne y hueso
18 Sep 2014 06:09

Fue a un antiguo presidente del Real Madrid, Ramón Mendoza, a quien oí decir que el problema del mundo no era otro que la intolerancia. Fue un pensamiento honesto, no sabía que le estaban grabando. Sin abandonar el espacio, el Real Madrid, pero sí el tiempo, muchísimos protagonistas y años después, podríamos extrapolar esa idea a lo sucedido en los últimos tiempos en el «caso Iker».

Entre todos habéis, sí, habéis convertido esto en la guerra entre el norte y el sur, en una peculiar confrontación entre moros y cristianos o tal vez pretendéis que la explicación en la Wikipedia de los conceptos del yin y el yang proponga como ejemplo a Iker Casillas.

Se están obviando premisas muy recomendables para realizar cualquier análisis del modo más objetivo posible, más allá de portar la mesura como bandera. La mesura es una opción, sólo. Y lo contrario del blanco es el negro. Vale. Lo que han olvidado las «dos Españas», la «pro-Iker» y la «anti-Iker», es que lo contrario del «sí», no es el «no». Lo contrario del «sí», es el «menos sí» (-sí), por lo cual dos opiniones no tendrían que estar necesariamente enfrentadas entre sí por el hecho de ser distintas, a no ser que una de las partes lo crea de manera subjetiva.

Lo que me lleva a pensar que «otras fuerzas» mueven a opinar de modo tan extremo en ocasiones, pasando por alto lo que no se puede pasar de manera objetiva. Hacerlo «por un puñado de euros» no sería el motivo más feo, a pesar de sí mismo, si lo siguiente es pensar en el rencor, la envidia, o Dios sabe.

Iker Casillas levanta la Eurocopa e 2008

No estoy posicionándome «a favor», sino que baso mi opinión en la experiencia de haber seguido su carrera, como ha hecho casi todo el mundo en este país. Iker Casillas ha sido uno de los mejores porteros del mundo, así fue reconocido más allá de nuestras fronteras en un tiempo no muy lejano por casi todo el mundillo del fútbol. Pero a todo el mundo «le llega la hora», y a Iker le ha tocado en este momento. Hace diez años habría sido implanteable todo este debate; cualquier intento de comparar a Casillas en este momento de su carrera con el que fue sería también, un atentado contra lo real.

Mayo de 2002, final de la Champions.  Las cuatro personas que estamos frente al televisor lamentamos la lesión de César, por cuanto que además, su sustituto no nos convence en absoluto. Es un chico con buenos reflejos que «se las come por arriba». Prevalece en el grupo la aceptación de que, algo malo va a pasar en el tiempo que resta. No hace falta contar lo que pasó después.

De promesa da el salto a héroe, a mito, en un sólo día. Y su leyenda no deja de crecer, mientras compite. Al mundo se le ha olvidado que Iker «se las come por arriba», porque, en realidad, él nunca ha mejorado demasiado ese aspecto. No para su nivel. «Eso» ha sido siempre su maldición, pero en una carrera deportiva meteórica ahora parece importar poco o nada. En plenitud, se resaltan sus virtudes, incontables, del que muchos queremos coronar como mejor portero del mundo, pero no nos atrevemos, falta el visto bueno del resto del mundo. Llegará, la fecha ya está escrita, pero no la sabemos entonces.

Iker Casillas con Zidane en la primera Champions del portero

Iker Casillas con Zidane en la primera Champions del portero

El partido de cuartos de final de la Eurocopa 2008 que acabó con la clasificación de la selección para semifinales, ha sido a mi juicio el evento más influyente en toda la historia del fútbol español (con permiso del título mundial, claro). Repasemos…. cuartos de final, contra Italia, ¿y a penaltis?… pronóstico muy grave seguro. Pero ese día cambió la historia. Y la cambiaron todos, pero tambien Iker Casillas. Por si había alguna duda, el portero rival era Buffon, a buen seguro la mejor opción a candidato a mejor guardameta junto a Casillas. Ganó Iker. Ganó España. La historia se llevaba una «bofetada sin manos» de un portero que ese día, sin lugar a dudas, se convirtió, en el mejor del mundo. Esa noche se comenzó a escribir la final del Mundial 2010.

En esa final, tal vez el reconocimiento a Iker Casillas por parte del mundo llegó a su cota más alta. Pero entonces también encontramos un «pero» a la famosa parada a Robben. El factor usado, sin duda, con mayor despropósito y mayor arbitrariedad posibles, la suerte. A menudo suele ser el recurso de quien se ve perdido, pero con Iker Casillas ha sido utilizado como una constante desde el principio, por sus detractores. Tal vez los mismos que no ven su intervención en el «iniestazo», o en que Cristiano marque un gol de tacón contra el Rayo simplemente «jugándosela», porque golpea sin mirar entre una maraña de futbolistas, a ver si entra. Pues yo creo que lo de Iniesta es un golazo, lo Cristiano también, y lo de Casillas es un paradón como una catedral, en un escenario donde «hay que hacerla», en una situación límite y viendo como un tal Robben se te acerca.

Pero quienes defienden no las virtudes de Casillas y sus méritos, sino al personaje por encima del bien y del mal, olvidan que antes que personaje, es persona, y antes que leyenda, deportista. La leyenda prevalece, el deportista no. Y llegados a este momento, Iker Casillas ha reducido el nivel de portero que era, no por sus defectos como guardameta, sino por el natural paso del tiempo. Lo sucedido frente al Atleti no es un hecho aislado; no haré sangre de lo vivido en el Bernabeu, no se trata de eso, ni pude ver el partido completo, pero vi el gol de Tiago. Son ya «demasiados goles de Tiago», se han convertido en una constante en los últimos meses, lo que me lleva a pensar que tal vez: «Iker Casillas no debería ser ya el portero del Real Madrid». Alguien me dijo ayer: «Iker antes era un porterazo, y ahora, es un portero». Apto, pero no para el Madrid. Pues igual ese modo de verlo tan simple expone de manera muy clara una situación real, basada en la observación, sin tener que decantarse por ninguna corriente de pensamiento que vaya mucho más allá de esto.

Iker Iker Casillas con la Selección

En conclusión, lo que quiero decir es que se puede opinar sobre Iker Casillas de un modo natural, sin sujeciones a nada que no sea la libre interpretación de unos hechos en un campo de fútbol. Así, yo creo que es un portero que se encuentra en el ocaso de su carrera, con experiencia y destreza suficientes para seguir ejerciendo su profesión, pero tal vez no en el Real Madrid, por su nivel de exigencia a todos los niveles, incluida la presión a la que estará sometido, una vez ha sido señalado. Pienso que algún tiempo atrás estuvo en la cima mundial, situándose, sin duda, entre los mejores del mundo. Ha defendido mejor que nadie hasta ahora su puesto en la selección, consiguiendo éxitos a nivel grupal que reafirman su posición de privilegio en la historia, y en el Madrid no ha sido discutido jamás, hasta ahora.

Mi alegato a favor de la naturalidad y la libre opinión tal vez se convierta, en realidad, en la prueba misma de lo que defiendo; lejos de hacer incendiarias manifestaciones a favor o en contra, mis palabras con toda probabilidad dejarían indiferente a cualquier lector. Y poco a esto habría que añadir; descubramos el orden de prioridades de quien se posiciona, y de este modo entenderemos sus palabras.

El chico que «se las comía por alto», (en cualquier caso, ya titular en el Real Madrid), a mi me conquistó desde el principio en la portería y fuera de ella, por su caracter templado a pesar del éxito, su rostro honesto y su sinceridad en los medios, alejada de los clásicos «el fútbol son once contra once» y «no hay enemigo pequeño». Pero sólo su insaciable apetito de títulos como madridista y como guardameta de la selección le disculpa de, sólo tal vez, no ver que se encuentra en la primera fase del último tramo de su carrera. El tiempo dirá si estoy en lo cierto o si soy yo quien no ve que las malas rachas existen y Casillas por tanto, sigue en plenitud. Sin tener la menor intención de «jubilarle», por mi condición de humilde aficionado sin pretensiones me acojo a mi derecho a equivocarme.

Tomás García

Diplomado en Magisterio, AA Salesiano.


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