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Castillejo, a Zurich con sangre, sudor y lágrimas

Castillejo, a Zurich con sangre, sudor y lágrimas
27 Nov 2013 18:11

Carles Castillejo entrando en meta | www.fotorunners.es

Carles Castillejo entra en la meta de Anoeta

Carles Castillejo entra en la meta de Anoeta | www.fotorunners.es

La gesta de Carles Castillejo el pasado domingo en Donosti será recordada especialmente por la llegada reflejada de forma formidable en la fotografía de Félix Sánchez de fotorunners. Después de una larga, durísima y costosa preparación, además del incidente de Valencia, el catalán explotaba de emoción en la línea de meta. Un atleta veterano con solo tres maratones en sus piernas y con toda una vida entregada al atletismo que le servirá, si le respetan las lesiones, para dar otro mordisco al crono realizado y brindarnos otra gesta atlética. ¿Por qué no Zurich?

En primer lugar, me gustaría felicitarte por el éxito cosechado el pasado domingo en San Sebastián. ¿Cómo han transcurrido estos días tras cruzar la línea de meta?

Con tranquilidad y felicidad. Felicidad por ver cómo después de un largo y realmente tortuoso periodo de entrenamiento conseguía los objetivos de ser Campeón de España y de conseguir la mínima para Zurich. Quizás me queda un regusto amargo por no haber podido demostrarme que soy capaz de correr a ritmo sub 2h10′.

Las imágenes de tu llegada y de la campeona femenina, Estela Navascués, fueron realmente emotivas y plenas de sensaciones. ¿Cuáles fueron esas sensaciones que, en tu caso, afloraron en esos últimos metros de la prueba?

Como te decía, ha sido una preparación tortuosa que se iniciaba con una infiltración con PRP en el tendón de aquiles izquierdo. A partir de ahí han sido muchos kilómetros bajo el sol y la humedad del verano y muchos dolores,  sobre todo en la pata de ganso y en el glúteo. A cuatro semanas de Valencia cogí un virus que me tuvo en la cuerda floja diez días. Cuando quedaban seis días para Valencia empezó a doler el aquiles derecho. Era un no parar. El dolor es soportable, pero cuando son tantos días y en sitios diferentes al final agota mentalmente. Estaba saturado. No quería seguir  entrenando.

Y llegó Valencia y me pasó lo que me pasó. Era la gota que colmaba el vaso. La paciencia se había acabado. ¿Realmente vale la pena sacrificar tanto para eso? Por suerte, la Maratón de Donosti estaba muy cerca y podía intentar pasar página en 7 días. Físicamente estaba bien. La duda era el aspecto mental. Me la jugué, y mucho, y por eso a partir del km 38 las emociones fueron aflorando hasta explotar al romper la cinta de la llegada.

Afortunadamente, en Donosti eras de la partida en una carrera a la que varios de tus rivales-compañeros acudían con el mismo objetivo que tú: ser primero o segundo corriendo por debajo de 2h13´00´´. ¿Cómo se desarrolló la prueba hasta poder entrar en tu caso 17 segundos por debajo de la marca mínima exigida?

Precisamente escogí Donosti. Por eso mismo, Donosti me aseguraba liebres y un grupo de 4-5 corredores hasta el 25km como mínimo. A partir de ahí, el maratón nos iría poniendo en nuestro sitio. La carrera se desarrolló a ritmo constante de 3’07-3’09 casi los primeros 30km., exceptuando algún kilómetro suelto que Nimo hizo en 3’05 y, sobre todo, dos acelerones del ugandés. El primero de ellos sobre el kilómetro 18 y el segundo un poco antes de la Media. En ambas ocasiones yo me escapaba con él y las sensaciones eran brutales. En cambio, cuando iba un poco más lento me encontraba peor.

Pasamos la media entorno a 1h06’15 y, en ese momento, ya se habían parado Nacho y Lolo. Quedábamos Eliseo, Pablo y yo. Todo iba bien hasta que en el kilómetro 28 me empiezo a encontrar mal. Me encuentro raro. Respondo, pero me cuesta y así voy hasta el km 34. De hecho, hacemos el parcial más lento del km 30 al 35, coincidiendo también con la parte más dura del circuito. En ese km. 34 se produce el momento clave. Desde la moto nos informan que o cambiamos o se nos escapa la mínima. Yo iba tranquilo pensando que la teníamos en el bote.
Como veníamos dando relevos Pablo y yo (Eliseo ya había cedido) me tocaba a mi encabezar la carrera. Aceleré pensando en tirar lo que pudiera hasta que Pablo quisiera, ya que lo veía más fuerte que yo. La sorpresa fue que me empecé a encontrar bien y que Pablo empezó a ceder metros.

De esta manera fui concentrado en abrir hueco. Llegué al 40 en 2h06’00. Pensé: «Bufff hay que bajar de 7′ en los últimos 2.195km». Apreté los dientes e hice 3’04 en el km 41, con lo que sabía que si no pinchaba la tenía en el bote. La entrada en pista fue agónica hasta ver en el crono 2h12’30. Ahí me relajé y disfruté los últimos 50m de la carrera.

Como has comentado, tu preparación no ha sido un camino de rosas. Desde que hace 4 meses decidiste competir en Valencia hace una semana, muchas vicisitudes se han cruzado en tu camino en forma de molestias, dolores. Cuéntanos qué te ha sucedido y si estos inconvenientes te llegaron a hacer pensar en dejar la preparación y pensar en otra meta?

Me ha pasado de todo. De todo. Empecé infiltrando el aquiles izquierdo. Mucho trabajo de recuperación con Isa Arbones y con Toni Román me llevaron a ir poco a poco recuperándome. Les tengo que estar muy agradecido, sobre todo a Toni, que se lo ha currado un montón.
Pero no sólo fue eso, ya que la pata de ganso me estuvo dando guerra durante muchos meses y eso me llevó a, prácticamente, convivir con los antiinflamatorios, ya que si no me los tomaba era incapaz de rodar. Cuando más o menos lo tenía todo controlado tuve una época de dolor en el glúteo por mal apoyo. Me quedaba clavado, sin poder moverme. Cuando se acabó la fase de acumular y empezaba a afinar me puse enfermo. Un virus que me daba fiebre cuando le apetecía. Me dejaba entrenar, pero a la que encadenaba dos días me volvía la fiebre.

Cuando parecía que ya se había ido, el virus éste me atacó a los testículos. Me provocaba un dolor increíble que me hizo visitar el hospital ya que se pensaban que estaba estrangulado y me tenían que operar…Al final tal y como vino se fue. 

Y para acabar (o eso creía yo) me empezó a doler el aquiles derecho a cinco días del maratón de Valencia. Fueron unos últimos días muy duros. Sufriendo en silencio. Intentando por todos los medios recuperarlo para poder correr. Lo conseguí, pero…

Toda esa suma, todas esas cosas que me han sucedido, me han llevado a decir que estaba asqueado, que no tenía más ganas. Que estaba saturado mentalmente. ¡¡¡NO PODÍA MAS!!!
Pero el atletismo y la maratón me debían una y me la dieron en Donosti.

Tu bagaje en maratón aún es escaso, pero dentro de esa escasez hay dos campeonatos de España y una participación olímpica en la distancia. ¿Qué balance haces de tu periplo como maratoniano desde tu debut en Castellón 2011?

He corrido tres maratones con sus tres preparaciones y cada una ha sido diferente. Me considero inexperto y aún debo madurar en la prueba. He corrido en 2h10, 2h12 y 2h16 y me queda intentar exprimirme al máximo. Me queda correr un maratón haciendo un paso exigente y ver qué pasa. Quiero probar, quiero sentirlo. ¿Cuándo? No lo sé, pero seguro que en 2014 no.

Cuando un atleta de vuestro nivel prepara un maratón, ¿en qué momento de dicha preparación se da cuenta de que está preparado para conseguir la meta deseada, salvo imprevistos?

En mi caso, que hacemos preparaciones muy largas, me lo indican las últimas semanas del ciclo específico. Éstas son cuando faltan de 6 a 8 semanas para el maratón y coinciden con las semanas de máximo volumen (200 a 215km). Ahí, cuando el cuerpo está reventado orgánica y muscularmente y te tocan hacer 16km de series (por ejemplo 6000-4000-6000) y ves que llevas bastante bien los ritmos de competición. A eso le añades que al día siguiente te tocan 2h15´de rodaje y que debes estar bien muscularmente.

Todavía quedan varios meses hasta que se expire el plazo para conseguir las marcas mínimas. ¿A qué atletas otorgas más posibilidades para acompañaros a ti y a Javi Guerra en el maratón del Europeo?

Te diría que Ayad es el que tiene más papeletas. Tiene 2h09´ y sólo con ratificarlo tendrá bastante. Luego la cosa se complica. Por marca personal creo que lo pueden conseguir José Carlos Hernández, Nacho Cáceres y Rafa Iglesias. A éstos se puede añadir Iván Fernández, que debuta, y si Pablo o Eliseo lo vuelven a intentar en primavera.

En siete días has completado, entrenos aparte, unos 60 kilómetros al máximo nivel. ¿De qué forma esperas recuperarte para volver a estar operativo lo antes posible?

La verdad es que hasta que no me lo has preguntado no me había dado cuenta. Es cierto que en apenas siete días se puede decir que he hecho un maratón y medio. Es una paliza, pero lo que denota es que mi estado de forma sí que era bueno. Ahora mismo sólo me planteo descansar. Nada de correr durante un par de semanas y empezar a meter bicicleta y piscina todos los días. A partir de la tercera semana ya veremos.

Has tenido un año y pico bastante ajetreado. ¿Cuáles son tus planes a corto plazo desde estos momentos?

Tengo dudas de cómo afrontar la temporada. Por un lado me apetece hacer una temporada invernal muy tranquila, reposada, compitiendo lo justo para seguir manteniendo un nivel de forma aceptable y así guardar fuerzas para el Europeo. Pero, por otro lado me apetece intentar repetir título en el cross  y eso conlleva entrenar mucho.

¿En qué momento crees que podrás volver a estar preparado para dar el 100% en cualquier competición?

No lo sé. Ahora mismo la prioridad es recuperar los aquiles. Si eso requiere dos meses pues serán dos meses, pero no quiero empezar a entrenar y tener dolor.

De cara a la preparación para Zurich, ¿crees que seguirás pasos similares a la de Valencia/San Sebastián o introducirás algunas modificaciones?

Esencialmente será igual. Creo que no he acabado fundido muscularmente y eso me va a beneficiar. Va a ser una preparación larga y tranquila, en la que voy a tener que hacer muchos y muchos kilómetros. Eso me va a llevar a hacer un último gran sacrificio y es hacer una preparación lejos de la familia. Barcelona en verano es muy duro ya que hace mucho calor y mucha humedad.

Cuando preparáis pruebas como ésta es muy habitual que corráis muchos kilómetros en solitario, pero siempre hay gente detrás que te dan fuerzas, energía, alegrías. ¿Quiénes son esas personas en tu caso?

En mi caso, mi principal apoyo son mi mujer y mi hija. Mi mujer es la que me aguanta en casa, la que me ayuda cuando más lo necesito. Mi hija es el motor, es la energía que necesito para salir cada día a correr.

Pero no sólo están ellas. Juan Ramón Muñoz (el míster) es la cabeza pensante; Isa Arbones y Toni Román (fisios); David López Capapé (médico); Nacho Cáceres (amigo, compañero y atleta); Santi (gran amigo y confidente) y todos aquellos runners que están cerca de mí y que me apoyan y me animan siempre. Tampoco me puedo olvidar de Adidas, Compressport, 226ers, que con su patrocinio o su colaboración me permiten seguir dedicándome casi en exclusiva a entrenar.

Todos ellos tienen culpa de que siga dándole a las zapatillas.


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