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Cómo un club pequeño puede ser tan grande

21 Nov 2015 14:11

Mi nombre es Víctor del Rio Escribano, nací el 28 de marzo de 1995 en Mont-ras, un pequeño pueblo costero de la provincia de Girona, en Cataluña. Practico atletismo desde que me alcanza la memoria; es una afición que viene de familia, ya que mis padres practican este deporte desde su juventud hasta ahora que participan en campeonatos máster en categoría M y W55. Mi hermana Tamara también hace atletismo desde que recuerdo, un referente para mí en cuanto a dedicación y forma en la que afrontar dificultades y competiciones. Esto no acaba aquí, mi abuelo materno, Juan Manuel, también llegó a participar en competiciones militares de atletismo en jabalina y disco, aunque las precariedades de la época no le permitieron dedicar mucho tiempo a practicar deporte. Entrené pruebas combinadas cuando vivía con mis padres, hasta que en el año 2011 recibí una beca para entrenar en la Blume de Barcelona y dedicarme al triple salto.

Este año he decidido cambiar de club, tras tres años en el FC Barcelona, el que probablemente es el mejor club de la historia del atletismo español, si nos dejamos guiar por el historial. Las razones que me han llevado a cambiar de club no son ni económicas ni nada por el estilo. Yo soy un amateur, estoy a años luz de ser profesional, practico este deporte con dedicación y con ganas de competir como todos, pero a sabiendas que, como diría Cristiano Ronaldo, “de esta agua no beberé siempre” y que lo más probable es que no llegue ni a acercarme a la fuente.

Vayamos al grano, lo que lleva a un atleta como yo a cambiar los colores de un club donde, seguramente, tienen los recursos económicos para convertirte en semiprofesional el día que consigas cierto nivel, es simplemente por una razón de reconocimiento.

Cuando llegas a un club tan grande como el Barça tienes una sensación de que algo has hecho bien, destacas en tu prueba y por eso un club tan grande decide ficharte; los problemas vienen más tarde. Yo llegué como refuerzo para el equipo júnior como muchos otros en la temporada 2012-13, conseguimos en dos años un tercer puesto y un subcampeonato en la Copa de España de clubes júnior. Una vez pasada la etapa júnior todo cambia, aunque tu nivel nacional, ya en categoría promesa, sea igual o mejor que en la etapa anterior, todo es diferente.

Yo empecé a sentirme un objeto, una tecnología, algo que se usa para solucionar problemas. Mi función pasó a ser el que realiza las jornadas previas de División de Honor para dejar el camino allanado a un compañero de mayor nivel, para que el realizara la final, cosa que no cuestiono, y tengo gran respeto a mis compañeros, y siempre he aceptado que si alguien salta más que tu es lícito que sea él el que realice la jornada final, y no tú.

El problema viene cuando tu haces este trabajo con ilusión porque aceptas ese rol secundario que es el que te toca; lo que realmente te decepciona es que no recibes ni un simple gracias, ni un reconocimiento por ello. No pido dinero, ni un homenaje, simplemente una “palmadita” en la espalda, un: “buen trabajo” y un “ánimo, algún día serás tú el que pueda ocupar esa plaza”.

El atletismo ya es un deporte suficientemente sacrificado como para que ocurran estas cosas, la mayoría de atletas realizan este deporte porque lo aman, sufren entrenando, sufren lesiones, sufren en competiciones y campeonatos cuando no sale como debería. Nadie lo hace por dinero, aunque si por lo que sea recibes una pequeña remuneración, pues bienvenida sea y se agradece.

Me gustaría dar un ejemplo de este sentimiento: Adel Mechaal, campeón de España de 1.500 metros, tanto en aire libre y en pista cubierta, así como oro en 3.000 en PC y en 5.000 AL, todo esto conseguido la temporada pasada.

Adel siempre había sido de la Assosiació Atlètica de Palamós, había recibido numerosas ofertas superiores económicamente de muchos clubes y marcas, él siempre decidió quedarse en el club hasta que este año ha dado el paso definitivo hacia el deporte profesional, pidiendo una excedencia en su trabajo, eso es lo único que le ha llevado a abandonar el club. Evidentemente, Adel necesitaba un club profesional para esta temporada y el Palamós no podía ofrecerle esas garantías que New Balance Team sí.

Mechaal ha reiterado multitud de veces a los medios que el cariño y el apoyo que sentía en Palamós era algo único y que ni todo el dinero que le ofrecían otros clubes lo cambiaría.

Ese sentimiento es el que yo busco. Prefiero estar en un club donde tienen un cuidado por todos sus atletas, no descuidan a nadie y todo el mundo anima al que vea vestido de azul, sean del nivel que sean. Este reconocimiento junto a lo más importante, la ilusión de cada uno por este deporte, es lo esencial para seguir entrenando y seguir adelante. Cuando esto falta no hay nada en el mundo que pueda hacer que continues dejándote la piel cada día en el estadio.

Muchas gracias por dejarme formar parte de esta gran familia, ¡LA MAREA AZUL!

AA Palamós, equipación 2014-15

AA Palamós, equipación 2014-15

1 comentario

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  1. Soulaiman karrouk mohamad
    Soulaiman karrouk mohamad 23 noviembre, 2015, 03:10

    Souy un atleta del fondo en ceuta

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