Síguenos en InstagramSíguenos en FacebookSíguenos en TwitterSíguenos en Youtube

De la pista al corazón

05 Oct 2015 22:10

Correr puede ser un ejercicio mecánico, una sucesión de movimientos bien enlazados que permitan desplazarse rápidamente economizando esfuerzos. Lo que no está nada mal. Pero puede ser algo más. Como las palabras, que sirven para comunicarnos, pero no solo. Podemos crear buenas frases utilizando las palabras adecuadas, atendiendo a norma, pero si además tenemos en cuenta otros parámetros, como la medida, el ritmo, el atrevimiento y la estética, estaremos creando poesía.

Francia se ha nutrido históricamente de deportistas antillanos. Entre los más populares encontramos a Lilian Thuram, Thierry Henry, Florent Pietrus y Didier Dinart, alias “la roca”. ¿Atletas? Muchos, como Ronald Pognon, Patricia Girard, Christine Arron y Marie-José Pérec. De esta última, conocida como “la gazelle” o “la gazelle noire”, vamos a hablar a continuación.

Dinart, haciendo de las suyas | FFHB

Dinart, haciendo de las suyas | FFHB

Su apodo, poco original por otra parte, se fundamentaba en sus piernas esbeltas, su elegancia en carrera y su capacidad para huir de los depredadores, ya fueran competidoras o periodistas. Los medios siempre destacaron, y sacaron partido de ello, su compleja personalidad. Pero Marie-José Pérec fue, y por eso está aquí, una gran cuatrocentista, calificada en febrero de este año por el diario Le Monde, en el curso de una entrevista, como “la plus grande athlète française de tous les temps”. Desde donde alcanza mi memoria, sin duda, lo es. En JJOO, desde Moscú ’80 hasta Londres ’12, las atletas francesas han logrado tres medallas de oro y tres de bronce. Pues bien: los tres oros son de Pérec. Además, consiguió dos oros más y un bronce en europeos, y dos oros en mundiales, casi todo en 400 metros.

marie-jose-perec-zancadas-para-el-recuerdo-oscar-monterreal-thewangconnection

Fuente: Óscar Monterreal-TheWangConnection

Pérec se impone a Freeman en el 400 de Atlanta

Pérec se impone a Freeman en el 400 de Atlanta

Sin embargo, a pesar de su rendimiento en el tartán, Pérec aparecía más en los medios franceses por razones extradeportivas. Se la tenía por una pupila problemática para sus entrenadores, como Jacques Piasenta y John Smith. También era difícil su inclusión, por falta de sintonía con alguna de sus compañeras, en los relevos. Parece ser que trabajar en equipo no era lo suyo. Su momento más controvertido, sin duda, fue la espantada de los juegos de Sydney 2000. Marie-José se presentaba como la gran rival de Cathy Freeman, que se había preparado a conciencia para vencer en sus juegos y ofrecer el triunfo a la nación aborigen, históricamente maltratada en Australia. Cuatro años antes Pérec se había impuesto en Atlanta (48:25, RO vigente), pero ahora la favorita era la australiana. Se preveía un duelo excepcional, pero Pérec no soportó la presión y decidió abandonar Sydney sin presentar batalla deportiva. Declaró que lo hizo por recibir amenazas de muerte en el hotel donde se alojaba, una explicación que no convenció a nadie. Todos pensaron (pensamos) que se retiró por considerar imposible la victoria. Efectivamente, no le gustaba perder. “Ganar era una cuestión de vida o muerte”, declaró a Le Monde en la citada entrevista. Las versiones del abandono aparecen en el siguiente vídeo (en francés):

Los medios de comunicación galos no la olvidaron tras su retirada del atletismo, en 2003. Han pasado doce años y no ha abandonado la primera plana. Hagan la prueba y busquen noticias sobre la atleta, que encontraran titulares del tipo “¿Embarazada a sus 47 años?”, “El perro de Pérec, operado de urgencia”, “Falsos rumores sobre la muerte de Pérec”, “Marie-José podría haberse casado en secreto”, y cosas así. Exacto. Su relación con los medios es tan denigrante como la de cualquier estrella del corazón. En eso se ha convertido.

Marie-José Pérec, en una imagen reciente

Marie-José Pérec, en una imagen reciente

Quedémonos con la estrella de la pista, con la deportista que fue (y sigue siendo: participó en el Maratón de Nueva York del año pasado). Recuerdo especialmente su triunfo en Barcelona ’92. Llegaron a la final dos de las medallistas de Seúl ‘88, las soviéticas (ahora representando al Equipo Unificado) Bryzgina y Nazarova. Esta última luchó hasta el último suspiro por el bronce, pero quedó a cinco centésimas de Ximena Restrepo, que consiguió la primera medalla olímpica del atletismo colombiano. Por delante, la número uno en Seúl, Bryzgina, entró ligeramente adelantada a Pérec en la recta final. La unificada tenía un correr más compacto, sustentado en su fuerte musculatura. Sin embargo Pérec, más liviana, sobrepasó con solvencia a su contrincante a treinta metros de la meta: su deceleración era mucho menor que la de Bryzgina, que llegó más crispada a la meta. La joven de Guadalupe entró campeona y se llevó las manos a la cabeza. Parecía asombrada por su logro. A sus 24 años, empezaba a fraguar su mito: era una atleta que no corría, sino que escribía poesía sobre el tartán.

Óscar Monterreal

Doctor en Historia del Arte, profesor universitario, diplomado en Magisterio (Educación Física) y escritor.

Sin comentarios

Escribir un comentario
Todavía no hay ningún comentario Puedes ser el primero en comentar este artículo

Escribir un comentario

<

Introduce la respuesta: * Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies