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EN PRIMERA PERSONA

El deporte de élite: ¿De verdad merece la pena? (I)

Reflexión de la atleta Miriam Costa
El deporte de élite: ¿De verdad merece la pena? (I)
Alessia Trost, medalla de bronce en el Mundial de Birmingham | Daniel Meumann-WangConnection
Mediofondista del Playas de Castellón y estudiante de Psicología en la UCM
10 Mar 2018 23:03

Hace unos días leí un artículo basado en un documental que se llama Rozando el Cielo, en el que se cuenta la historia de cinco deportistas que decidieron dejar el deporte antes de llegar a la cima de su trayectoria, aún cuando estaban muy cerca de conseguirlo.

El sacrificio, el esfuerzo y los límites físicos y mentales que conlleva entrenar en el mundo del alto rendimiento fueron los culpables de ello. El desgaste por la presión, la gran cantidad de horas de entrenamiento y el sufrimiento por “no estar a la altura” hizo replantearse a estos deportistas si realmente querían vivir la vida que estaban viviendo.

En especial, en el artículo se trataba el caso de Tania Ribas, una nadadora que terminó por plantearse: “¿Llegar a ser de la élite sería una recompensa que me llenaría?” Para ella, no valía la pena sufrir tanta angustia física y psicológica para estar a tan alto nivel y eso que nadar era su verdadera pasión.

Cuando terminé el artículo decidí compartir por redes una de las partes que más me impactó y que dice:

“En el caso de los deportistas de élite que sufren exigencias durísimas, creo que sí, es muy injusto. Cuando te piden que hagas más de lo que tu cuerpo puede soportar, o que te tengas que esforzar tanto que con los años tengas secuelas físicas, o que el deporte pueda perjudicar tu estado de salud. Pienso que todo esto es sobrepasar los límites de lo que tendría que ser el deporte.

 

Cada deportista es un mundo, y dentro de su cabeza pasan muchas cosas, no vale tratarle como a una máquina para conseguir un objetivo que ni él mismo sabe si quiere conseguir. Al que se encuentra en esta situación dentro del mundo de la élite le da la sensación de que no puede escapar, porque sería como “abandonar” o “rendirse”, un “cobarde” por no aguantar el alto nivel, cuando en realidad no se trata de rendirse o ser un cobarde, sino de tener el consentimiento de tu cuerpo y tu mente para luchar con estas exigencias de cara llegar a ser el mejor”.

Recibí todo tipo de respuestas. Desde gente que se sentía totalmente identificada, a gente que me decía que ignorara lo que había leído. Otros incluso me dijeron que el alto nivel requiere un precio que hay que ser capaz de soportar, e incluso me preguntaron si estaba pensando en dejarlo y ¡NO!.

Claro que no estoy pensando en dejarlo, aunque alguna vez haya momentos de duda y debilidad o en los que parece que no llega la recompensa a tanto trabajo, seguiré intentándolo. Porque es lo que me gusta, porque es lo que me llena y porque no concibo una vida sin el deporte.

Aunque seguramente llegará algún día en que tenga que prescindir de él, ya sea porque me quiera dedicar a otra cosa (como la Psicología) o porque me haya cansado sin más. Pero cuando llegue no seré una cobarde. Porque las personas que lo dejan no se rinden, simplemente escogen otro rumbo, otras metas. Un estilo de vida que consideran que les va a hacer más felices. Por eso hay que saber aceptar este tipo de decisiones y no juzgarlas, porque cada uno encuentra la felicidad a su manera.

Y, a veces, quedarse es ir demasiado lejos.

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Miriam Costa

Mediofondista del Playas de Castellón y estudiante de Psicología en la UCM


2 comentarios

Escribir un comentario
  1. Pablo Villalobos
    Pablo Villalobos 12 marzo, 2018, 16:28

    Hola Mimi, una de las cosas que intentamos transmitir desde el Programa de Atención a Deportistas (http://proad.csd.gob.es) , a los deportistas con los que trabajamos es esa, que cualquier retirada puede ser buena, si es una retirada o una decisión que tomamos de forma consciente. Por ello no debe ser un tabú hablar con los deportistas (Entrenadores, federación, etc) de la retirada, no nos debe preocupar si un deportista se retirará antes o después, finalmente lo tendrá que hacer, lo que nos debe importar es que esa retirada haya sido gestionada por el deportista, a su manera, como él o ella decida.

    Como ejemplo nuestro actual Presidente de la RFEA, muchas veces lo pongo como ejemplo, Rañul Chapado tuvo una lesión grave de espalda, él sabía que no podría seguir al máximo nivel, corría el riesgo de hacerse daño, pero se tomó la recuperación de esa lesión como si fuera a volver al máximo nivel, para conseguir recuperarla lo mejor posible, compitió una vez y se retiró. Podría haberse retirado cuando se lesionó, pero él decidió que se recuperaría, competiría una vez más para despedirse y así lo hizo.

  2. COACHNICK
    COACHNICK 13 marzo, 2018, 18:54

    Interesante artículo para el debate. Enhorabuena.

    Cuando fisicamente no puedes más (por lesiones, la edad, etc…), no hay más que hablar, el físico te retira de la alta competición aunque tú no quieras. Las dudas surgen cuando estando bien fisicamente hay algún aspecto psicológico que se descontrola, la monotonía puede hacer que pierdas de vista tus ilusiones, te cuestionas tus prioridades y pones en un lado de la balanza el sacrifico y en otro la recompensa. El control psicológico de estas emociones es la clave, como en todos los aspectos de la vida. En esto el deporte no es distinto.

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