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Diez años del día que cambió la vida de Alberto Contador

Psicóloga deportiva y entrenadora de baloncesto
14 May 2014 19:05

Este martes 13 de mayo se cumplían diez años del día más trágico en la vida de Alberto Contador. El corredor, por aquel entonces en las filas del Liberty Seguros, sufrió una terrible caída en la entrada de Infiesto, en los primeros 30 kilómetros de etapa en la Vuelta a Asturias de 2004.

Si a alguien debe darle Alberto eternas gracias es al Dr. Zubizarreta, que le salvó la vida al colocarle un tubo de Guedel en la garganta para que pudiera respirar y aquel susto no terminara en tragedia. Manolo Saiz, su director, se llevaba las manos a la cabeza, y no era para menos, la vida de uno de sus más ilustres corredores estaba pendiente de un hilo. Faustino, quien a día de hoy sigue siendo su mecánico de confianza, no podía creerse lo que estaba viendo. Alberto convulsionaba, levantándose más de medio metro del suelo, con heridas en pómulo, barbilla y codo. Rápidamente fue llevado al Hospital Central de Oviedo donde ingresó, según explicaba el parte médico, con un hematoma cerebral, con carácter reservado. La vida de Alberto dependía de su evolución en las primeras 24-48h.

En una entrevista realizada al doctor Fernández Zubizarreta en “La Nueva España”, el galeno explicaba: “Debido a las convulsiones, fue complicado meterle en la boca el tubo de Guedel para que pudiera respirar. Cuando le vi, temía que se hubiera tragado la lengua, porque le faltaba oxígeno, o, sobre todo que tuviera una fractura craneal. En ninguna otra carrera ciclista tuve que intervenir en un riesgo vital”.

Manolo Saiz, en otra entrevista para el mismo diario explicaba aún conmocionado: “Lo he pasado muy mal. Cuando estaba tirado en el suelo no sólo porque podamos perderle para muchas carreras, sino porque podía ser más grave”. A todo esto hay que sumarle un nombre más a la lista más especial de Alberto, María Aurora Martínez Rodrigo. Ella fue la neurocirujana que tuvo que intervenir de urgencia a Contador días después de su ingreso. Alberto, tras unos días ingresado en el hospital, comenzó a sentirse mal, y decidió volver al hospital. Allí se le diagnosticó un cavernoma cerebral.

Alberto Contador defendiendo los colores del Liberty Seguros

Alberto Contador defendiendo los colores del Liberty Seguros | wikipedia

Ella cuenta ahora con una sonrisa la posiblemente anécdota más famosa de su vida profesional. Tras intervenir de urgencia a Alberto, y extraer el coágulo de sangre tras encontrar en él un cavernoma, alguien gritó en la sala: ¡Vienen de la UCI!. Ella, extrañada, preguntó cómo era posible el empeoramiento de Alberto, si acababa de salir perfectamente de la operación. Ella no conocía el verdadero significado de aquellas siglas en la vida de Alberto, “Unión Ciclista Internacional”, Contador era tan sólo un paciente más para ella, sin saber que Alberto era un ciclista diferente en la vida de aquellos que amamos el ciclista. Ahí conoció a Alberto, y afirma siempre que le guarda un especial cariño.

Ella reconoce que Alberto tuvo suerte, dentro de la tremenda desgracia, pues el cavernoma se encontraba en el lóbulo frontal, la región que menos riesgos presenta. Suerte dentro de la gravedad de su estado, pues ella explicaba que un fallo en la operación hubiera condenado a Contador al mutismo, paraplejia o un estado de confusión mental permanente. Ella siempre se ha quitado méritos, pero todos sabemos, y Alberto siempre lo ha explicado, que el Dr. Zubizarreta y la Dra. Martínez salvaron su vida, permitiendo que la vida le diese una segunda oportunidad.

Aurora aún recuerda a Alberto, postrado en la cama recuperándose, leyendo el libro de su ídolo de juventud, Lance Amstrong, “Mi Vuelta a la vida”, intentando recuperar la suya entre pedales, rodillos e infinidad de kilómetros de sillín. No sabemos si fueron aquellas líneas o el titanio que tuvo que soportar en su cabeza durante una larga temporada, pero Alberto emergió con más fuerza que nunca.

A pesar de que muchos le recomendaron colgar la bicicleta, Alberto volvió a competir. Eso sí, le costó sangre sudor y lágrimas, muchas. Alberto ha relatado en infinidad de ocasiones cómo ha tenido que esforzarse cada día, después de aquello, para convertirse en el “pistolero de Pinto”. En la localidad madrileña le adoran, donde le concedieron la condecoración de Hijo Predilecto de Pinto. Título, sin duda, merecido por su tesón, esfuerzo y absoluta dedicación al deporte que ama, el ciclismo.

Después de aquel susto, cuatro años más tarde, y tras la vuelta de Alberto a la competición volvieron a levantarse todas las alarmas. Alberto, tras una de las etapas de la Vuelta a Burgos, tras llegar en quinta posición, descendió en bicicleta hasta el hotel. A escasos kilómetros de su hotel se desplomó, encendiendo todas las alarmas sobre el pasado accidente. Tras realizarle un TAC en el hospital se descartó cualquier relación entre ambos accidentes.

Desde aquel accidente, Alberto Contador siempre ha explicado que la vida, le cambió por completo. En una entrevista a “Diario Sur”, Alberto explicaba que cada día mira la cicatriz que le quedó de por vida, que le sirve para darse cuenta de lo que hoy en día es. Reconoce que vio la muerte muy de cerca, pero que si aquel día no hubiera sobrevivido, no habría sido consciente en ningún momento. Explica que aquel accidente le marcó de por vida, y que desde aquel día valora enormemente todo aquello que va consiguiendo, que desde luego, no es poco.

Desde entonces, Alberto se ha encumbrado como uno de los mejores ciclistas de la historia. En la temporada 2008, Contador logró tras su victoria en la Vuelta a España convertirse en el quinto ciclista de la historia en reunir en su palmarés las tres grandes vueltas por etapas del calendario mundial después de ilustres nombres como Felice Gimondi, Jacques Anquetil, Eddy Merckx y Bernard Hinault. Además ostenta el título del ciclista más joven en ganar el Tour de Francia.

Después de su caída, nadie se atrevía a apostar por Alberto, y el ciclista pinteño ya ha ganado en dos ocasiones Tour y Vuelta, y en una ocasión el Giro de Italia. Este año, parte de nuevo como el gran favorito, sobre todo tras su espectacular estado de forma en los primeros meses de competición.

En 2010, el ciclista madrileño creaba la Fundación Alberto Contador, declarando en varios medios que nacía “con la intención de concienciar a la población y a las autoridades sanitarias del enorme impacto sociosanitario del ictus y mejorar el conocimiento que la población tiene del mismo”.

Y hasta aquí nuestro pequeño homenaje a Alberto, que siempre ha demostrado que lo único imposible en la vida es aquello que no se intenta.

Silvia Bartolomé

Psicóloga deportiva y entrenadora de baloncesto


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