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SALUD

El ejercicio físico: un arma para la prevención del deterioro cognitivo en los mayores

El Alzheimer afecta al 5-10% de las personas mayores de 65 años
El ejercicio físico: un arma para la prevención del deterioro cognitivo en los mayores
El ejercicio físico supone en sí una herramienta fundamental para el desarrollo cognitivo
Mediofondista del Playas de Castellón y estudiante de Psicología en la UCM
08 Ene 2019 13:01

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurodegenerativo que afecta al 5-10% de los mayores de 65 años. Ésta presenta un curso lento y progresivo y está asociada a fuertes componentes genéticos.

Se caracteriza por la presencia de ovillos neurofibrilares y placas seniles, y en sus fases más tardías por la muerte neural que produce atrofia cortical. No obstante, la causa de esta degeneración aún no se ha identificado a pesar de que se hayan detectado distintas mutaciones genéticas asociadas a esta enfermedad, así como algunos factores de riesgo que favorecen su aparición.

Los principales criterios clínicos del Alzheimer son: un inicio insidioso, una historia bien definida de empeoramiento cognitivo, así como la presencia de biomarcadores o mutaciones genéticas relacionadas con esta enfermedad, cumpliendo criterios clínicos y cognitivos de demencia.

La realización del ejercicio físico está asociado a un “envejecimiento cognitivo saludable”. Esto quiere decir que funciona como un factor protector de las funciones cognitivas en las personas de tercera edad.

Dicha condición se debe a que la actividad física está directamente implicada en las estructuras y funciones del cerebro. La capacidad aeróbica mejora el flujo sanguíneo cerebral y produce un incremento de insulina, favoreciendo la neurotransmisión y estimulación de liberación del calcio. Además, incrementa la capacidad de reserva cognitiva del cerebro, disminuyendo el riesgo de enfermedades neurológicas y demencias, e incluso, llevado a cabo en una edad mediana, permite que se den mejores funciones cognitivas prolongadas en el tiempo

Dichos mecanismos ampliarían la función de las redes neuronales y la consecuente plasticidad del cerebro. Su práctica regular, por tanto, protegería las facultades cognitivas en el envejecimiento, especialmente la función ejecutiva y la velocidad de procesamiento, así como la interacción social y la calidad de vida.

Lo que dice la ciencia

Se han llevado a cabo numerosos estudios para poner de manifiesto el papel que desempeña el ejercicio físico en el cerebro. 

En el artículo “Influencia del ejercicio físico en la prevención de deterioro cognitivo en las personas mayores: revisión sistemática.” (Manuel Franco-Martín, 2013) se lleva a cabo un metaanálisis que recopila 35 estudios de diseño control aleatorizado y no experimentales con programas de ejercicio físico (entre 6 y 12 meses) de moderada a alta intensidad, principalmente en una población mayor sana, que demuestran lo siguiente:

  • La actividad física contribuye a la prevención del deterioro cognitivo y a una mejora en la calidad de vida.
  • Las funciones más beneficiadas son la atención selectiva auditiva y visual, la memoria de trabajo y la velocidad y flexibilidad en el procesamiento de la información.
  • Las actividades aeróbicas están asociadas a mejoras en el rendimiento cognitivo, mientras que las anaeróbicas no guardan esa relación. 

Por otro lado, el catedrático Alejandro Lucía y su grupo de investigación ha realizado un estudio compuesto por dos metaanálisis “Physical activity and Alzheimer disease: a protective association. In Mayo Clinic Proceedings, 91(8), 999-1020” con más de 33.000 participantes.

El primero halló que los mayores físicamente activos obtuvieron un 35 % menor riesgo de desarrollar Alzheimer.

El segundo concluyó que aquellos mayores (con una edad media de 70-80 años) que realizan al menos 150 minutos por semana de actividad física moderada (equivalente a caminar 20-30 minutos la mayoría de días de la semana), durante los 5 años previos, obtendrán un 40 % menor riesgo de Alzheimer que los que no cumplan con estas recomendaciones internacionales.

En otro metaanálisis de 15 estudios “Sofi F, Valecchi D, Bacci D, et al. Physical activity and risk of cognitive decline: A meta-analysis of prospective studies. J Intern Med 2011)”, donde se realizó un seguimiento entre 1 y 12 años a más de 30.000 personas, se observó que las personas que realizaban una cantidad moderada o alta de actividad física disminuían el riesgo de sufrir deterioro cognitivo en un 35-38% en comparación con aquellos que eran sedentarios.

Podemos concluir que, en general, el ejercicio físico supone en sí una herramienta fundamental para el desarrollo cognitivo y puede ser una buena opción de intervención en aquellos programas destinados a la búsqueda de un “envejecimiento saludable”.

Miriam Costa

Mediofondista del Playas de Castellón y estudiante de Psicología en la UCM


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