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El alto rendimiento no entiende de festivos

11 Dic 2014 15:12

En una conversación con uno de los mejores entrenadores de atletismo del momento, José Antonio Quintana, surgió el tema del deporte de alto rendimiento. «Los que están fuera solo ven lo bonito. Los que estamos dentro vemos los dos lados, lo bonito y lo feo». Y es que, efectivamente, en el deporte no es todo un camino de rosas frescas.

Como espectadores, solo vemos el resultado de una competición o de una carrera y percibimos e incluso imaginamos el gran trabajo que hay detrás de cada victoria, de cada récord y de cada clasificación a un gran campeonato. Pero nada como vivirlo desde dentro. O al menos estrechar el cerco de esa «otra» realidad.  Ser deportista de alto rendimiento no es fácil, y menos en los tiempos que corren, en los que dedicarse al 100% al deporte ya no es ni tan siquiera una opción. Por ello los deportistas se ven obligados a desdoblar sus horarios para poder compatibilizar unas cosas con otras, lo que no es fácil de llevar, sobre todo cuando no ha terminado la semana y las piernas flaquean. Literalmente.  Además hay que tener en cuenta que los entrenamientos son una forma de trabajo que no entiende ni de vacaciones ni de días festivos. ¿Puente? ¿Qué es eso? Quizá se refiera al tiempo que pasa entre el entrenamiento de la mañana y el de la tarde… 

Era lunes, 8 de diciembre, festividad de la Inmaculada. El despertador suena muy pronto para el grupo más laureado de marcha atlética en España, liderado por Quintana y becados casi todos ellos en el CAR de Madrid. Hay que desayunar y prepararse. Toca aprovechar el día y hacer un rodaje largo. «Imagínate, son las 10 y cuarto de la mañana. Nosotros estamos ya en la carretera mientras la gran mayoría de gente se estará levantando en estos momentos»- comenta el Míster. Hace frío, pero hay que desperezarse y ponerse la ropa de faena. Hoy toca torear en una plaza de campeonato.

Muchos son los kilómetros que quedan por delante, pero siempre se ha dicho que «quien algo quiere algo le cuesta» ¿no?. Seguramente eso se le pase por la cabeza a July, Álvaro, Marc, Iván o Laura cuando sus fuerzas van a una velocidad indirectamente proporcional al ritmo de sus piernas. Pero no nos olvidemos de él: el entrenador. Se ha hablado mucho sobre la importancia de la figura y presencia de un entrenador, y no es para menos. Es como la luz que guía y orienta los barcos en el mar. Cuando más lo necesitas, está. Siempre llega en el momento adecuado.

¿Me ayudas con el avituallamiento?

-Iba a grabarles un vídeo, pero vale.

– Bueno, entonces no. Ya me encargo yo.

José está más que acostumbrado a dar el agua y las sales a un grupo numeroso de atletas como es éste y como es lógico, después de tantos años tiene su propia técnica. Cuando le ves aparecer en mitad del circuito con tu botella en la mano (todavía no sé cómo consigue diferenciarlas), sabes que llega el momento (¡por fin!) de hidratarse. Hay días que verdaderamente lo necesitas como agua de mayo. Te da la botella, corre, conduce o pedalea a tu lado  y te la recoge.

Pero ya basta de hablar. Es mejor ver el esfuerzo de un grupo de atletas y su entrenador que día a día trabajan, de manera sinérgica y consecuente, por alcanzar sus metas. Y da igual que sea festivo. El alto rendimiento no entiende de esas cosas.

Coral Aja

Periodista por vocación y atleta por devoción. Marchadora y comunicadora a jornada completa a caballo entre el mundo aeronáutico y el deportivo. "No hay mejor manera de medir el grado de libertad de un país que consultando su prensa"


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José Antonio QuintanaMarcha

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