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El calvario de los lanzadores castreños

18 Jul 2014 09:07

LUGAR HABITUAL DE ENTRENAMIENTO, CAMPA DEL CEMENTERIO

Siempre dicen que el deporte es salud. Y más si cuando lo practicas te llena el alma, te engrandece el espíritu y te hace ser mejor cada día. Pero el problema aparece cuando te privan de practicar lo que después de tantos años se ha convertido en tu forma de vida. Eso es precisamente lo que les ocurre a los lanzadores de un pequeño municipio cántabro, Castro Urdiales. Todo parecía alegría y color cuando no hace muchos años se inauguró el Estadio de Riomar con su debida pista, zona de lanzamientos y saltos y el campo de fútbol. De hecho, todo era alegría dentro de un estadio sin homologación hasta que al fin se pudo recepcionar el campo para los partidos de fútbol en el año 2012. A partir de ahí el cielo y casi el futuro se tornó negro para los lanzadores, especialmente para los de martillo.

Por temor a que el artefacto de martillo hiciese agujeros en el césped, se les prohibió entrenar allí. Como alternativa, el Ayuntamiento del municipio les habilitó una campa situada al lado del cementerio. Así, sin más, una campa con un bloque de hormigón que a duras penas simula el círculo de lanzamientos. Sin red, sin seguridad, sin servicios, sin un lugar donde resguardarse, sin luz… sin corazón. Aún con todo, el grupo de valientes lanzadores castreños no cesaron de su esfuerzo por mejorar y seguir compitiendo en el máximo nivel. Porque la cantera de lanzadores en Castro es de las mejores de la región y de la nación en algunos de los casos, como el varias veces campeón de España Ricardo Castillo. Se afanan día a día en intentar superar las trabas que supone entrenar en la infernal campa. En verano se asfixian de calor y en invierno apenas pueden entrenar. Iris Aja, actual campeona regional absoluta de martillo, explica que: «Todos nosotros trabajamos o estudiamos. En invierno, cuando podemos ir a entrenar son ya las siete de la tarde y para entonces está todo oscuro». Por no hablar de la lluvia y el frío que tienen que soportar en un espacio sin lugar donde refugiarse.

«Todo ello sin contar con que los lanzadores no sólo lanzamos, sino que también tenemos que hacer velocidad, gimnasio, valllas, etcétera y por tanto el día que subimos al cementerio tenemos que bajar a la pista después de lanzar, volver a calentar porque nos hemos enfriado y realizar el resto del plan. Es decir, entrenamos dos veces»– señala Iris.

No es la primera vez que le exponen este asunto al concejal de deportes. De hecho, hace tres años la propia Iris fue premiada en la gala del deporte cántabro y aprovechó la ocasión para decírselo a José Mari Liendo, concejal de deportes de Castro Urdiales, presente en la gala. Les prometió una doble red para poder entrenar «pero de aquello hace ya tres años y no hemos visto nada de nada«. En una entrevista concedida recientemente a Onda Cero Castro Urdiales, el concejal señaló que «ya se hará cuando se tenga dinero» o «en la próxima legislatura«.

¿Tan complicado es permitir a estos atletas repletos de ganas e ilusión entrenar en un estadio que ni siquiera se ha homologado? Liendo admite que es «difícil compaginar fútbol y lanzamiento de martillo». Pero ahora que la temporada de fútbol se ha acabado, tampoco se permite el entrenamiento de los de martillo. Todo ello sin contar con que los futbolistas sólo hacen uso del campo dos veces al mes. Entonces, queda de florero un lugar que ha costado la friolera de 6 millones de euros. Quizá sólo quede para el disfrute y la recreación de quien con mucho mimo cuida un césped que ni se utiliza ni se puede oler, casi.

La paciencia tiene un límite y la de los lanzadores castreños los ha sobrepasado con creces. Hace unas semanas, un incidente removía las aguas en las azuladas pistas de Riomar. Lanzadores de jabalina y disco, a quienes según Liendo sí se les permite entrenar allí, se encontraban realizado su rutina cuando el encargado de mantenimiento del campo se acercó y de malas formas intentó echarlos. Pero al final lo único que echó fue una amenaza: «No lanzaréis más aquí, aunque os tenga que candar la red.» Y como por arte de magia, hace dos días la red de lanzamientos apareció candada. Al día siguiente, el presidente del Castro Fútbol Club admitió que ese candado fue colocado por un trabajador del club.

JAULA CANDADA

Otro muro más a sortear. Lo que hace poco era una pasión ahora se convierte en el peor calvario de todos. Luchas continuas por un espacio que siempre merecieron y sin darles opción les arrebataron de la noche a la mañana, Así están, agónicos, estos lanzadores. Tan desesperada es la situación que incluso Aja admite que es capaz de dedicarse a tapar ella misma los agujeros que hagan los artefactos los días previos a los partidos (puesto que los futbolistas entrenan en otro campo). «Estamos abandonados, no tenemos dónde entrenar»– concluye.

Hoy se abandonan, pero mañana se suben al carro repleto de sus medallas, que con su esfuerzo y más trabas que nadie se han ganado.

En el siguiente archivo se encuentra las entrevistas realizadas en Onda Cero Castro Urdiales tanto al concejal de deportes como a la lanzadora Iris Aja.

PULSA LA IMAGEN PARA ESCUCHAR LA ENTREVISTA

Coral Aja

Periodista por vocación y atleta por devoción. Marchadora y comunicadora a jornada completa a caballo entre el mundo aeronáutico y el deportivo. "No hay mejor manera de medir el grado de libertad de un país que consultando su prensa"


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