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El ‘Euroderbi’ enmudece las calles de Sevilla

El ‘Euroderbi’ enmudece las calles de Sevilla
14 Mar 2014 16:03

Lance del 'euroderbi' Sevilla-Betis

Lance del juego en el derbi sevillano en europa

Lance del juego en el derbi sevillano en europa | cadenaser.com

La ciudad de Híspalis ha amanecido más silenciosa que lo habitual. Sus habitantes salían hoy de casa sin articular palabra, pensativos, dispersos. El café ha sido rápido, los camareros apenas hicieron gala de la guasa que dibuja las primeras sonrisas del día en la cara de sus clientes, de estos,  sólo los más atrevidos se aventuraban a llegar hasta la sección de deportes de los diarios locales.

Podría pensarse que media Sevilla iba a saltar de la cama entusiasmada en el día de hoy, no digo que no haya sido así, pero la sorpresa del resultado del derbi de anoche ha sido tal, que ni los propios aficionados béticos han sido capaces aún de degustar el dulce sabor de la victoria. Fieles verdiblancos paseaban hoy con la elástica de su equipo, pellizcándose la cara, no daban crédito a lo vivido anoche en la casa del eterno rival, un lugar hostil para el color esperanza.

La esperanza es lo que los hinchas verdiblancos parecían haber perdido a lo largo de la semana,de ahí el asombro en sus caras cuando miraban al marcador, un desconcierto que aún perdura en ellos hasta el día de hoy. Esperanza, en esta ocasión roja y blanca, es a lo que deben agarrarse los seguidores sevillistas de cara al partido de vuelta, cuesta arriba para los de Nervión pero no imposible, como nada en el fútbol. Resultado de 0-2 favorable para el Real Betis, por si alguien seguía despistado.

Un forastero en medio de la batalla

Los barrios reposan y meditan hoy el resultado del partido de anoche, un encuentro intenso entre el ataque sevillista y la defensa bética, dónde triunfó la efectividad de los segundos. Ayer, en cambio, cada rincón hacia las veces de mesa de tertulia, entre niños, ancianos, hombres y mujeres. Cada esquina se inundaba de ruido, colores, escudos, en definitiva, de fútbol. Así al menos lo vio un servidor, ajeno a Sevilla, que apenas conoce aún los nombres de sus calles, pero al que le hizo falta poco para integrarse en el ambiente tan rico que se fomentaba entorno al “euroderbi”

Es fácil acoplarse a un ambiente festivo. Los aledaños del Sánchez Pizjuán se tiñeron de rojo desde media tarde, banderas, camisetas y bengalas tenían la culpa. La afición sevillista esperaba ansiosa el pitido inicial, con el convencimiento de presenciar un partido fácil para su equipo, confianza labrada en los dos últimos partidos en su estadio frente al Betis. El comienzo del encuentro parecía darle la razón cuando, en el segundo 10, Adán sacó con el pie un disparo cruzado de Bacca que intentó abrir la lata como hiciera meses atrás en Liga. Al portero madrileño le debió servir la ocasión para saber ante lo que se enfrentaba, tanto fue así que cuajó una de las mejores actuaciones de su corta carrera deportiva en la élite.

En los bares la sensación no era diferente, los clientes de ambos conjuntos observaban con entusiasmo la televisión tras una larga semana de bombardeo de datos, estadísticas y rachas deportivas que no hacían más que acentuar el papel de favorito del Sevilla F.C, en detrimento del Real Betis al que muchos, entre ellos algunos de sus seguidores, vieron equivocadamente muerto. En alguna ocasión los sabios explican que no debe venderse la piel del oso antes de cazarlo, recomendación que no olvidarán los hinchas de Gol Sur, quienes vieron en alta definición el testarazo  con el que Leo Baptistao apagaba los cánticos sevillistas en el minuto 14.

Con este inesperado marcador el equipo de Emery ponía el juego y era el dueño del balón, los de Calderón achicaban agua despejando balones y mostrándose muy serios en la parcela defensiva, extraordinaria en los 90 minutos. Entre cerveza y cerveza, el bar escuchaba lamentos sevillistas y suspiros de alivio béticos, provocados casi siempre por Reyes y N´Dyae respectivamente. Tras el descanso para fumar y debatir las decisiones técnicas y arbitrales, los parroquianos volvieron a ocupar sus taburetes para ver como Salva Sevilla apuntillaba al que fue su equipo con un preciso disparo ajustado tras un recorte de videojuego.

Con esto, a la afición rojiblanca sólo le queda afrontar el partido de vuelta con el convencimiento de que hasta el rabo todo es toro. Los verdiblancos, intentarán aprovechar lo mal que le va a su eterno rival con las analogías animales (recuerden aquellas declaraciones de Del Nido sobre comerse a los leones del Athletic), e intentarán desprenderse del papel de inferiores para cerrar una eliminatoria que han conseguido encarrilar en el primer “euroderbi” sevillano de la historia. En menos de una semana, sevillistas y béticos volverán a ocupar la butaca habitual de su bar de barrio para vivir un partido que, por suerte, llenará de fútbol cada rincón de Sevilla una semana más. Si ayer un periodista local se compadecía del resto de aficionados al fútbol por no poder sentir lo que siente la capital andaluza con un partido como este, hoy, yo, doy gracias por haber podido vivir esta batalla tan intensa y mágica en primera persona.


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