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El juicio a los jueces

Los errores por parte de algunos jueces han protagonizado las últimas competiciones
El juicio a los jueces
Una atleta se mueve ostensiblemente en la posición de "listos", debiendo haberse anulado la salida | @agustinajb98
Atleta olímpico español, especialista en 1500 metros
06 Mar 2017 23:03
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En las últimas semanas se han venido dando una serie de hechos ante los que no encuentro precedentes: una concatenación de negligencias por parte de diferentes jueces encargados de velar por el buen funcionamiento de varias competiciones de atletismo en pista cubierta, que en algunos de los casos han causado daños irreparables a los verdaderos protagonistas de la función, los atletas.

Ayer mismo compartía oportunistamente en twitter un vídeo en el que se ve a un despistado juez de la delegación salmantina irrumpiendo (de manera involuntaria, faltaría más) en medio de la pista durante la disputa de la final femenina de 60 metros lisos del Campeonato autonómico juvenil de Castilla y León. Afortunadamente nadie salió malparado, la final se repitió y todo quedó en poco más que una anécdota, que sirvió al menos para ilustrar la serie de desafortunadas intervenciones que se han venido dando en distintos escenarios, tanto en el panorama nacional como internacional. Ya se sabe que una imagen vale más que mil palabras.

Sólo por citar algunos de estos errores garrafales, aparte del ya aludido:

  • Campeonato de España promesa: el juez encargado del cuenta-vueltas hace sonar la campana una vuelta antes de lo debido en la final masculina de 1.500 metros. La carrera se invalida y se repite la final 3 semanas más tarde en el Meeting Villa de Madrid.
  • Campeonato de España absoluto: varios fallos técnicos en los sensores de los tacos de salida (no imputables a los jueces, por supuesto) provocan repetidas salidas nulas en las pruebas de velocidad y vallas. A Javier Colomo (que corrió bajo protesta la final de 60 vallas y quedó segundo) se le descalifica definitivamente mientras que, al día siguiente, a otros atletas en su misma situación se les permite seguir en competición. Incomprensible doble vara de medir.
  • Campeonato de España júnior: tanto en una de las eliminatorias de 60 vallas de mujeres como en la final de 60 vallas de hombres -que prometía ser histórica- existieron sendas salidas nulas evidentes que no fueron tenidas en cuenta, dando validez a las respectivas carreras. Los tres favoritos en la final masculina (Luis Salort, Jan Sans y Kevin Sánchez) se quedaron en los tacos de salida y apeados del podium víctimas del desconcierto. No se les aceptó su reclamación.
  • Campeonato de Europa: en la serie eliminatoria de 1.500 metros de mi compañero Marc Alcalá, se da un segundo disparo a los pocos segundos del primero, pero inexplicablemente los jueces no detienen la prueba. Marc y el irlandés Travers, que se frenaron en un primer momento, no pueden disputar la carrera, teniendo que ser recalificados tras la lógica protesta de las delegaciones española e irlandesa y ocasionando una final de 11 corredores. Por otra parte, la francesa Floria Gueï, que acabó siendo campeona de Europa de 400 metros, fue en un primer momento descalificada de manera incomprensible en primera ronda por un supuesto empujón a una rival que acabó por los suelos al coger la calle libre, cuando en realidad la misma Gueï había recibido a su vez el empujón de otra corredora. Una vez más fue necesaria la correspondiente reclamación.

Esta serie de hechos son, por supuesto, casos aislados -aunque demasiado reiterativos- que no guardan más relación entre sí que su coincidencia en el tiempo, pero que vienen a poner de manifiesto la importancia del colectivo de jueces en nuestro deporte, de su preparación y de su predisposición en las competiciones en las que intervienen.

La mayoría de los jueces que conozco son personas apasionadas por este deporte, con sobrada capacidad y experiencia (no en vano han de someterse a exigentes exámenes que garanticen su competencia) y sobretodo con una actitud muy positiva en su desempeño. Merecen todo el respeto y admiración, ya que en la mayoría de ocasiones, cuando todo va bien, pasan desapercibidos y no se valora lo suficiente su buen hacer. Pero, como en todos los ámbitos de la vida, también hay individuos que no ostentan todas esas cualidades. Y es tal su responsabilidad que cuando tan solo uno de entre la veintena de jueces que actúan en un campeonato, comete errores de este calado, producto de la desidia o de la torpeza, puede emborronar toda una competición y dar al traste con todo el trabajo de atletas que a menudo se juegan a una carta meses de preparación, o toda una temporada, por un factor que se escapa a su control.

No se puede en ningún caso culpar ni a las distintas federaciones ni a los comités de jueces en su conjunto por estos hechos, ya que es imposible controlar el comportamiento de todas las personas que participan en una competición atlética. Pero sí al menos pedir que depuren sus propios estamentos que quedan manchados por las acciones u omisiones de quienes no representan adecuadamente a esos colectivos.

Háganlo por deferencia a los deportistas hacia los que va dirigida su labor.

Álvaro Rodríguez

Atleta olímpico español, especialista en 1500 metros


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Jueces Atletismo