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LA OPINIÓN DEL EXPERTO

El oro del disco vuelve a Lituania

Nos ponemos de pie para degustar esta crónica de la final del disco londinense
Horario y actuación española en el Mundial de Londres
06 Ago 2017 12:08

Hablar de lanzamiento de disco es hablar de éxito europeo. El viejo continente posee una supremacía aplastante en la especialidad y ayer no fue nada diferente, aunque para sorpresa de muchos, el pódium contó con un invitado de excepción: el americano Mason Finley. La tónica ‘yankee’ viene siendo muy similar en el disco desde hace algún lustro, marcas mínimas con un suculento viento en contra, que luego rara vez eran refrendadas en un estadio cerrado, cuando el viento escasea y es donde aparece el talento competitivo de verdad.

El lanzamiento de disco no es de esas pruebas donde en campeonatos europeos existe ese cierto alivio por el descanso competitivo por parte de africanos y americanos. Ser campeón de Europa significa ser el mejor del mundo. Así de claro.

Habría que remontarse a 1999 para que un estadounidense se alzara con el entorchado mundial y, de 45 medallas repartidas entre los 15 mundiales anteriores, tan sólo 5 no tienen procedencia europea (dos cubanas, dos estadounidenses y una iraní). El resto, tienen nombre y apellido europeo. Destacan los 9 oros alemanes y sus 16 medallas totales en la especialidad, ¡¡más de la tercera parte!! Mención aparte merecen los 5 títulos, casi seguidos, de Lars Riedel, interrumpidos por el oro americano de Antonhy Washington en 1999.

Los resultados de este sábado denotan una renovación en el lanzamiento de disco. Por un tiempo desaparece la supremacía teutona, con la familia Harting al frente y a expensas de lo que pueda hacer el hermano menor en próximas citas. Se da paso a una nueva hornada de talentos, donde jóvenes escandinavos, bálticos e incluso jamaicanos tienen cabida. Ayer, el gran favorito era Daniel Stahl, el gigantón sueco llevado de la mano Vésteinn Hafteinsson, antiguo lanzador islandés que ya sabe lo que es ganar un oro desde la barrera, ya que en 2007 consiguió llevar a lo más alto al gran Gerd Kanter, además de sus cuatro medallas adicionales (algunas de ellas entrenando ya en solitario y con ayuda externa de su fisioterapeuta).

Stahl era el único que había pasado de los 70 metros este año (71.29), y con una solvencia muy buena en los últimos eventos, así como en la calificación. Todo hacía indicar que nada ni nadie podría pararle. Su segundo lanzamiento fue imperioso, 69.19 metros, pero contó con una respuesta que no esperaba. Ni él ni nadie. La respuesta del lituano Andrius Gudzius fue magistral. El ‘plato’ voló dos centímetros más allá de la marca que hasta ese momento tenía tono dorado.

Los siguientes lanzamientos de Stahl fueron nulos o cortos, salvo un único intento de 68.57 donde se le vio capaz de hacer frente al lituano. La contienda estaba lista para sentencia. Desde la segunda ronda los puestos de honor ya estaban delimitados. Quedaba una última ronda para ver si esto cambiaba, pero el americano Finley, ya con los deberes más que hechos, hacía nulo, y Stahl se quedaba muy corto bajo las palmas de todo el estadio. El oro volvía a Lituania 12 años después.

El guardián del primer ministro lituano, el gran Virgilijus Alekna, podrá estar más que satisfecho, puede decir bien tranquilo que tiene un buen y digno sucesor. Un oro mundial no está nada, nada mal, aunque en las espaldas del bueno de Virgilijus recaen dos preseas doradas mundiales, dos olímpicas y una europea. Aunque viva el resto de su vida con el sinsabor de nunca haber podido arrebatar el récord mundial al alemán Jürgen Schult (74.08 por los 73.88 del lituano), para muchos siempre será recordado como el mejor discóbolo de la historia.

Antes hablaba de renovación, pero ¿por qué? Si damos un repaso al resto del concurso, nos encontramos con estos tres nombres (me pongo en pie para escribirlos): Robert Harting, Piotr Malachowski y Gerd Kanter. Ellos se han repartido los cinco últimos campeonatos, así como otras 7 medallas. Sus duelos han sido más que apasionantes. Nos han hecho vibrar y levantarnos del asiento (sobre todo el último lanzamiento de Harting en Berlín 2009). Y es triste pensar que nunca más volveremos a ver semejantes batallas en tan altas esferas.

Por lo pronto, Harting anunció ayer que este Mundial era el último. Malachowski tiene pinta de no haber dicho la última palabra, y Kanter no sé cuánta cuerda le quedará. Lo que sí es seguro es que estos tres nombres han brillado sobre todos los demás, junto con Alekna, en los últimos 12 años. Entre medias, sólo ha habido una intromisión en un gran campeonato.

Malachowski se las prometía muy feliz en Río 2016 tras la ausencia de Robert Harting… pero ni con estas podía estar tranquilo. En el último lanzamiento aparecía de entre las piedras el hermano pequeño Christophe Harting, para arrebatarle el que podría haber sido su último sueño olímpico. Debe soñar cada día de su vida con la familia Harting.

Lo que está claro es que, aunque cualquier tiempo pasado fuera muy bueno, ahora toman las riendas nuevos jóvenes y con un talento descomunal. El sueco Stahl está destinado a marcar una nueva era, aunque ayer Gudzius le ensombreciera la noche. El jamaicano Fedrick Dacres tiene una pinta increíble. Malachowski deja el mando polaco en muy buenas manos, con Robert Urbanek (ya medallista europeo). También ha irrumpido con fuerza en los últimos dos años el belga Philip Milanov, que en Londres no tuvo su día pero ya ha pisado más de un podium. Y por supuesto, no hay que olvidarse de la escuela alemana.

Seguro que se levantarán después del jarro de agua fría que les ha supuesto este campeonato. Sólo ha habido tres citas mundiales, de las quince anteriores, donde no haya habido ningún representante germánico en el podium. Ayer se despedía de manera agridulce Robert Harting, pero quien viene por detrás no nos dejarán indiferentes en años venideros: Su hermano Christophe (oro olímpico), Daniel Jasinski (bronce olímpico), y el ya habitual Martin Wierig.

Señores, los lanzamientos siempre serán el hermano pequeño de este gran deporte que es el atletismo, pero son unas especialidades apasionantes, prueba de ello es el espectáculo que nos regalan año tras año: la final de disco del año pasado pasó totalmente desapercibida y fue increíble y verdaderamente épica…y este año se planta con un bronce histórico en 68 metros. Y hoy, en sesión vespertina, la final de peso. ¡¡Tomen asiento y preparen las palomitas, que esta tarde promete!!

El lituano Andrius Gudzius celebra su victoria mundialista

El lituano Andrius Gudzius celebra su victoria mundialista | Alexander Hassenstein-Getty Images for IAAF

José Javier Ortega Rozalén

Atleta FCBarcelona. Amante y friki de los lanzamientos. Nutrición y entrenamiento como pasión. Diplomado en EF. (Barcelona-Benidorm)


Etiqueta asignada a este artículo
Andrius GudziusCampeonato del Mundo Londres 2017Disco

1 comentario

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  1. Javier
    Javier 7 agosto, 2017, 18:40

    Magnífico artículo!
    Compartido en Facebook!

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