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El reto de los ‘ultra’

El reto de los ‘ultra’
03 May 2014 14:05

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Prueba de montaña

Maratón Alpino Jarapalos | Fran Aguilera Moreno

No, no vamos a hablar en este espacio de esos ultras que manchan la imagen del deporte, supuestos aficionados al fútbol que echan por tierra los más imprescindibles valores de las personas. No. Dios nos libre.

Habitualmente hablamos de maratones, de plusmarcas, de historias de superación, del misticismo de la distancia, gracias a Filípides y su heroicidad de hace algunos años. Cuando muchos quieren poder llegar a decir que son maratonianos y no lo consiguen, ya hay muchos, miles, y son cada vez más, que piensan en llegar un poquito más alto y más lejos. El ser humano es ambicioso por naturaleza. Esa ambición, relacionada comúnmente a las personas codiciosas y avaras en cuanto a lo pecuniario se refiere, bien canalizada, bien enfocada, es tan positiva y necesaria como lo es respirar.

La condición natural de cada uno de nosotros nos suele llevar a mirar hacia adelante, hacia el horizonte. Yo creo que a muchos nos ha pasado y es, más o menos, la evolución natural. A saber. Cuando una persona comienza a correr lo hace por diferentes motivos: salud, condición física, competitividad, operación bikini, reto o superación personal o colectivo, etc. Muchos de los que corren, no todos, acaban, tarde o temprano, poniéndose un dorsal para participar en la carrera del pueblo, del barrio o en la ciudad de al lado. El resultado de esa primera carrera suele ser un punto de inflexión. Puede haber salido mal, regular o bien. Casi da igual. Al llegar a casa el deportista suele pensar: “si he corrido 5 kilómetros, ¿por qué no voy a poder con 10?” Y así hasta que quedan enganchados con el maratón o la media maratón. O no, pero eso suele ocurrir.

¿Y qué pasa cuando acabas un maratón? Normalmente pasa que el corredor afirma que jamás vuelve a correr otro. Para nada. Eso se dice en caliente, pero al poco ya está dándole vueltas a dónde puede ser el siguiente, a recuperarse pronto para preparar otro. Doy fe de ello. Otros no piensan en el maratón siguiente, sino en dar un paso más. Y ahí se abre un abanico tremendo de pruebas. Las hay de todos los colores, distancias y perfiles. Vamos, para competir hasta el infinito y más allá.

El próximo fin de semana se disputa, por ejemplo, la Transvulcania. Se trata de una prueba, con varias distancias para cubrir todos los gustos, que recorre la isla canaria de La Palma. La prueba reina, la ultramaratón, tiene una distancia de 73,3 kilómetros y un desnivel acumulado de 8.525 metros. Éste es su perfil.

Perfil de la Transvulcania 2014

Perfil de la Transvulcania 2014

Teniendo en cuentas que Canarias no está a la vuelta de la esquina, esta es una competición que atrae a numerosos corredores de todo el mundo. A la ilusión de completar su recorrido se une la oportunidad de correr por unos parajes irrepetibles, sobre todo para los que no son de allí.

Dejando a un lado a los inconscientes que se meten en estos berenjenales sin preparación adecuada, ¿qué mueve a una persona a embarcarse en semejante aventura? Con lo bien que se está en casita, o en el campo, o en la playa, o saliendo a trotar suave, ¿qué empuja a estos corredores a enfrentarse a kilómetros y kilómetros de senderos de carriles empinados, de bajadas que martillean tus cuádriceps, a horas que se tornan interminables? Es difícil contestar de forma simple, pues todo ellos es más complejo de lo que parece. A bote pronto se me ocurre una: crecer. Enfrentarse cada día al entrenamiento de pruebas de esta envergadura no es fácil. Sin embargo, cada entreno se convierte en una prueba de fuego, en un examen parcial, de tu trayectoria como corredor. Superar cada entreno es añadir saquitos de confianza a tus piernas, a tu espalda, a tu corazón y también, y sobre todo, a tu cabeza, a tu mente, a ese motor que mueve montañas.

Dejar atrás cada sesión de entrenamiento es como acercarse a la evolución del yo, a ser un poquito más “grande” por dentro, a afirmarte que eres capaz de conseguir lo que te propongas. No siempre se consigue, pues hay imponderables que a veces pueden más que todo lo relatado, pero no cabe duda de que cuando un ser humano pone toda su fuerza mental y física, basado en un entrenamiento eficaz y suficiente, al servicio de la consecución del reto, tiene muchas papeletas de que llegue a la meta y vea colmada su ilusión, su sueño, su fantasía. De ahí esas imágenes que solemos ver de atletas que llegan a meta saltando de alegría, abrazándose a todos el mundo, de atletas que lloran de felicidad, de orgullo, de satisfacción. Ya habrá tiempo de lamentarse por los dolores, por las ampollas, por esas uñas a la que hay que despedir porque van a metamorfosear. Ya habrá tiempo de echar pestes por la boca cuando bajar una escalera parezca tan complicado como subir al Everest. Lo más importante es el disfrute, la alegría, la felicidad infinita que se siente cuando cierras los ojos y pasan ante ti imágenes que parecían imposibles, inalcanzables. Lo más importante es, cuando las gotas de agua de la duchan caen sobre tu dolorido cuerpo, darte cuenta de que has podido, has sido capaz, te has superado a ti mismo y has crecido como persona, como deportista. He ahí la belleza, el fin último de retos deportivos de esta naturaleza. No son más que una analogía de lo que es la vida, ese regalo que se nos entrega cuando nacemos y que cada día hemos de aprender a disfrutarlo como si fuera el único.

No siempre se consigue eso de “querer es poder”, pero sí que siempre se puede intentar poder conseguir lo que queremos. Influyen muchos factores, pero es fundamental que la chispa se encienda dentro de ti para iniciar el camino. Luego es cuestión de ir añadiendo ingredientes para que el guiso tenga ese delicioso sabor que todos esperamos. Rico, rico o, como dice Dora, “delichiu”.

Yo puedo, tú puedes, él y ella pueden, nosotros podemos, vosotros podéis, ellos pueden. ¿Te acuerdas en el cole? Pues esto es la vida y hay que poner en práctica lo que un día el profe o la seño nos enseñaron. ¡Adelante!

Intentaremos traeros la experiencia de tres corredores del Club Media Trail de Mijas en la Transvulcania 2014. Suerte para Ana, Paul y Marcos. Y fuerza, mucha fuerza. Vosotros podéis. 

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Fran Aguilera

Corredor, Diplomado en Educación Física, Monitor de Atletismo, Entrenador Nacional de Ciclismo. Mijas (Málaga)


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