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El valor de una medalla

El valor de una medalla
17 Jun 2014 06:06
medalla de bronce de Blanca Fernández de la Granja en aubagne 2014

medalla de bronce de Blanca Fernández de la Granja en aubagne 2014

Pecuniariamente, una medalla no vale mucho. Se pueden adquirir desde un  par de euros hasta un poco más, dependiendo del material y aleación escogidos. Ahora bien, como casi todo en la vida, su valor subjetivo es muy relativo. Hay deportistas que se pasan la vida luchando, entrenando, pasando «hambre», peleando con las lesiones, corriendo bajo la lluvia, la nieve o un calor abrasador, para poder tener una medalla colgada a su cuello.

Es más, muchos, la gran mayoría, no lo conseguirá jamás, pero lo importante, lo verdaderamente juzgable y valorable, es el empeño que pone por conseguirlo, el significado que todo ello tiene para los deportistas primero, y para la sociedad en segundo lugar. Desde este lado, muchos sólo quieren ver el brillo de la medalla, la cantidad de preseas, sin ser capaces de ver más allá, de adivinar el camino recorrido, los obstáculos rebasados, las horas de desvelo y las lágrimas derramadas.

La medalla de la foto pertenece a la atleta Blanca Fernández de la Granja. Es de bronce y la ganó el pasado domingo en el Campeonato Mediterráneo sub 23 celebrado en Aubagne, cerca de Marsella, Francia. Ella es una firme promesa de nuestro atletismo. Sin duda, la leonesa tiene miras muchos más altas, además de poseer capacidades de sobra para conseguirlo. No obstante, cuando un atleta se cuelga al cuello una medalla, para él o ella significa mucho.

En el caso de Blanca, es un hito, una parada en el camino que sirve para mirar atrás y comprobar el trabajo bien hecho. Una parada en el camino para mirar adelante, tomar aire y seguir en la lucha diaria por conseguir la siguiente medalla, la que sea, sin que importe el color o el número que indique el cajón del podio. Una medalla puede ser el motor, el oxígeno, la sangre que corre por las venas para ayudarte a ver muchas cosas, a valorar en su justa medida lo que tienes, lo que has conseguido y lo que has de poner sobre la mesa para, un día, abrazar tu sueño.

Una medalla no es un trozo de cuerda con un metal, una medalla es la palmada a la espalda, al corazón, a todos aquellos valientes y esforzados que cada día se dejan un trocito de sí mismos en el tartán, en el asfalto o en mitad del campo. Una medalla es un chute de adrenalina en pleno corazón, aunque no valga 720.000 euros. Para muchos de nuestros atletas puede valer mucho más que eso.

Fran Aguilera

Corredor, Diplomado en Educación Física, Monitor de Atletismo, Entrenador Nacional de Ciclismo. Mijas (Málaga)


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