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Zancadas para el recuerdo

Épica verdiblanca

Épica verdiblanca
Carlos Lopes luce la bandera portuguesa tras vencer en el maratón olímpico de Los Ángeles '84 | COI
20 May 2016 08:05

No dejo de sentir sorpresa cuando, repasando el histórico de los Juegos Olímpicos, llego a Portugal. Tengo la impresión de que ha conseguido muy pocas medallas, solo 23. Es un país que, sin pensarlo mucho, me proyecta una imagen de alto nivel deportivo. Lo que me viene a la cabeza, primero, es el atletismo, el fútbol, el hockey sobre patines, deportes en los que nuestros vecinos son muy competitivos. Pero… en realidad, el fútbol renta poco en los JJ. OO. (a Portugal, en concreto, nada), y el hockey ni es deporte olímpico. Solo se salva el atletismo. También conozco algún buen portugués en otras modalidades, como Rui Costa en ciclismo y Vanessa Fernandes en triatlón, pero son ejemplos aislados. Portugal no tiene una presencia destacada en el resto de deportes de equipo, como balonmano, voleibol, waterpolo o baloncesto. Tampoco en gimnasia. Ni en natación. Recapacitando entonces, lo que sorprende, quizá, es que hayan llegado a esas 23 medallas.

Rui Costa entre dos enfadados españoles en el podio del mundial de Florencia (2013)

Rui Costa entre dos enfadados españoles en el podio del mundial de Florencia (2013)

El deporte más productivo para el olimpismo luso es, con mucho, el atletismo. 10 de las 23 medallas han sido logradas por un saltador, un velocista, un mediofondista y cuatro fondistas. Son cinco hombres y dos mujeres:

El atletismo portugués en los Juegos Olímpicos

El atletismo portugués en los Juegos Olímpicos

Aunque sin duda todas las medallas tienen mucho mérito, muy destacables son las conseguidas por Obikwelu, entre Gatlin y Greene, y la de Rui Silva, siguiendo la estela de El Guerrouj y Lagat. Hoy vamos a detenernos, sin embargo, en el que abrió camino: Carlos Alberto de Sousa Lopes.

Obikwelu se cuela entre los velocistas estadounidenses

Obikwelu se cuela entre los velocistas estadounidenses

Carlos Lopes se estrenó en la prueba de maratón en el otoño de 1982, tras un fructífero recorrido en el 10.000, donde había logrado una medalla de plata en los juegos de Montreal ’76 y el récord europeo (27:24.39), arrebatándoselo a uno de sus grandes rivales, su compatriota Fernando Mamede. También tuvo unas prestaciones excelentes en el cross, donde fue tres veces campeón mundial y dos subcampeón, en los tiempos en que los atletas blancos peleaban con opciones de triunfo.

Su primer contacto con los 42 kilómetros, en Nueva York, le dejó buenas sensaciones, a pesar de no llegar a la meta por culpa de unos calambres. El vencedor en aquella ocasión fue el estadounidense Alberto Salazar. Al año siguiente, en 1983, se encontró de nuevo con Salazar en el maratón de Rotterdam, donde con 2:08.39 batió el récord de Europa y fue segundo en la meta, solo superado por dos segundos por otro grande, el bigotudo australiano Rob de Castella.

De Castella se impone a Lopes en Rotterdam ‘83

De Castella se impone a Lopes en Rotterdam ‘83

Convertido en todo un veterano, Lopes se presentó a los juegos de Los Ángeles ’84 con las máximas pretensiones. Sus 37 años no le impedían aspirar a lo máximo, sobre todo después de un magnífico año en el que se había proclamado campeón mundial de campo a través por segunda vez y había batido su marca personal en el 10.000 (27:17.48), en la épica carrera en la que Mamede batió el récord mundial (27:13.81). Los dos portugueses, con la camiseta verdiblanca del Sporting de Lisboa, hicieron historia en Estocolmo:

En la línea de salida angelina se presentaban los duros rivales aludidos anteriormente, Salazar y De Castella. El primero solo pudo ser 15º, mientras que al australiano le fue un poco mejor, aunque no consiguió subir al podio: quedó 5º. La carrera pone a cada uno en su sitio y los rivales de Lopes aquel día fueron el irlandés John Treacy y el británico Charlie Spedding, que aguantaron al portugués hasta el kilómetro 38 y se jugaron la plata (para Treacy) y el bronce (para Spedding) casi al esprint. Lopes, por su parte, mostró una solidez inquebrantable durante toda la carrera, pero especialmente en esos kilómetros finales. Al dejar atrás a sus contrincantes marchó con aparente facilidad hacia la pista del Memorial Coliseum de Los Ángeles para marcar en la meta un nuevo récord olímpico (2:09.21) y convertirse en el primer deportista portugués en conseguir una medalla de oro en unos juegos.

Lopes celebra su victoria en Los Ángeles

Lopes celebra su victoria en Los Ángeles

¿No les vale con lo conseguido? Pues hay más. En la temporada siguiente, en Rotterdam, Lopes batió el récord mundial de maratón (2:07.12), bajando casi un minuto la anterior plusmarca del británico Steve Jones (2:08.05). Ahí se acabó su carrera. A finales de ese 1985 las lesiones hicieron retirarse de la competición a este luso irrepetible.

Lopes bate el récord mundial en Rotterdam

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Óscar Monterreal

Doctor en Historia del Arte, profesor universitario, diplomado en Magisterio (Educación Física) y escritor.


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MaratónFondo

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