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CTO. EUROPA BERLÍN

Fernando Carro, el gladiador de Canillejas

La atleta Miriam Costa habla sobre el reciente plata europea
Fernando Carro, el gladiador de Canillejas
Fernando Carro celebra su medalla de plata | Daniel Meumann-WangConnection
Mediofondista del Playas de Castellón y estudiante de Psicología en la UCM
10 Ago 2018 18:08

Valiente, con barba, a veces con moño, peleón, soñador. Así es Fernando Carro. Puro sentimiento, fiel a su estilo.

Un atleta que tiene tatuado a sus dos entrenadores: “El que me hizo y el que me hace crecer”, un chico rebelde de Canillejas que eligió seguir una vida distinta a la de sus colegas de barrio. El que no se desprende de su coche de segunda mano “porque todavía anda”, cuyo mejor homenaje es un graffiti en el que aparece corriendo en sus primeros Juegos Olímpicos.

Un romántico del atletismo que ha jugado a ensayo y error, hasta dar con la tecla. Agradecido, bien rodeado, un niño al que obligan a ser adulto. Un viajero que exprime cada instante de su camino, que confía y es buen tío. Que va con la verdad por delante y con el corazón de guía, una persona que siente y nos hace sentir.

Un gladiador en la pista y un soñador fuera de ella. Quien reconoce sus errores y te invita a reírte de ellos, quién pese a los palos sigue adelante. Querido por cómo es y no por lo que aparenta ser. Profesional, aunque alguna vez le veas trabajar las pesas con sus chanclas de Reebok. Entregado, digno de admirar. Un caos aparente, que dice tener “todo bajo control”. Friki de los pokemon y del entrenamiento bien hecho.

Humilde desde pequeño, trabajador desde el momento en que supo lo que quería ser de mayor. Sentimental, puro nervio, capaz de preguntarle a su entrenador en la cámara de llamadas de la final de un Europeo: “¿Qué hacemos aquí? ¿No estaríamos mejor corriendo en el parque?” Dispuesto a no rendirse, a seguir luchando. Quien nos hizo vibrar ayer, como solo él puede hacerlo.

Algunos se subirán al carro después de la actuación de ayer, otros, que le conocemos desde siempre, no nos bajaremos. Porque lo que ocurrió en el Estadio Olímpico de Berlín no es casualidad, sino que es fruto de años y años de trabajo. De caídas en el último obstáculo, de lesiones, de quedarse a las puertas, de aprendizaje constante. De ser rechazado por algunos y querido por otros, de la sinergia de un grupo de entrenamiento que no le ha fallado, como tampoco lo ha hecho su fisio, su entrenador o su querida Clara.

Esta es la historia del que se acuesta siendo subcampeón de Europa y se levanta siendo uno más, pero siendo Fernando Carro, un chico con raza o como diría su rapero favorito, Chojín: “Una mente en pelea, soy un jaleo. Soy la promesa esa de: “a partir de ahora verás.”

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Miriam Costa

Mediofondista del Playas de Castellón y estudiante de Psicología en la UCM


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BerlínCampeonato de Europa Berlín 2018

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