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LA OPINIÓN DEL EXPERTO

Lo que pudo ser y no fue

EL LANZADOR "JOTAS" ORTEGA Desmenuza LA FINAL DE PESO masculina
Lo que pudo ser y no fue
Tomas Walsh, medalla de oro en el lanzamiento de peso | Andy Lyons-Getty Images for IAAF)
07 Ago 2017 18:08

Para los aficionados a los lanzamientos esta final era como para ir al cine a disfrutar de una buena película. Si la hubieran proyectado en una sala, muchos de nosotros habríamos pagado por verla entera. Un mínimo de tres candidatos para sobrepasar los 22 metros y 10 guerreros más con ganas de unirse a la fiesta.

Lo que iba a ser la mejor final de la historia, se convirtió, además de la peor cubierta por parte de las cámaras, en otra final más como otras muchas: un oro en 22 metros y la medalla de bronce cercana a 21.50. Eso sí, el pase a la final más caro de la historia y… 7 lanzadores por encima de 21 metros, bestial.

Los claros protagonistas eran, en un principio, los lanzadores, aunque para mí, finalmente fueron los jueces los que realmente se llevaron el gato al agua. Aunque, por no ser muy crítico con ellos, la verdadera protagonista fue una normativa totalmente absurda que se ha cargado una final histórica; pero de ello hablaré extensamente en un artículo aparte. Vamos con lo que realmente merece nuestra atención.

Después de la histórica calificación, y a juzgar por toda la temporada regular, era lógico pensar que la final sería aún mejor, pero no fue del todo así. El calentamiento lo ganó Kovacs, por encima de 22.50 y con un Ryan Crouser que no daba buen presagio de una actuación como la que se le esperaba. No transmitía buen feeling y se quejaba de su pierna izquierda. Mi espía en la zona de calentamiento me lo avisó, Crouser no está fino, algo le pasa, y Kovacs va a por todas con toda la artillería.

Tom Walsh entre risas y chistes, hizo un calentamiento correcto y, de Storl nada se supo, ya que el germánico vive en su propio mundo antes de una gran final. Ya en pista, todos jugaron sus mejores cartas, y Storl dejó claro que no se iba a vender la piel del oso antes de cazarlo. En casi 22 metros cayó su bola antes de que el juez diera comienzo a la prueba. En estas, Crouser seguía sin transmitir buenas sensaciones. ¿Sería su arma de doble filo?

La final empezó bastante tímida, tan sólo Kovacs y Walsh consiguieron acercarse levemente a 21.50 mientras que el resto permanecían en prestaciones más bajas. Storl hacía nulo y Crouser se peleaba con el muro de los 21. A partir de la segunda ronda, la cosa cambió, Walsh seguía su particular ascenso hacía el oro y se establecía en 21.64.

El croata Zunic, con 21.46 y Stanek con 21.41 asomaban la cabeza mostrando su candidatura. Stanek se mostraba contrariado, ya que ese lanzamiento parecía de 21.80, cosa que reclamaron. Storl se peleaba con los jueces provocando otro nulo y Crouser parecía seguía sin buen augurio. La medalla ya estaba en 21.46, a la altura de una gran final. Pero de ahí hasta el término de la prueba ya nada cambió.

En la tercera tentativa, Kovacs le dijo a Walsh que no le sería tan fácil ganar, y con 21.66 se puso por delante, pero ‘Kiwi’ Walsh le respondió con 21.75. Las cosas en su sitio. Por detrás, Bukowiecki se metía en la mejora por los pelos y Storl, fuera de prueba, lanzó al peso hasta 20.80, ayer insuficientes para colarse entre los ocho mejores.

Mientras tanto, Crouser lanzaba hasta los 22.31, pero le pillaron. Los jueces decidieron dar nulo un lanzamiento que habría supuesto un nuevo Récord del Campeonato, en posesión de Werner Ghuntor desde 1987 (22.23). Con Storl y Crouser, los jueces (y la normativa) ya habían tenido su momento de gloria, pero aún no había acabado el show.

La mejora transcurría en favor de Walsh y Zunic, con Storl ya en la grada y Crouser totalmente fuera de combate. Kovacs no conseguía refrendar ese calentamiento estratosférico y no podía acercarse a Walsh y sólo el polaco Haratyk encarecía la lucha por el bronce, lanzando hasta 21.41. La medalla de Zunic corría peligro.

Ya en la última ronda, Withing conseguía superar los 21 metros para confirmar el mejor séptimo puesto de la historia. Crouser se preparaba para intentarlo por última vez con el croata Zunic al borde del infarto, era su momento y su medalla. 21.14 para acabar en una decepcionante sexta plaza para él, y al croata sólo le faltaban pasar dos muy malos minutos para saber si finalmente se hacía con el bronce. Así fue. Haratyk y Stanek lanzaron por debajo de los 21.

Para sorpresa de todos, el bronce se iba para Croacia. Sólo faltaba decidir el nombre de la primera posición.Turno para Kovacs en su último intento por el oro. La bola caía en 22.08, pero un juez con vista prodigiosa había vuelto a pillarle. Su pie izquierdo al caer rozaba sutilmente el contenedor. Algo prácticamente imperceptible a cámara lenta, pero allí lo vieron, más lejos y desde atrás. Asombroso.

Sólo quedaba Walsh por lanzar en una final algo descafeinada en los puestos de arriba y con algo de polémica. Suelta el cañonazo y la bola se va hasta los 22.03, poniendo la final al nivel que se merece y confirmando que su título mundial bajo techo del año pasado y su bronce olímpico, no fueron casualidad.

Con este oro del neozelandés, Oceanía inscribe su nombre en una prueba donde, hasta el momento, manda Europa sobre América (25 metales contra 20). No obstante, en oros, sólo Estados Unidos se lleva la palma contra el resto de Europa (8 contra 7).

Algo curioso es que Zunic, es la medalla europea número 26 pero tan sólo la tercera con un estilo rotatorio (los finlandeses Halvari y Arsi Harju eran los únicos hasta el momento), lo que muestra una clara tendencia europea al estilo lineal, donde el resto de 23 medallas llevan su firma.

Si nos vamos al otro lado del charco, la tendencia es a la inversa, tan sólo Jhon Brenner ha ganado una medalla para América lanzando lineal. El resto de medallas (estadounidenses, del canadiense Armstrong y el jamaicano Richards) son todas rotatorias.

Lo que está claro es que el lanzamiento de peso es una prueba que, aún tras la sombra en la cual se esconden aquellas marcas de los 80-90, nunca ha dejado de mejorar, sobre todo su nivel medio-alto, donde cada vez hay más gente capaz de lanzar por encima de 20.50 y de 21 metros.

Es una prueba que siempre ha sido dominada por estadounidenses y europeos, pero que cada vez son más los lanzadores de otros países no tan comunes que rinden a unos niveles realmente extraordinarios: los neozelandeses Walsh y Gill, el australiano Birkinhead, el congoleño Elemba, el brasileño Romani, los nigerianos Enekwechi y Mozia, los sudafricanos Cremona y Engelbrecht o el egipcio Hassan. Es decir, una prueba cada vez más extendida y para la que cada vez hace falta más y más nivel para asistir a un gran campeonato.

En un siguiente artículo intentaré tratar detalladamente el tema de la normativa en lanzamientos, a ver qué pensáis y si realmente se necesita un cambio. Hasta entonces, sigamos disfrutando de este gran campeonato.

Enlace a los resultados finales del peso masculino (IAAF)

Tom Walsh (oro)

Joe Kovacs (plata)

Stipe Zunic (bronce)

Ryan Crouser

José Javier Ortega Rozalén

Atleta FCBarcelona. Amante y friki de los lanzamientos. Nutrición y entrenamiento como pasión. Diplomado en EF. (Barcelona-Benidorm)


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Shot putTom WalshPeso

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