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Ganar sin querer

20 Nov 2015 11:11

Empezamos con una frase quejumbrosa típica de señor mayor ilustrado: «Los jóvenes creen que nada se ha inventado, que todo llega por fluir natural desde el principio de los tiempos». Pues no. Por ejemplo, no siempre los espectadores aplaudían rítmicamente antes del salto de los atletas.

Un tipo ochentero y muy simpático, que se distraía durante la competición con un walkman, se decidió a pedir de esa manera, con palmas sincronizadas, el apoyo del público. Él y su idea cayeron en gracia y el gesto se extendió a otras disciplinas, hasta hoy. El atleta se llamaba Willie Banks y era triplista. De los buenos. Aunque no triunfó en los JJ. OO (6º en Los Ángeles ’84 y Seúl ’88), consiguió dos platas mundialistas (Helsinki ’83 y Roma ’87) y detentó el récord mundial (17,97) hasta la llegada de Jonathan Edwards.

Amiguitos: esto era un walkman

Amiguitos: esto era un walkman

Y este, Banks

Y este, Banks

Otro gesto que nos parece antediluviano es aún más reciente. Se trata del agrupamiento de las heptatletas y los decatletas para celebrar juntos el fin de la competición y saludar al público. Quien maniobró hasta popularizar ese comportamiento fue la sueca Carolina Klüft.

Carolina Klüft dirige la orquesta en Osaka ‘07

Carolina Klüft dirige la orquesta en Osaka ‘07

La carrera de Klüft está marcada por detalles, como el de su buena relación con las rivales. Como el de su burrito de peluche, que llevaba a todas las competiciones. Era el animal más buscado por la realización de TV en los eventos en los que competía la sueca. Klüft era un ciclón mediático: guapa, rubia, simpática, valiente, humilde y jovencísima. Parecía una adolescente larguirucha recién salida de secundaria pero con la suficiente madurez competitiva como para ganar todo lo ganable.

Su primer gran triunfo al aire libre lo logró en el europeo de Múnich, con 19 años. Luego vendría todo lo demás, llegando a la cima con el primer puesto en los JJ. OO de Atenas, cita mágica para el atletismo sueco, pues lograron dos oros más (Olsson en triple y Holm en altura).

Olsson y Holm, en una entrega de premios

Olsson y Holm, en una entrega de premiosFoto: Bertil EnevÂg Ericson / TT / kod 10000

Ganar, parecía que Klüft lo hacía sin querer. Fue campeona de heptatlón en todas las competiciones posibles entre 2002 y 2007, en sala y al aire libre. Aquí les dejamos el vídeo de su triunfo en Goteborg ‘06:

Su palmarés no se estira mucho en el tiempo porque, tras Osaka, abandonó la combinada para dedicarse a la longitud y al triple, con escasa fortuna en ambos casos. Su decisión asombró al mundo atlético, porque era claramente la mejor heptatleta y porque, si atendemos a la estadística biológica, aún no había llegado a la cúspide de su carrera, que podía ser con 27 o 28 años. Pero así era Carolina: no hacía deporte por ganar, sino por divertirse, y la única forma que encontraba de divertirse era asumiendo nuevos retos.

Carolina Kluft-tabla

Siguió compitiendo en saltos hasta su retirada, poco antes de los juegos de Londres. Sin logros reseñables. Pero seguía pareciendo una mujer feliz, incluso en las derrotas. Y su fortaleza mediática no decaía. En Suecia fue la deportista más popular de su tiempo y una de las más recordadas de la historia. Y no ha dejado de serlo. Ahora sigue ocupando un espacio importante en los medios. Se dedica, entre otros asuntos, a impartir conferencias, trabajar en el deporte de base y participar en proyectos solidarios.

Klüft, contra el hambre en el mundo

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¿Una famosa más pidiendo a la humanidad una sensibilidad que ella no tiene? Apostamos a que no, Klüft es creíble. En realidad, desconocemos lo que pasa por dentro de la cabeza de quien actúa así, pero el comportamiento de la sueca siempre fue muy distinto al de un famoso al uso y no creemos que utilice a los desfavorecidos para limpiar su conciencia o para enlucir su fama. No lo necesita.

Pero volvamos a lo que nos interesa, a su faceta deportiva. ¿Hasta dónde hubiera llegado de continuar en el heptatlon? Cualquiera sabe. ¿Tres oros olímpicos? ¿Cinco mundiales? ¿El récord de Jackie Joyner? Yo no me lamento de su retirada, pues disfruté suficiente con lo que vi. Para eso sigo el atletismo, para ver competir a gente como Klüft, sea en dosis largas o concentradas. Para disfrutar de los grandes.

Tampoco es la mujer perfecta. De vez en cuando se peina así

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Óscar Monterreal

Doctor en Historia del Arte, profesor universitario, diplomado en Magisterio (Educación Física) y escritor.


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