Martes, 28 de Marzo 2017 | Actualizado a las 22:18
Síguenos en FacebookSíguenos en TwitterSíguenos en InstagramSíguenos en Youtube
SALUD

Hacia una medicina más humana

REFLEXIÓN DE MIRIAM COSTA
Hacia una medicina más humana
Miriam Costa junto a los médicos Guillero Rodríguez y Álvaro Iborra en la Clínica Avanfi | Miriam Costa
Mediofondista del Playas de Castellón y estudiante de Psicología en la UCM
12 Sep 2016 22:09
Compartir en Twitter Compartir en Facebook Compartir en Google+ Compartir en LinkedIn

Nadie me había confirmado que aquel dolor agudo que sentí fuera el de una rotura, no obstante no hizo falta; mi intuición me confirmaba que no había sido una dolencia cualquiera. Enseguida me puse en contacto con mi médico habitual, quién se ofreció a atenderme en su domicilio esa misma noche.

Pese a que mi cuerpo decía lo contrario, en mi interior tenía la corazonada de que tan solo había sido un susto. O al menos eso era lo que yo quería creerme. Sin embargo cuando escuché de forma atropellada las palabras “has roto”, no había vuelta atrás.

No acierto a recordar lo que se me pasó por la cabeza en ese instante, pero cuando me quise dar cuenta dos lagrimones se hacían paso por mis mejillas.

Hubo dos minutos de silencio en la sala hasta que el doctor me dijo:

“Ahora dime todas tus dudas, quejas, sugerencias, preocupaciones… todo lo que se te pase por la cabeza en este momento. No quiero que te vayas de aquí hasta que no haya resuelto todas tus preguntas.”

Y no sé por qué pero esto me hizo sentir mejor. Quizás el mero hecho de que tuviera a alguien dispuesto a comprender lo que sentía y no solo lo que me pasaba, tuviera algo que ver.

Acostumbramos a buscar los mejores especialistas, los más laureados y reconocidos o los que más gente ha tenido en sus manos tan solo para tener la conciencia tranquila de que hemos escogido acertadamente. No obstante nos olvidamos de que el mejor médico no es el más hábil, sino el más humano.

En el mundo del deporte he visto numerosos casos de atletas que han sido atendidos por algunos de los médicos más influyentes, y que más tarde se han quedado colgados. El debate sobre quién tiene que llevar la rehabilitación y readaptación del deportista (los fisios, el propio médico, el entrenador…) aún sigue vigente, y quién lo sufre al final es siempre el deportista. Esta falta de atención, no solo a nivel físico sino también emocional, hace añicos la invulnerabilidad y la seguridad del paciente.

Nos preocupamos tanto por el diagnóstico que nos olvidamos del sufrimiento. Clínicamente hablando, un paciente que se siente “protegido” o “seguro” en su recuperación va a responder mucho más efectivamente a un tratamiento o una intervención que otro que no lo está. Los plazos de recuperación se aceleran cuanto más evitemos todo tipo de complicaciones, desconfianza o tensión. Pero a pesar de los datos, seguimos sin aplicar el antídoto y seguimos rehuyendo del poder curativo del apoyo emocional.

Aunque cada vez hay más pacientes que aspiran a disfrutar de una medicina más enfocada al trato, lo cierto es que el planteamiento que tenemos todos, tanto médicos como deportistas es de buscar “resultados” a toda costa, sin pararnos a pensar en el período que precede y en cómo vamos a afrontarlo.

Por ello nos tenemos que parar a escuchar a los más sabios; a la voz de la experiencia de un padre o de un amigo que ha tenido que dejar el deporte de alto rendimiento por las lesiones aún habiendo pasado por los “mejores” cirujanos, y que nos enseñan que hay que escoger a la persona que te va a tratar por “cómo te atiende” y no por el “para qué te atiende”. Y que aquellos profesionales que están entregados a personas y motivaciones humanitarias son las que de verdad tienen vocación. Porque al fin y al cabo la medicina, al igual que la salud, trasciende las fronteras de la consulta.

Miriam Costa

Mediofondista del Playas de Castellón y estudiante de Psicología en la UCM


Etiqueta asignada a este artículo
Miriam Costa Agudo