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‘Hay razones para creer’

‘Hay razones para creer’
31 Dic 2013 11:12

De izda a dcha: Gisela Gyaan, Gemma Gimeno, Laia Talarn y Meritxell Brutau

De izda a dcha: Gisela Gyaan, Gemma Gimeno, Laia Talarn y Meritxell Brutau | cedida

De izda a dcha: Eric Peña, Laia Talarn, Tomás Morales, Birgit Ente y Janine Penders

De izda a dcha: Eric Peña, Laia Talarn, Tomás Morales, Birgit Ente y Janine Penders | cedida

De izda a dcha: Tessie Savelkous, Evelien Donkers, Laia Talarn, Mihoko Rovira y Kiki Perquin

De izda a dcha: Tessie Savelkous, Evelien Donkers, Laia Talarn, Mihoko Rovira y Kiki Perquin | cedida

Mihoko Rovira y Laia Talarn

Mihoko Rovira y Laia Talarn | cedida

Hace poco me recordaron la importancia del proceso. La importancia de ir paso a paso, de apreciar lo que hacemos, de disfrutar los momentos vividos, los entrenamientos compartidos. Somos privilegiados por poder hacer lo que nos gusta y a menudo nos cegamos por no conseguir los objetivos, por las lesiones y por otros motivos que nos parecerán insignificantes en un tiempo.

Finaliza un año, y es un buen momento para ver los doce meses con perspectiva. Hacer balance, sacar conclusiones y buscar soluciones. Toca apuntar y corregir.

No tengo queja del 2013, ha sido muy completo en los tres planos de mi vida: personal, deportivo y profesional. Siete meses en Holanda y cinco en Barcelona, buen equilibro. Y si tuviera que quedarme con algo…

De enero me quedo con la ilusión de preparar mi aventura en el extranjero y el principio de ella…¡aún no tenía dónde vivir y ya tenía un club donde entrenar!

Me dí cuenta que “recibes lo que das” en febrero, que la gente es abierta y está dispuesta a ayudar. Recibí el apoyo de un mundo del judo que apenas hacía un mes que conocía cuando me lesioné el hombro a 1.500 kilómetros de casa.

Hubo tiempo de hacer una visita a casa en marzo, quizás estuvo provocada por la morriña post-lesión. A veces hace falta irse lejos para saber lo mucho que tenemos en casa y lo poco que lo apreciamos.

Abril vino con mucho frío en Holanda, pude volver a estar al 100% en unos entrenamientos increíbles y aprendí de cada uno de ellos. Fue un mes muy intenso, con exámenes por medio, pero con vivencias muy bonitas como Queen’s Day – día en honor a la reina donde todos se visten de naranja- o mi primera jornada de competición en la Liga Alemana.

Vuelvo a Barcelona en mayo, para estar la última semana antes del Campeonato de España en casa y entrenar con los míos. Las cosas no siempre salen como uno quiere, pero queda un camino larguísimo por recorrer. Toca apretar los dientes, y seguir.  El proceso va bien, sigo aprendiendo, sigo enamorada de este deporte y llegar a las metas tarde o temprano es consecuencia directa de este aprendizaje… ¡Seguimos!

En junio vino una alegría enorme con la medalla en la World Cup de Madrid. Recuerdo el día con muchísimo cariño.  Mucha gente habla de la “Teoría del Flow”. Pues ese día, y por suerte en varias competiciones este año, lo experimenté. ¿Hemos aprendido a fluir? Además estaban mis padres allí, más no podía pedir.

Julio fue un mes de despedidas -que finalmente fueron por muy poco tiempo-, y reencuentros. Vuelvo a casa después de una experiencia increíble, en un país que me ha enamorado, me ha enseñado mucho, y gente que me ha abierto las puertas para todo lo que he necesitado. Hubo tiempo de guerra en Castelldefels y de unas merecidas mini-vacaciones con mi gente de siempre. 

Al tener que competir muy al principio de la temporada, en agosto hice un periodo de tres semanas de entrenamiento en Holanda de nuevo. Tuve tiempo de estar en varios clubs, y de que me «adoptaran» en sus casas varias de las compañeras con las que había compartido seis meses de entrenamiento. Mil gracias por acogerme, por los entrenamientos y los buenos ratos; en definitiva por la Gezelligheid, palabra a la que los holandeses se niegan a encontrar traducción en cualquier otro idioma, que incluye todos los adjetivos positivos, que se os ocurran. Dank je dutchies!
También vinieron del club Tomás Morales, Eric Peña y Mihoko Rovira, entrenamos mucho y muy bien, y pasamos buenos ratos junto con la gente de allí. 

En septiembre fui al Grand Prix de Croacia. La competición salió bien con un quinto puesto, pero me quedo con algo más.  Éramos un grupo de seis que íbamos por libre desde diferentes sitios de España. Ante la adversidad y la dificultad que tenemos por seguir compitiendo internacionalmente, el grupo se cohesionó y tengo muy buen recuerdo tanto en lo deportivo como en lo personal.

Octubre fue la vuelta a la normalidad. Empiezan retos en lo profesional con una entrada progresiva al mundo laboral -gracias a la Asociación de Deportistas por la oportunidad y también al programa PROAD-, bronce en la Copa del Mundo de Roma y seguimos soñando con un Europeo sub23 que está a la vuelta de la esquina

De agridulce se podría definir noviembre. Todo el Club Escolàpies Llúria y el Nucli de Tecnificació Barcelona Nord se vuelcan en Tomás Morales y en mi que finalmente participaremos en el Campeonato de Europa. Gracias por el apoyo, por ayudarnos con los circuitos, por las infinitas veces que os hemos tirado, por todo lo que nos habéis sufrido y por creer junto a nosotros que una medalla allí era un sueño muy posible. Podríamos haber tenido otro desenlace en este torneo…pero quiero pensar que las cosas ocurren por alguna razón, y que lo bueno está por llegar. Hay razones para creer… gente muy diferente y rivales directas de ese Europeo me han preguntado por mi lesión… ¿Sigue viva la esencia del deporte?

Diciembre se ha convertido en un mes sorprendentemente muy productivo. Estar recuperándome de la lesión del Europeo me ha llevado a “darle a la bola” más de lo normal. Es cierto que atravesamos un momento duro para los que queremos cumplir objetivos deportivos. Pocas ayudas y pocas facilidades para conseguirlo. Pero exprimamos eso que tenemos encima de los hombros… los deportistas podemos aportar mucho a la sociedad, somos transmisores de una actitud y de unos valores. ¿Qué necesitamos y qué podemos aportar? De esto surge un proyecto muy interesante del que os daré más información en breve…  Cuento con Victor García Osado, Sandra Castañer y Carlos de Miguel, unos genios, cada uno en su faceta. Mucha gente está aportando su granito de arena…¡así que estad al tanto!

Aquí hay doce razones. Añadidas a todas y cada una de las personas que forman parte de mi vida y que me han hecho ser quien soy hoy, hay muchísimas razones para creer en el 2014.  Sigamos con nuestro propio proceso, sigamos disfrutando de lo que nos hace felices.

Laia Talarn

Grad. International Business Economics |Judoka @judolluria | Master in Sport Management | MAKE IT HAPPEN


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