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OPINIÓN

¿Disfrutas insultando?

Los insultos e injurias, el racismo y la discriminación están cada día más presentes en el deporte
Me gusta el fútbol
¿Disfrutas insultando?
Espectadores en un campo de fútbol
11 Sep 2018 13:09

En los últimos tiempos, los insultos e injurias, el racismo, la discriminación (…) están cada día más presentes en el deporte.

Hasta hace muy poco, pensaba que el índice de palabras y frases malsonantes utilizadas en cualquier evento deportivo había descendido, que se tomarían medidas al respecto contra las personas que insultan antes que disfrutar con el espectáculo deportivo. Pero no, de hecho, diría que sigue siendo igual.

La Ley 11/2007 “Contra el racismo, discriminación y xenofobia en el deporte” dice, entre otras cosas, que una federación no puede aplicar una sanción al aficionado que insulta (…), ya que esta situación está sujeta al ámbito administrativo sancionador público, es decir, al Derecho Administrativo.

En el caso del deporte, esta situación deriva al TAD (Tribunal Administrativo del Deporte), que puede aplicar multas a los clubes deportivos, en el caso del fútbol, de 6.000 a 18.000 euros y hasta, en el peor de los casos, el cierre temporal del estadio.

¿Os imagináis lo que suponen 6.000 euros al FC Barcelona, Real Madrid o al Sevilla? Sí, creo que podéis imaginarlo.

Pongámonos en situación. Partido de fútbol decisivo, ambiente caldeado desde la calle que se traspasa a las gradas del estadio. Durante el partido se escuchan cánticos malsonantes hacia el equipo visitante desde una parte de la grada.

Más tarde, un jugador se dispone a lanzar un córner y recibe graves insultos de los aficionados que se encuentran más cercanos. Justo antes de acabar el partido, el árbitro pita un penalti a favor del equipo visitante y gran parte del estadio grita y le insulta gravemente.

Una árbitra señala una acción

Dichos acontecimientos constan en el acta final del partido por parte del árbitro y pasan a ser estudiados por la Federación Española de Fútbol. Pero quien tiene la última palabra a la hora de la sanción es el Tribunal Administrativo del Deporte bajo la supervisión del Consejo Superior de Deportes, que es quien decide si sanciona o no al club local por los acontecimientos sucedidos en el estadio.

Imaginemos (y pasa en la mayoría de los casos) que, sorprendentemente, se decide no sancionar de ninguna manera al club local, ya que se aprecia como algo normal, inapreciable o leve… que se insulte puntualmente y en situaciones polémicas a jugadores o a los jueces (árbitros).

Estas situaciones, por desgracia, forman ya parte de los campos de fútbol y más acontecimientos deportivos de nuestros país. De esta manera se normalizan y pasan por alto. Sólo en situaciones muy graves se le aplica una sanción al respectivo club.

¿Realmente el TAD hace lo correcto? En mi opinión, no. No se puede tolerar en ningún evento deportivo el más mínimo insulto. Aunque sea algo “incontrolable” sí que puede ser castigado.

La impunidad –y el hecho de estar “escondidos” en una masa de aficionados”– es la base de la violencia y de sucesos más graves que ocurren más a menudo de lo que nos gustaría.

La impunidad –y el hecho de estar “escondidos” en una masa de aficionados”– es la base de la violencia

Pero ojo… a nivel individual, el artículo 208 del Código Penal dice: “Es injuria la acción o expresión que lesionan la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación”. Y que, según el artículo 209: “Las injurias graves hechas con publicidad se castigarán con la pena de multa de seis a catorce meses y, en otro caso, con la de tres a siete meses.”

Por lo tanto –si lo llevamos a un nivel de denuncia individual– cualquier insulto que se recibe sí puede ser castigado a nivel penal. ¿Quiénes nos creemos que somos para perjudicar la imagen de una persona porque sí? ¿Por qué hay personas que se dirigen a los estadios y disfrutan haciendo esto? ¿Es normal? El deporte no está para convertirlo en algo tan terriblemente siniestro y feo.

Desde estas líneas quiero denunciar estos hechos que vivimos semana tras semana e intentar que se comprenda el porqué del castigo y el perjuicio de este tipo de actos, con el fin de que no se conviertan en un hábito más que recurrente.

¿De verdad que disfrutas insultando?


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