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La hora de la mujer deportista

26 Jun 2015 19:06
Mundial de Canadá: España vs. Costa Rica | Cuatro

Mundial de Canadá: España vs. Costa Rica | Cuatro

No imagino al seleccionador nacional llamando “suplente” a Piqué de un modo despectivo, y mucho menos amenazándole con quedarse en su casa si lo cuenta. Sobre todo lo que no me creo es que Piqué se la tragase. Las jugadoras de la roja de fútbol no se han burlado de ninguna rival citando a ningún músico, ni han huido de dar explicaciones; ¿por qué entonces, don Vicente, cierra usted filas con su chico, y opina que no es correcto el cauce por el que han llevado el asunto las chicas?

Lamento discrepar con un noble, pero la realeza no lleva implícita la razón; o tal vez sea que en mi verdad contonea una febril subjetividad que nubla mi capacidad de dar por perdidas batallas ganadas, y las internacionales debían haber optado por el “calla y sigue jugando”.

No, don Vicente, cuando no tienes voto tienes que alzar la voz, y hacerlo además cuando te oyen, antes de que Sergio Ramos se vaya del Madrid, o se quede, y su “soy feliz, es lo que quería” se oiga más alto que la historia de las “chavalitas” que llevaban en su mochila sueños y broncas a partes iguales.

En este partido, la estrategia la han propuesto ellas, quienes aprovechando la breve y mundialista mirada de los grandes medios han destapado las vergüenzas de quien lleva 27 años en el trono. Y de quien le defiende, porque Cardeñosa, Eloy Olaya o Salinas no tuvieron la culpa… y Natalia tampoco, por más que el señor Temprado quiera convertir este derroche de mal gusto en argumento de peso. Sin ella o sin Vero no habrían llegado, y además ahora han llamado a la puerta correcta, la de los flashes que persiguen a Quereda mientras deambula sólo por el desierto con el cetro en la mano. Bien jugado.

Su Majestad, Carolina Marín

Carolina Marín

Y mientras las mujeres esperan que se produzca la dimisión del seleccionador, Carolina Marín pide la del presidente de su Federación, y advierte que si se va si Fernando Rivas no continúa. Sabe que puede ganarse la vida como vidente, pues ya dijo hace tiempo que a alguien se le había subido el éxito a la cabeza; “SU” éxito, el de Carolina..

Esta nueva tendencia de las deportistas a exigir cabezas ni es arbitraria ni obedece a la creencia de haber anidado en algún status de privilegio, sino todo lo contrario: la mujer deportista en nuestro país había venido siendo un susurro, un breve apunte, un motivo de burla y también una coartada para el abuso.

Pero desde hace algunas fechas, Mireia Belmonte nada más rápido que nadie, y Carolina es la nº. 1, y, habiendo llegado primeras a la cima, ahora quieren nada más y nada menos que lo que es suyo, por poner dos claros ejemplos de lo que está sucediendo. ¡Qué insolencia!

Carolina Marín ha atraído a los patrocinadores y a su vez, la pasta. Y con ello, los problemas, cuando hay quien cree que su brazo firmante debe prevalecer sobre el izquierdo de Carolina, que es el que realmente genera los contratos.

Es cierto que los deportistas están adscritos a sus federaciones, por las cuales se rigen, pero no es menos verdad que la onubense debería ser la primera en decidir respecto a lo que ella gana. Los principios de la campeona no se tambalean a pesar de que no dejan de ponerle la zancadilla, y de los caprichos del señor Cabello. ¿Sería capaz este señor de ver marchar a Carolina desde su sillón?

Que se hable de todo esto ya es un gran paso, aunque se trate de relatos salpicados por la polémica, ya que aún no se ha alcanzado el nivel necesario para no necesitarla como reclamo. Todas las opiniones son bienvenidas, incluso las vertidas por quienes ven ostentosidad y provocación en la actitud de las féminas. Otros vemos firmeza, a la que hace poco no tenían derecho. No a lucir, a tener.

Tomás García

Diplomado en Magisterio, AA Salesiano.

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