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‘La máscara’ del fútbol

20 Ago 2015 20:08
Jim Carrey, caracterizado en 'La máscara'

Jim Carrey, caracterizado en ‘La máscara’

A menudo asociamos el fútbol sólo con los aspectos más oscuros e indeseables del deporte, un trato injusto pero al que nos arrastra la maquinaria que mueve lo que una vez fue primero un sentimiento, y luego todo lo demás. El sentimiento ha dejado de ser el actor protagonista para convertirse en el secundario que matan, resucitan y vuelven a matar a voluntad de uno de los mayores cúmulos de intereses que mueve el mundo hoy día. El único gol que ha marcado el propio fútbol en los últimos años ha sido al machismo; y si bien queda mucho camino por recorrer, en 2015 el fútbol no es un deporte de hombres. Cuanto antes se asuma esta realidad, menos dolerá que a tu hijo lo regatee una niña.

Pero volvamos a lo de actor protagonista, porque Jim Carrey va a echarme una mano con sus películas en la redacción de esta nota. Y es que el día que fuimos al cine a ver La Máscara no imaginé que esa careta verde me resultase útil años después: hoy pienso que colocarse ese antifaz podría representar el impacto real que la fama, el éxito y el dinero tienen en quienes por ser virtuosos con un balón se encuentran viviendo, de la noche a la mañana, “Como Dios”. Un disfraz de titulares de prensa, publicidad y prisas en un aeropuerto que sin embargo deja a su portador desnudo, y sólo con sus vergüenzas.

Piqué no habría sido nunca Jim Carrey en esa película, más bien Peter Greene, el malo, que una vez al descubierto muestra su verdadera cara y se convierte en un mal ejemplo para los niños y niñas de este país, otra vez. No hace demasiado que, sin importarnos el color de la camiseta, todos rendíamos pleitesía a Puyol por ser eso, Puyol, sin máscaras, ni verdes ni amarillas, un tipo normal. Y aún más reciente es una sonrisa de Carolina Marín con la que saluda a un himno español con letra, y con la que nos cuenta que siempre será la misma.

El show de Truman

El show de Truman

No es casual que la haya citado; el fútbol o lo que hay montado alrededor es un compuesto muy tóxico para el resto del deporte. El subdirector de As se lamentaba no hace demasiadas fechas del nivel de los atletas que nos representarán en Pekín, y auguraba escasez de metales para el deporte español. ¿Para qué los quiere, señor Mora? ¿Para colocarlos en el cuadradito de la esquina donde fueron a parar Carolina y su oro mundial? Las audiencias insisten en que el deporte femenino y de minorías (es decir, menos el fútbol masculino, todo), sí interesa a la gente, y sin embargo nos siguen vendiendo la vida de Cristiano Ronaldo al más puro estilo “El show de Truman”. El crack madridista sabe al menos que sus novias sí son reales, no en vano -y ahora que las apuestas se han puesto tan de moda en el fútbol español- me juego un par de millones de euros que él hubiera preferido ser protagonista en “Yo, yo mismo, e Irina”

Las parejas formadas por madridista y famosa han acaparado portadas desde que el balón comenzó a rodar, pero nunca habían forrado tantas carpetas ni coloreado tantos escaparates como cuando irrumpió en el Real Madrid “El número 23”; David Beckham cambió el concepto de merchandising para siempre, lo cual no es necesariamente malo pero sí mejorable, y es que a ver si Florentino se anima y llega el día en que podamos hablar de una madridista y un famoso, para variar. El Barcelona, muy por delante, ha dado el histórico paso de profesionalizar a las chicas de la sección femenina, una noticia que recibimos con cautela pero sin duda también con esperanza de cambio, “Dí que sí”.

Y vamos ya a desvelar cual ha sido la ganadora como canción del verano: tras los éxitos de ediciones anteriores “no me siento querido”, “prefiero jugar donde se me valore” y “me queda un año de contrato”, llega… “Soy feliz aquí”. Bueno, esta canción no es nueva, son siempre las mismas, y sólo cambian los autores en cada periodo estival; eso cuando no se alarga la cosa y se convierte en un “Cuento de Navidad”.

La mejor jugada de Sergio Ramos ha sido la que ha terminado como todo el mundo sabía que terminaría, a pesar de lo cual le ha salido bien; vamos, una jugada de “10”, con la que Van Gaal y el Manchester han quedado como “Dos tontos muy tontos”.

Jim Carrey y Jeff Daniels, caracterizados en 'Dos tontos muy tontos'

Jim Carrey y Jeff Daniels, caracterizados en ‘Dos tontos muy tontos’

Cada “peliculón” de este estilo recuerda esas peleas de Pressing Catch en las que se metían quince o veinte a darse mamporros y ninguno se daba, todos sabían en qué orden tenían que moverse y siempre había un público que se dejaba engañar; por ahí se dejaba ver ya “El hombre del millón de dólares”.

El dinero que el mal llamado deporte rey genera de todas partes va a parar al selecto grupo que “llegó primero”, y éste es el único motivo por el fútbol nunca dará una calurosa bienvenida a otras disciplinas; el consumidor no podrá seguir escuchando, leyendo, o viendo lo que ya está establecido mientras está oyendo una tertulia de baloncesto femenino, leyendo un artículo de judo, o viendo un torneo de halterofilia. Y además de que a nadie le gusta que decrezcan sus beneficios, hay sueldos que pagar a estrellas de la información deportiva y a sus publicistas, capaces de venderlos al peso (y no veas cómo pesa alguno) pero ineficaces a la hora de soplarles si un volante de bádminton está hecho de plumas de pato, de codorniz, o de avestruz. Vamos que, preguntados sobre ésta u otras cuestiones ajenas al fútbol, suelen hacer el ganso.

Yo prefiero que hablen ellos y preferiblemente de fútbol, que luego pasa lo que pasa y te enteras de que “nos quiere quitar el jamoncito”; claro que tampoco sabía que en este país todo el mundo come “jamoncito”, mira que bien. Es, como comenzábamos diciendo, injusto, fijarnos sólo en lo que no nos gusta pero el principio de todo, un balón que despierta un sentimiento ya no vende por si sólo. Y esto pasó de ser un deporte a ser un espectáculo para convertirse luego en un negocio. Con las pelis tan buenas que se pueden hacer sin presupuestos desorbitados, qué se yo, Torrente

Tomás García

Diplomado en Magisterio, AA Salesiano.

1 comentario

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  1. jen gibre
    jen gibre 21 agosto, 2015, 12:33

    Muy chulo

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