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Fisioterapia

La periostitis tibial y sus posibles causas

La periostitis tibial y sus posibles causas
Fisioterapeuta especializado en atletismo y atleta del Playas de Castellón
03 May 2016 07:05

Hoy en día se habla mucho de la “periostitis”, especialmente entre personas que realizan deporte de intensidad media o alta. Ya sean runners, atletas de fondo, sprints, vallas o concursos es una patología muy común y generalmente de larga duración que puede mermar nuestro rendimiento. El siguiente artículo pretende abordar las diferentes estructuras que debemos tener en cuenta para tratar la periostitis en todas sus fases de evolución.

Cuando hablamos de periostitis hablamos de la inflamación del “periostio”. El periostio es la capa de tejido conjuntivo que cubre la mayor parte de nuestros huesos. Cuando hablamos de periostitis tibial nos referimos a la inflamación (normalmente medial o interna) de la tibia.

A nivel biomecánico normalmente las personas que la sufren tienen modificaciones en el apoyo. Uno de los casos más frecuentes se da cuando el sujeto realiza una marcada supinación en el apoyo seguida de una pronación brusca provocando un estrés excesivo en la zona medial de la tibia. Muchos pacientes preguntan entonces… ¿necesito plantillas? Y la respuesta es “depende”.

En primer lugar es interesante abordar la musculatura y la reeducación de los gestos específicos lesionales para ver si se producen cambios beneficiosos. Ahora bien, ¿qué musculatura debemos tener en cuenta a la hora de abordar esta patología?

El sóleo generalmente tiene una implicación muy importante. Su función principal es la flexión plantar de tobillo y tiene una inserción de gran parte del músculo en la tibia. En ocasiones el acortamiento, tono elevado o incorrecto deslizamiento del sóleo provoca un constante estrés a nivel de la tibia provocando el dolor característico de la periostitis.

La debilidad del tibial anterior es un antagonista de los flexores plantares. Su función es la de inversión y flexión dorsal de tobillo (el músculo que “arma” el pie al correr). En ocasiones su debilidad o falta de sinergia con otros músculos provoca que no armemos bien el tobillo a la hora de correr y entremos “muy de punta”, provocando un sobre uso de la musculatura plantar y volviendo un poco al caso anterior.

El tibial posterior es un músculo del que nos solemos olvidar pero está muy presente en esta patología. Su función es la de flexión plantar e inversión. Su exceso de tono puede contribuir a la periostitis. Generalmente son pacientes muy supinadores.

La musculatura peronea es flexor plantar y eversor. Van a ser los “reguladores” de la supinación. Un incorrecto deslizamiento o una debilidad marcada de esta musculatura también contribuyen a una posible periostitis.

Es muy común que las personas con periostitis acaben teniendo dolores de la fascia plantar e incluso dolores isquiotibiales.
Será interesante valorar articulaciones vecinas como las de la rodilla o la cadera ya que pueden contribuir a una incorrecta alineación en la carrera que acabe con dolor de periostitis tibial.

Independientemente de esta visión tan genérica, hay que estudiar cada caso para el correcto tratamiento. Ni mucho menos es una lesión que deba ser “crónica” o “incurable”, simplemente hay que encontrar la clave del problema.

Periostitis tibial

Periostitis tibial

Más información:

Jacobo Rodríguez

Fisioterapeuta especializado en atletismo y atleta del Playas de Castellón

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