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‘La recompensa’

‘La recompensa’
26 Mar 2014 07:03
Antonio Núñez (64) en el centro de la imagen de Jesús Amigo en Oropesa-Marina D'Or

Antonio Núñez en el centro de la imagen de Jesús Amigo en Oropesa | Jesús Amigo

Los que vivimos el atletismo desde dentro sabemos que es un deporte que exige mucho, duro, difícil si se quiere llegar al más alto nivel, sacrificado o que obliga a muchos sacrificios. Aunque los atletas profesionales no suelen considerarlo sacrificio porque dicen que hacen lo que les gusta, sí que es cierto que hay que dejar de lado muchas cosas y facetas de la vida que las personas “normales” consideran imprescindibles.

Cada deportista, cada atleta, tiene unas metas en su vida, unos sueños que cumplir unos objetivos que alcanzar. No es fácil su consecución porque hay miles de deportistas que buscan lo mismo. Hay sitio para que sólo unos pocos sean los elegidos. En función de ello hay que modificar esas metas, hacerlas más o menos asequibles. Bien es cierto que no sólo de medallas, metales, podios, premios vive el deportista, pues en los entrenamientos de cada día se encuentran momentos, hechos, circunstancias que ayudan a darse cuenta de que merece la pena la entrega, el esfuerzo. Son pequeñas recompensas que contribuyen a que el día a día sea más llevadero.

Jesús Antonio Núñez, atleta de Bikila, es un gran ejemplo de ello. Aunque el gran público, no el público grande, no lo sepa, Antonio es un atleta que, problemas físicos aparte, siempre está ahí, dando la cara en los crosses, en la ruta, en el tartán. Ha sido internacional varias veces con la selección y con su club y el próximo sábado volverá a serlo. Su inclusión en la selección para el Campeonato del Mundo de Media Maratón de Copenhague, como su podio en el Nacional de la distancia, ha supuesto para él un motivo de enorme satisfacción y alegría. No es para menos. Verte en una “lista” de seleccionados es la chispa que muchos atletas pueden necesitar para mirar arriba y decir “SÍ, AHORA SÍ”. Es un premio en sí mismo, una recompensa al duro trabajo realizado, a esas horas y horas de rodajes, series, gimnasio, elíptica. También es motivo para afirmar que merece la pena, que la corona de laurel no sólo es para el más rápido, resistente o fuerte, sino también para el más constante, el más luchador, el más sacrificado. Antonio es un atleta de corte discreto, callado, pero que ha sabido encauzar el camino para que, sin hacer mucho ruido, decir “aquí estoy yo”. Pues aquí, o más bien en Copenhague, está la recompensa de Antonio Núñez. Y que vengan muchas más. 


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