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OPINIÓN

La sociedad ante los tramposos del deporte

¿Qué debemos hacer?
España y su problema con el dopaje
La sociedad ante los tramposos del deporte
¿Qué debemos hacer ante la presencia de tramposos en nuestro entorno? | WangConnection
12 Nov 2017 09:11

La sociedad actual es cada vez es más compleja en todos los sentidos y aspectos. Año tras año resulta más complicado comprobar que nuestra sociedad es tan simple y fácil como lo era antaño. Muchos colectivos nuevos, grupos de toda clase y condición. El respeto es uno de los valores básicos que debemos contemplar al interactuar con los demás de cualquier manera y forma.

Sin embargo, siempre surgen dudas. En este caso me quiero centrar en aquellos deportistas que una vez hicieron trampas, fueron pillados, castigados y cumplieron su condena. ¿Qué hacemos con ellos? ¿Qué debe hacer la sociedad? ¿Qué actitud han de tener las instituciones y los medios con ellos?

Dicen que todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad. Recuerden aquello de la reinserción social, laboral, bla, bla, bla. Supongo que estos estafadores también han de tener una segunda oportunidad. Con ello me refiero a que no podemos impedirles que vuelvan a su pueblo, a practicar deporte, a ser gente normal. Eso no se le niega a nadie (he de confesar, para ser honesto, que en muchos casos pienso que a la gente mala y despiadada habría que negarles muchas cosas). En la mayoría de los casos, los deportistas que son cazados haciendo trampas lo han sido en un momento concreto, en una circunstancia individual. Como se suele decir “son cazados con el carrito del helado”. Control antidopaje positivo, análisis de la muestra B positiva, expediente, sanción, cumplimiento de la condena y vuelta a empezar. Algunos vuelven a caer.

Como decía, la mayoría son cazados el Día D, pero es más que probable que muchos de ellos tengan el brazo, el culo o el abdomen como un colador. Los ciclos de EPO, anabolizantes y demás mierda no se completan de un día para otro. Esos van paralelos a la periodización del entrenamiento y de la planificación de las temporadas. Algunos, además, para colmo, se van a las alturas de Sierra Nevada, el Teide, Ifrane o Font Romeu a obtener las ventajas de la altura. Hago una pausa porque me da la risa. Dudo muchísimo que un deportista cazado lo es en la primera y única vez que se “droga”. Es decir, que el que lo hace una y otra vez lleva años tentando a la suerte, jugando con fuego, engañando a todos y a todo. Casi siempre, incluso a su propia familia, que se cree que tiene en casa a un campeón gracias a que entrena como un perro y come mucha pasta con tomate y muchas pasteles sin colesterol. No me jodas, Rafa.

No te líes, Franfri. Estamos en que debemos dejarles una segunda oportunidad. Y con ello me refiero a no desterrarlos ni nada por el estilo. Ahora bien, muchos de ellos, tramposos, son aplaudidos por su pueblo, por su alcalde o concejal; son llamados por clubes para dar charlas sobre valores; son animados por federaciones a que obtengan el título de entrenador y transmitan su sabidurías a generaciones futuras.

Muchos consideran que tener a tramposos en sus carreras le da caché a éstas (caso muy real de un pueblo de Sevilla hace unas semanas tras la victoria de Pentinel). Mucha gente cree que tener como entrenador a un crack, aunque ha sea “ex convicto”, va a contribuir a que sus hijos sean los cracks del futuro. Muchos corredores acuden a tiendas especializadas a comprar material para entrenar y competir, aunque estos comercios pertenezcan a atletas que fueron pillados con caca en su nevera como para dopar a media selección rusa de atletismo. Cada vez menos marcas confían en los atletas para ayudarles con material y económicamente. Sin embargo, algunas marcas siguen apoyando a tramposos, en detrimento de gente limpia.

Resulta básico que haya cada vez más pruebas que impidan competir a atletas que han sido tramposos, haya o no premios económicos en las mismas. Que protesten, que denuncien discriminación, que levanten la voz… que se darán (o tal vez no) con la cara contra la pared.

En más de una ocasión me he llevado a mis hijos a ver competiciones atléticas de alto nivel. A ellos les gusta que les firmen autógrafos, el dorsal, la camiseta, tomarse fotos. A mí me gusta que les guste, pero siempre estoy muy pendiente… y cuando hay por allí algún tramposo no me duelen prendas en decirles a mis vástagos “a ese no le animéis, ni le pidáis autógrafos ni os toméis fotos con él o ella”. Sólo una vez me preguntaron “por qué”. Y mi contestación fue “porque se dopan, son unos tramposos”. Ellos, mis hijos, son libres de seguir o admirar a quienes deseen, pero al menos tienen toda la información que deben tener sobre qué es doparse y las consecuencias que tiene.

Queda mucho trabajo por hacer, pero si es llevado a cabo por toda la gente de bien y todos los que tienen responsabilidades para ello, todo será mucho más fácil. Las pirámides de Egipto se levantaron poco a poco… y ahí están, aunque tal vez más de uno recurrió al dopaje de la época para aguantar. Y luego dicen que la prostitución es la profesión más antigua que existe. Bueno, tal vez haya muchos paralelismos entre dicho oficio y el de los tramposos del deporte, que, al fin y al cabo, son primos hermanos de los tramposos de la vida.

Fran Aguilera

Corredor, Diplomado en Educación Física, Monitor de Atletismo, Entrenador Nacional de Ciclismo. Mijas (Málaga)


Etiqueta asignada a este artículo
Dopaje

2 comentarios

Escribir un comentario
  1. COACHNICK
    COACHNICK 17 noviembre, 2017, 22:17

    Madre mia. Con este artículo has terminado de retrartarte.
    Estoy en contra del dopaje, al menos tanto como tú (ver mi comentario a tu articulo anterior sobre el mismo tema). Pero las opiniones recogidas en este artículo y el anterior incitan a la discriminación – exclusión.
    Talibanes. NO gracias

  2. Eva de eSH
    Eva de eSH 19 noviembre, 2017, 10:45

    Muy buen artículo.

    Personalmente pienso que se es demasiado “blando” con los casos de dopaje, especialmente con los reincidentes.

    Creo que debería tener consecuencias económicas a todos los niveles (patrocinios, contratos, premios, ayudas…) sin importar cuánto haya pasado desde la muestra. Y por supuesto consecuencias deportivas. Tras un segundo positivo prohibición total de seguir compitiendo y/o ejerciendo cualquier cargo vinculado al deporte profesional o amateur.

    Pero al final creo que hay una idea generalizada de que merece la pena doparse. Si no te pillan hasta después de un tiempo, todo eso que has ganado. Porque es que nadie pide que lo devuelvan.

    Para muestra un botón: Lance Armstrong, tramposo confeso al que le han retirado buena parte de sus títulos, sigue apareciendo en la lista de premiados en el Príncipe de Asturias de los Deportes. Como si nada.

    Lo peor. Creo que no se combate realmente porque muchos de quienes deberían hacerlo están implicados y ganando cifras con muchos ceros :(

    Un saludo :)

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