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Lance Armstrong suelta la lengua

24 Oct 2015 09:10

Cada vez me cuesta más poner la mano en el fuego por los deportistas de alto nivel. Hasta el año 1996 la ponía por Lance Armstrong. Luego vino su episodio con el cáncer, su recuperación, su vuelta al ciclismo y… la continuación de una las mentiras más grandes de la historia del deporte. Bueno, a veces pienso que el deporte de élite es una gran mentira, pero aquí estamos, aguantando temporada tras temporada intentando creer en el deporte y en los deportistas.

Ya quedó demostrado que la historia deportiva y vital de Lance Armstrong se basó en la mentira, en el fraude, en la humillación de muchos de sus semejantes y sus familias (sólo basta leer algunas historias de sus ex compañeros para corroborarlo). Al final cantó el prodigio de la naturaleza, aunque ya se sabía cómo había conseguido todo lo que consiguió en su trayectoria deportiva. Ains, si las paredes del Parador Nacional del Teide hablaran …

En muchas ocasiones hemos oído hablar de compra de partidos en el fútbol y en algunos otros deportes. Hace unos años las millas urbanas estaban amañadas. Del ciclismo no se sabía mucho, aunque lo de los critériums post temporada cantan una barbaridad…

¿Han oído ustedes hablar de la omertà? Es una especie de código del silencio establecido en el mundo del ciclismo por el cual nadie habla de lo que se cuece en el interior del propio deporte de las dos ruedas: en los equipos, en los hoteles, en las clínicas. Vamos, que, cual mafia temible, el que habla acaba pagándolo. Si no lo creen pregunten al ciclista francés Christophe Bassons, cuya historia, relacionada con Lance Armstrong, traeremos un día por estos lares. Bassons se saltó el código y acabó pagándolo, humillado en público por Armstrong.

El ciclista tejano también habló. Lo hizo con Oprah Winfrey, seguramente a cambio de muchos miles de dólares, pues el buen de Lance no es una hermanita de la caridad. Y habló porque ya se sabía todo. El hecho de que contara su verdad era más un acto de constricción personal que otra cosa.

Viendo que Armstrong había sacado su lengua a pasear, otro ciclista, el italiano Roberto Gaggioli, en 2013 contó una interesante historia según la cual acusaba a Lance Armstrong de haber comprado una victoria en 1993. En aquel año, el entonces ciclista del Motorola, se acabó proclamando campeón del mundo en Oslo (Noruega) tras haber vencido en una etapa en el Tour de Francia, concretamente en Verdun.

Pongámonos en situación: en junio de 1993 se disputaron tres competiciones ciclistas en Estados Unidos. El conjunto de ellas fue denominado la Triple Corona. La conformaban la Thrift Drug Classic, la K-Mart West Virginia Classic y el CoreStates o Campeonato Estadounidense de ciclismo profesional. Armstrong había vencido en las dos primeras competiciones y necesitaba el triunfo en la última de ellas.

Lance Armstrong vence en Verdun, 1993

Lance Armstrong vence en Verdun, 1993

El premio era muy jugoso y suculento, así que la maquinaria se puso a funcionar y su director de entonces en Motorola, Jim Ochowicz, ahora responsable del BMC Racing y antes presidente de la Federación Estadounidense de ciclismo, llegó a un acuerdo con el equipo Coors Light a fin de que dejaran ganar a Lance Armstrong. Y ganó. Y se proclamó campeón estadounidense, tal y como delata el maillot que vestía cuando alzó los brazos victoriosos en Verdún.

Según los testimonios de Gaggioli, también había acuerdo con varios ciclistas italianos del Mercatone Uno, con lo cual la prima se debió de repartir entre todos ellos. Incluso hubo confusión en cuanto a la cantidad debido a las dificultades del idioma y porque no se pusieron de acuerdo en si pagarían en liras italianas o en dólares… El caso es que Gaggioli recibió en octubre, en un hotel de Bérgamo, una cajita con 100.000 dólares USA. Deuda saldada.

Ahora, 12 años después, nos enteramos de que Armstrong, confirmado por él, ya era un tramposillo antes del cáncer, la línea que marca un antes y un después en su carrera deportiva. O no, pues según los testimonios de Betsy Andreu, esposa de Frankie Andreu, ex compañero y ex amigo de Armstrong, ya en 1996 confesó a los médicos que le trataban el cáncer que tomaba todo tipo de medicamentos prohibidos que aumentaban su rendimiento.

A pesar de todo, parece que Lance se está erigiendo en un ejemplo para sus ex compañeros de pelotón y está mostrando que el mejor camino es el de la verdad y, sobre todo, el de contarla. ¿Cundirá el ejemplo y el ciclismo cambiará… de una vez por todas? A ver, que alguien levante la mano, pero sin soltar el esparadrapo del brazo, que salen hematomas.

Fran Aguilera

Corredor, Diplomado en Educación Física, Monitor de Atletismo, Entrenador Nacional de Ciclismo. Mijas (Málaga)

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