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Zancadas para el recuerdo

Los tiempos cambian

Los tiempos cambian
El recordman mundial de jabalina, Jan Zelezny, durante la final olímpica de Atenas 2004 | Andy Lyons-IAAF
05 Jul 2016 08:07

Elijan una instantánea que recoja el momento estéticamente más impactante del atletismo. Es muy difícil decidirse, lo sé. ¿El vuelo de un triplista? ¿Los primeros apoyos de un velocista? ¿El arqueo sobre el listón de un saltador de altura? Cada uno tendremos la nuestra, incluso puede cambiar cada día. Hoy, la mía, mi imagen preferida, son los brazos alineados del lanzador justo antes de soltar la jabalina.

Mercedes Chilla en acción

Mercedes Chilla en acción

La jabalina es una disciplina que se vuelve apasionante si se vive en una grada bien nutrida de finlandeses. Lo experimenté en una ocasión, y lo disfruté mucho. No voy a decir que se desmadran tanto como en el hockey sobre hielo, pero sí que lo viven con una pasión contagiosa, sorprendente para los demás, para los que llegamos de un lugar donde la disciplina no es tan popular. Finlandia, como sabemos, tiene una gran tradición jabalinista, lo que explica que a pesar de ser un país tan poco poblado haya conseguido el oro olímpico en ocho ocasiones, más que ningún otro, incluidos la URSS/Rusia y las Alemanias. (Población actual: Rusia, 150 millones de habitantes; Alemania, 82; Finlandia, 5). Tampoco andan mal en mundiales, donde han logrado cinco triunfos. Entre todos esos campeones encontramos míticos como Tapio Korjus, vencedor en Seúl ’88, Tero Pitkämäki, su último gran lanzador, y Tiina Lillak, la niña bonita del público en el primer mundial, el de Helsinki ’83.

Lillak es alzada por Bryggare y Vainio, los otros dos medallistas locales en Helsinki

Lillak es alzada por Bryggare y Vainio, los otros dos medallistas locales en Helsinki

La última victoria olímpica de Finlandia se produjo en Seúl. No solamente se llevaron el mencionado oro de Korjus, sino también el bronce de Seppo Rätty. Pero entre ambos, en el segundo cajón del podio, apareció el gran protagonista de la jabalina de finales del siglo XX. ¿De finales del siglo XX? No solo eso. Es Jan Zelezny, el mejor de la historia.

Si quieren ser tan buenos como ellos pueden empezar por aquí

Si quieren ser tan buenos como ellos pueden empezar por aquí

El atletismo, en España, es un deporte poco popular, y además lo que se conoce está muy mediatizado por los criterios informativos de los medios de comunicación de masas, que suelen ser dos:

  1. Lo contamos si algún español pilla medalla.
  2. Lo metemos si el fútbol deja espacio.

Aún así, atrévanse a pedir a sus conocidos una lista con los mejores atletas que hayan conocido. Si saben algo de atletismo, que algo se suele saber, en esas listas aparecerán, posiblemente, Lewis, Gebrselassie, Bolt, Bekele, Isimbayeva y El Guerrouj. Puede también que Bubka, Radcliffe, Moses y Coe. El que no estará, seguro, es Zelezny. Injustamente, porque Zelezny fue un grande del atletismo, muy grande. ¿Qué podemos decir de él? Solo sus prestaciones en juegos olímpicos nos dejan boquiabiertos. Tras la plata de Seúl se hizo con el oro en las siguientes tres citas, Barcelona, Atlanta y Sydney. Venció también en tres campeonatos del mundo, Sttutgart, Goteborg y Edmonton. Retirado desde 2006, es aún el plusmarquista de la especialidad, con 98,48, cinco metros más que el segundo. Y tiene tantos lanzamientos por encima de 90 metros como todos sus contrincantes juntos.

Que no les distraiga su peinado: era el número 1

Que no les distraiga su peinado: era el número 1

Antes de los finlandeses, en los primeros juegos olímpicos, ganaban los suecos. Ahora también lo hacen los noruegos. Escandinavia al poder. Europa al poder, porque casi todos los campeones olímpicos y mundiales han sido europeos. Encontramos también en la lista dos lanzadores estadounidenses (hombre y mujer), dos cubanas, un trinitense y una china. Una especialidad europea con alguna incursión razonable. Todo parecía seguir un orden natural hasta la impactante subida de Julius Yego a lo más alto del podio en el mundial de Pekín, el año pasado. ¿Un keniata dominando la jabalina? Así fue. Hace veinte años no lo hubiéramos creído, pero aquí están, también en los lanzamientos. ¿Es una excepción o llegan para quedarse? Veremos. ¿Que no disponen en Kenia de buenas instalaciones y técnicos? Los tendrán si hay demanda y, sobre todo, si se vislumbra negocio. Y si no, irán a entrenarse a otros lugares. De todos modos, Yego no es el primer africano en asomar por estas listas. Ya en 1997 el sudafricano Marius Corbett venció en el mundial de Atenas. Sí, cierto, no es lo mismo un sudafricano blanco que un keniata, sus circunstancias son muy dispares. Pero los tiempos cambian, a veces incluso a mejor.

Yego pasea la bandera tras su triunfo en Pekín

Yego pasea la bandera tras su triunfo en Pekín

Pero concluyamos este Zancadas con Zelezny, que es, quizá solo por detrás de Zatopek, el deportista más brillante de la historia de su país. Desde luego, el mejor que he visto yo. En la República Checa se le considera una eminencia, es un personaje querido y respetadísimo por sus compatriotas, que todavía disfrutan de su estilazo. Acercándose a los 50 años así sigue lanzando:

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Óscar Monterreal

Doctor en Historia del Arte, profesor universitario, diplomado en Magisterio (Educación Física) y escritor.

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