Síguenos en InstagramSíguenos en FacebookSíguenos en TwitterSíguenos en Youtube
ENTREVISTA

Mikel Odriozola: “Me gustaría haber terminado mi carrera deportiva en Río”

Un luchador incansable
Mikel Odriozola: “Me gustaría haber terminado mi carrera deportiva en Río”
Mikel Odriozola, en el Nacional Absoluto de Gijón 2016 | Fco. Hernández-WangConnection
25 Abr 2017 18:04

Nació en San Sebastián el 25 de mayo del año 1973. Siendo un adolescente experimentó su primer contacto con la marcha atlética y unos años después vino el flechazo definitivo. Desde entonces, su progresión fue en aumento, al mismo ritmo que lo hacían sus ganas y pasión por esta especialidad. Poco a poco se fue decantando por la larga distancia, los 50 km marcha, y su motor ha seguido girando sin parar hasta la temporada pasada, cuando decidió dejar el deporte de alto rendimiento. De su larga trayectoria destacan sus tres participaciones en Juegos Olímpicos, 7 en Mundiales y 4 en Europeos. Tampoco se quedan atrás las 6 veces que se ha proclamado campeón de España absoluto de 50 km marcha o su plusmarca española de 30 km marcha en 2003 (2:05.28). Nada quedará en el olvido, porque lo que está claro es que el atletismo necesita más personas como Mikel Odriozola, un luchador incansable.

Echemos la vista atrás, ¿cómo recuerdas tus comienzos en la marcha?

Empecé a marchar con 14 años en un campeonato de un colegio donde estudiaba. Se celebraba una especie de Juegos Olímpicos y el colegio necesitaba un marchador. Como yo practicaba algo de atletismo por aquel momento, hice la prueba de los 2 km marcha. Luego seguí con el fútbol hasta que a los 17 o 18 años fui al club de atletismo de mi pueblo, en Rentería, y a partir de ese año, que sería el 1989 o 1990, fue cuando empecé a marchar casi desde el principio… hasta el año pasado como quien dice (ríe).

¿En qué momento supiste que te querías dedicar profesionalmente a la marcha?

Fue en el año 1996, cuando hice el servicio militar. Es entonces cuando empecé con las dobles sesiones, porque por las mañanas iba al cuartel, entrenaba y también lo hacía por las tardes.

Por aquel entonces ya conocía a Caballero, seleccionador en categorías inferiores. Él estaba en Ordizia y a través de él conocí cómo funcionaba el tema de la selección. En 1995 acudí a una concentración en Alfaz de Pi, donde me fui empapando un poco más de la marcha. En 1996 comenzó el aumento del volumen de entrenamientos y ese mismo verano se me planteó la posibilidad de entrenar en el CAR desde noviembre hasta el campeonato de España de 50 km, que se celebraba en marzo.

En noviembre y hasta marzo entrené, como se dice, “a muerte”. Allí en el CAR me encontraba con marchadores como Massana o Bragado. Ya en la primera competición, sobre 20 km, hice 1:26, mejorando en varios minutos mi marca. Posteriormente competí sobre 30 km, en Viladecans, donde me ganó Valentí Massana en el sprint final. Y ya en 1997 me clasifiqué para la Copa del Mundo en 20 km marcha.

Cuando llegó el campeonato de España sobre 50 km entré el cuarto, parando el crono en 3:57 y mejorando mi marca 13 minutos. Eso también me dio la clasificación para la copa del mundo sobre la larga distancia. Finalmente decidí ir en 50 km, porque era lo que quería, pero llegué muy justo de forma.

Se celebraba en Podebrady, donde es este año la copa de Europa, e hice lo que pude, sobre 4 horas y 10 minutos. Marín habló conmigo después de la competición y me dijo que me iban a dar la beca para el año siguiente. A partir de la siguiente temporada estuve en el CAR hasta el año 2010. Los últimos 6 años los he pasado “en casa”.

Mikel Odriozola

Mikel Odriozola | IAAF

¿Qué balance haces de todos estos años?

He tenido de todo. Una de las cosas que más valoro es haberme podido dedicar al atletismo, algo que siempre me ha gustado, durante tantos años. También las amistades forjadas y los viajes que me ha permitido hacer. Además, a nivel personal considero que me ha cambiado, me ha fortalecido en todos los aspectos y me ha hecho ser la persona que soy ahora. Ha habido momentos difíciles, pero los he sabido superar y al final con lo que me quedo es con lo bueno, con las clasificaciones en los campeonatos y el resto de cosas, que será siempre lo que más recuerde.

Si tuvieras que quedarte con un momento, ¿con cuál sería?

Creo que sin duda los Juegos Olímpicos de Sídney, fue algo muy importante para mí. También mi primer campeonato de Europa, en Budapest, donde me clasifiqué en cuarta posición sin que nadie se lo esperara, o casi nadie. Por otro lado, recordaré siempre la Copa del Mundo de La Coruña, donde fuimos primeros y algún otro campeonato, como el primer campeonato de España, en mi caso en 2001. Tengo varios momentos, pero tampoco me quedaría con uno en especial, porque de todos saco algo.

¿Y uno para olvidar?

Mis peores recuerdos vienen de la mano de los años olímpicos. El primero fue en 2004, donde no me pude clasificar para Atenas y creo que al final, con los resultados, se demostró que se había tomado una decisión injusta. De hecho al año siguiente volví a demostrar que me lo merecía, hice mi mejor marca personal y eso ahí quedará.

Otro momento me ocurrió el año pasado, con los JJOO de Río. Me quedó un sabor agridulce del campeonato de España y luego hubo una polémica con que si Miguel Ángel López solo iba al 20 km, luego también al 50 km… Yo creo que en el atletismo hay momentos que no se miden bien.

Ambos fueron dos momentos muy duros para mí porque considero que habría podido ir, pero no fueron decisiones mías. Intenté demostrar en el asfalto lo que valía pero también por diferentes motivos no salieron las cosas como estaban planeadas.

Mikel Odriozola, en el Mundial de Osaka 2007

Mikel Odriozola, en el Mundial de Osaka 2007 | Wikipedia

Al finalizar la pasada temporada decidiste dejar el deporte de alto rendimiento. ¿Qué te llevó a tomar esa decisión? ¿O ya la tenías tomada?

Ya lo tenía pensado. De todas formas, mi objetivo el año pasado era clasificarme para los Juegos Olímpicos. Los últimos años no habían sido muy buenos y llevaba muchos años en este deporte. Eso unido a otros temas como la familia, hizo que tomara esa decisión.

Ya la tenía planteada desde hacía algún tiempo y quería acudir en 2016 a mis últimos campeonatos, a los JJOO. Al final no pudo ser, pero ya lo había decidido así desde el inicio de la temporada. Así también podría dedicar más tiempo a la familia, que en los últimos años había dejado un poquito de lado.

¿Te quedó la espina clavada de Río?

Sí, porque me gustaría haber terminado mi carrera participando en esos Juegos, para cerrar el círculo. Y me quedó ese sabor agridulce de no poder estar.

¿Cómo es tu día a día ahora?

Estoy intentando organizarme. Llevaba más de dos décadas dedicado al atletismo y se me está haciendo duro porque no es fácil adaptarse a esta nueva vida. Pero tengo mucha ilusión porque al final con pequeñas cosas soy feliz, como con mi familia y mi hijo. A nivel laboral estoy terminando unas cosas que tenía pendientes.

También llevo un equipo de remo y otro de rugby, con un ex marchador que me ha estado ayudando el último año y medio, Josu Gómez. Estamos trabajando conjuntamente en asesoría deportiva, él en rugby y yo en remo. Es un proyecto que hemos empezado juntos.

Además, cuando termine los estudios que tengo pendientes me gustaría poderme dedicar a algo relacionado con la educación física. En definitiva, poder transmitir mis conocimientos, que es lo que más me motiva.

Ahora hay cada vez más marchadores, y muy jóvenes, que se suman a la larga distancia. Tú que te dedicaste a ella prácticamente desde tus comienzos, ¿qué opinión te merece eso?

Creo que es una especialidad muy difícil, por el volumen de entrenamientos que exige, y porque no tienes apenas oportunidades de competir y en muchas ocasiones hipotecas una temporada por un 50 km. Hay que planificarlo y pensarlo muy bien y, como todo, tiene una progresión.

Uno de los fallos que puede haber es que se quiere pasar muy rápido del 20 al 50 y creo que es complicado. Además se quieren hacer muy buenas marcas en seguida. Yo mismo empecé haciendo más de cuatro horas y luego poco a poco fui bajando. En este sentido, creo que se están adelantando mucho los plazos y lo que veo en la marcha española ahora precisamente es eso, que en seguida se quiere hacer 3:50 horas y esto lleva un proceso.

Hay una estadística que señala que desde 2006, los únicos que han bajado de 3:50 hemos sido Jesús Ángel García Bragado y yo. Y con este dato creo que es suficiente. Que en 11 años nadie haya sido capaz de hacerlo es porque realmente no es fácil, lleva un proceso muy complejo y mucha experiencia. No dudo, ni mucho menos, que habrá gente que pueda bajar de 3:50 horas, pero con calma. Habrá que empezar haciendo 4 horas o más y de ahí ir bajando, pero con tranquilidad. Una prueba como esta es muy dura, hay que conocerse muy bien porque son muchas horas y mucho sufrimiento.

Mikel Odriozola, en el Nacional Absoluto de Gijón 2016

Mikel Odriozola, en el Nacional Absoluto de Gijón 2016 | Fco. Hernández-WangConnection

Coral Aja

Periodista por vocación y atleta por devoción. Marchadora y comunicadora a jornada completa a caballo entre el mundo aeronáutico y el deportivo. "No hay mejor manera de medir el grado de libertad de un país que consultando su prensa"


Etiqueta asignada a este artículo
Marcha atléticaMikel OdriozolaReal SociedadMarcha