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Nacionalizaciones exprés, cartas que desnaturalizan

04 Ago 2015 18:08

Anda el atletismo español un tanto revuelto. No lo digo por la disputa del Campeonato de España que se ha disputado en Castellón. Lo digo por la protesta que ha elevado un grupo de atletas españoles a la RFEA al hilo de ciertas nacionalizaciones como españoles de atletas extranjeros. Antes de seguir quiero aclarar que estas letras son la impresión por escrito de lo que pienso, no pretendo mucho más que expresar un sentir más o menos extendido en nuestra sociedad.

Cualquiera que me conozca un mínimo me habrá oído afirmar que no creo en fronteras, en aduanas, en barreras, tal vez ni siquiera en banderas ni naciones. Ahora bien, partiendo de la premisa de que todos esos elementos existen, son legales y absolutamente palpables, lo asumo, sé que es así y ya está. No obstante, hay ciertos actos, procedimientos y decisiones que no me gustan y me desalientan.

A nadie, o casi nadie, se le escapa que el deporte ha sido, desde antiguo, una forma magnífica para que las naciones saquen pecho y hagan uso del éxito de sus deportistas para dar muestras de su potencial, ya sea económico, social … incluso militar. Basta recordar casos como el la antigua República Democrática Alemana en los años de la guerra fría y de la existencia del famoso telón de acero. Lo mismo podemos decir de vecino de estos como Rusia o enemigos en su día como Estados Unidos, aunque en todos lados cuecen habas… incluso en España. Que le pregunten a Adolf Hitler qué le pasaba por la cabeza mientras veía triunfar en el jardín de su casa, en su patria aria, a un estadounidense como Jesse Owens que, para más inri, era negro. ¿Castigo divino para el Führer?

El simple hecho de que exista el medallero en los juegos olímpicos ya es un claro síntoma de que los triunfos de los deportistas sirven para mucho más que para que el propio deportista se sienta realizado y satisfecho con los laureles conseguidos con su esfuerzo y dedicación.

Como intentaba decir, el atletismo, o un sector del mismo, anda revolucionado por la reciente nacionalización de varios atletas extranjeros. Repasando la normativa, observamos que la nacionalidad española se adquiere por nacimiento, por residencia, por carta de naturaleza, por posesión de estado y por opción.

En los casos que nos ocupan, las más significativas son la residencia, la carta de naturaleza y el origen. Un grupo de atletas españoles (de origen) han elevado una carta de queja a la Real Federación Española de Atletismo a raíz de la nacionalización, por carta de naturaleza, de atletas como Yidiel Contreras y Orlando Ortega. Estos dos atletas son especialistas de 110 metros vallas.

Manifiesto de los vallistas españoles ante la nacionalización de atletas de origen cubanos | @vallistas110_

Manifiesto de los vallistas españoles ante la nacionalización de atletas de origen cubanos | @vallistas110_

Yidiel Islay Contreras García (natural de Cienfuegos, Cuba) es el actual líder del ranking español de año en las vallas altas gracias a su registro de 13.35, conseguido el pasado 22 de julio en La Roche sur Lyon (Francia). Contreras consiguió la nacionalidad española por decisión del Consejo de Ministros el 13 de marzo de 2015. Dicho crono está a sólo dos centésimas del vigente récord nacional, conseguido por Jackson Quiñónez (natural de Esmeraldas, Ecuador) en el Mundial de Osaka el 30 de agosto de 2007. Yidiel Contreras se proclamó campeón de España en el Gaetà Huguet de Castellón.

Orlando Ortega, por su parte, es el líder mundial de la disciplina con 12.94, conseguidos en la prueba parisina de la Diamond League el pasado 4 de julio. Es español por decisión de Consejo de Ministros desde el 24 de julio de 2015. El vallista cubano tramitaba la nacionalidad tras abandonar su Cuba natal e instalarse en Guadajalar en 2013. Las previsiones, siguiendo los cauces habituales y ordinarios, eran que Ortega adquiriera nacionalidad española en 2016, pero no le daría tiempo a obtener todos los permisos preceptivos para representar a España en los Juegos Olímpicos de Río, evento en el que, a priori, cuenta con muchas posibilidades de conseguir una medalla… para España.

Orlando Ortega, representando a Cuba en los JJOO de Londres 2012 | ICO

Orlando Ortega, representando a Cuba en los JJOO de Londres 2012 | IOC

De la noche a la mañana, o de jueves a viernes (la fecha tradicional de celebración de los consejos de ministros), España cuenta con posibilidades muy reales de conseguir un oro olímpico… en 110 metros vallas. Toda una proeza, un éxito tremendo del deporte español.

Pues no, no sería un éxito del deporte español, sino una constatación de cómo el poder político puede legislar a fin de resolver en función de los intereses que más interesen. Está claro que la legislación permite este tipo de nacionalidades “a dedo”. De hecho, las instituciones están muy acostumbradas a hacer tantas cosas a dedo… Y se puede entender que pueden existir motivos excepcionales a personas en las que concurran situaciones de excepcional naturaleza, pero por muy excepcional que puede ser una medalla olímpico, creo que los derechos de todas las personas están muy por encima del interés particular del Gobierno, de las federaciones deportivas o de ciertas personas con mano y enchufe en los resortes que cada viernes deciden el destino de las personas, los municipios, las autonomías y de todo un país.

Si existen cauces normales en los cuales se tramitan expedientes para la adquisición de la nacionalidad española (por residencia por poner un caso) no me cabe en mi entendedera que un grupo de ministros puedan tener la potestad de conceder la nacionalidad española a unas personas por encima de otras, que, en la mayoría de los casos, llevan más años esperando tal privilegio y no alcanzan a ver el momento de poder vestirse con La Roja.

Casos como Mauri Castillo (en espera desde 2010) o vecinos y vecinas que muchos de ustedes pueden tener pueden servir para darse cuenta de la discriminación que existe en la toma de este tipo de decisiones, suponiendo trato de favor para unos pocos. Ya saben: España es así.

Con situaciones así se perjudica a los “sin enchufes” y “sin amigos”, pero también a los deportistas naturalmente españoles. El atletismo español no está para tirar muchos cohetes ni para muchas celebraciones. Mucha gente se rasga las vestiduras cuando comprueban que las marcas y las medallas no son las mismas de hace 8-10 años, pero no aciertan a ver que los tiempos han cambiado, que la época de vivir para el atletismo (entrenar, comer, descansar, competir, cobrar …) se ha terminado, salvo para unos pocos.

Ahora muchos doblan, pero no de sesión de entreno, sino de jornada laboral, alternando los entrenos con un trabajo a tiempo parcial o total que hace inviable cumplir con la máxima de entrenar-descansar a tope para supercompensar y adaptar el organismo para conseguir el máximo rendimiento

Ahora más que nunca se depende de las ayudas, de las primas, los premios por objetivos, las becas. Podemos ver casos de atletas que entrenar durísimo día tras día para poder ser “sólo” campeón de España, pues así algunos consiguen algún dinerillo que les sirve para tirar ‘palante’ y sobrevivir en la medida de lo posible. Claro, ahora viene un ministro y dice que Ortega o Contreras o Bezabeh o Marhoum o Josephine Onyia son españoles…

Con esa decisión se hunden muchas esperanzas, pues las becas y las ayudas dejan de llegar a esos atletas que no tienen marcas olímpicas. Además, debe fastidiar comprobar cómo el dinero de las becas y los fijos en la competiciones algunas lo utilizan para adquirir supuestamente productos dopantes o poder transfundirse supuestamente -tal y como la rumorología indica- sangre por esos pisos patera que hay por ahí desperdigados. Es un fastidio.

Creo que tal vez ha llegado el momento de que impere el sentido común, de que los políticos dejen de hacer lo que se les antoja y de que las instituciones administrativas dejen de pensar tanto en medallas y lo hagan más por el bien del deporte español. ¿Acaso creen que a mí y a muchos como yo les alegran todas las medallas conseguidas por atletas españoles? A mí, sinceramente, no. Nadie me oirá gritar ni me verá lanzar fuegos artificiales si uno de estos años vemos a un atleta nacionalizado por enchufe conseguir una medalla desnaturalizada, ni siquiera si lo consigue Javier Sotomayor en un campeonato planetario de veteranos.

Coherencia, justifica, igualdad, derechos, futuro …He ahí algunos de los motivos y los objetivos.

Fran Aguilera

Corredor, Diplomado en Educación Física, Monitor de Atletismo, Entrenador Nacional de Ciclismo. Mijas (Málaga)


Etiqueta asignada a este artículo
Campeonato de España 'Castellón 2015'

1 comentario

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  1. Joaquín Pérez Pérez
    Joaquín Pérez Pérez 4 agosto, 2015, 23:25

    Estoy totalmente en contra de estas «nacionalizaciones express», es algo que ya en más de una ocasión he manifestado por escrito y de palabra, yo entiendo perfectamente que una persona originaria de otro país, de relieve o sin relieve alguno en alguna faceta de su vida, venga a España y se identifique con nuestro modo de vida y se quiera nacionalizar, y cuando por sus cauces normales, esa persona logre la nacionalización, será tan español… o más yo, puesto que yo lo soy por haber nacido en España y de padres españoles y esa persona lo es por elección y después de superar unos trámites.
    Pero por mucho que unos documentos oficiales acrediten a alguien como español, si resulta que cuando habla de su país
    se refiere al originario, esa persona, para mí, de española no tiene nada.
    Expuesto lo que antecede, esa carta de los «vallistas de 110» en absoluto la apoyo, ellos solamente están pensando en ellos, no en el atletismo en general… ya no digamos en el deporte o la sociedad en su conjunto, esos vallistas solamente han escrito esa «carta/petición/protesta», por verse ellos directamente afectados… y esto ya no es nada nuevo y no hubo carta alguna de ellos, ni la habría si fuesen un par de fondistas o lanzadores los nacionalizados.
    A mi entender, y por desgracia, ese de las nacionalizaciones no es ni mucho menos el único problema del atletismo español y estos vallistas y atletas en general no hacen nada por erradicarlos.

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