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PSICOLOGÍA DEPORTIVA

No busques más cuando ya lo tienes todo

Por Miriam Costa
No busques más cuando ya lo tienes todo
Carmela Cardama y Celia Antón disputan la carrera júnior del Cto. de España de cross de Cáceres 2015 | WangConnection
Mediofondista del Playas de Castellón y estudiante de Psicología en la UCM
25 Oct 2016 06:10
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Según estudios publicados, las personas nos encontramos con una media de 23 frustraciones al día; desde tener que soportar al pesado de turno en el trabajo, a estar 10 minutos esperando al autobús, y sin embargo ninguno de estos inconvenientes tiene el poder de amargarnos la existencia, ¿Por qué? Simplemente porque nosotros no le otorgamos ese poder.

No obstante, hay sucesos que desequilibran nuestro mundo casi sin querer. En el caso del deportista, uno de éstos son las lesiones. Nos desestabilizan emocionalmente, nos llenan de frustración y apagan poco a poco nuestra esperanza de futuro. Por ello, aunque debemos poner todo de nuestra mano para evitarlas, también debemos contar con una dosis de imprevistos en nuestro camino, pues incluirlas es una forma de aceptarlas de antemano, y aceptar no es conformarse sino no resignarse.

Pero, ¿cómo aprender a aceptar el curso de los acontecimientos cuando estos echan por tierra todas nuestras ilusiones? Lo cierto es que por injusto que parezca, la vida no nos pregunta cuáles son nuestros planes y somos nosotros los que nos tenemos que ajustarnos a ella.

Cuando nos aferramos a una única esperanza, de alguna forma nos hacemos dependientes, y al perderla nos da la sensación de haber caído en lo más hondo. Muchos de nosotros volcamos nuestra vida en nuestro deporte, y es normal cuando éste nos ha obsequiado con amistades, valores, y experiencias y nos ha enriquecido como personas; pero no podemos permitir que todo nuestro mundo gire en torno a él.

La razón por la que nos duele tanto una lesión es porque creemos que por un tiempo vamos a dejar de formar parte de ese mundo, de esa vida que nos llena, con la que estamos en deuda y que nos hace felices. Pensamos que necesitamos todo ello para estar bien y entonces nos bloqueamos. Sin embargo las medallas, los campeonatos, los éxitos… todos esos logros realmente no fueron la fuente de nuestro bienestar. La felicidad ya la llevábamos dentro, con todo lo aprendido.

Como dice Rafael Santandreu:

“El bienestar emocional es el bizcocho, la parte sustanciosa del pastel. Y lo que podamos hacer o tener, lograr o acumular… son sólo las guindas de esa tarta.”

Nuestro mundo se “acaba” en el momento en que dejamos de construir otro. No necesitamos nada en concreto para “ser alguien” o sentirnos afortunados, por lo que siempre tenemos una infinidad de alternativas para sentirnos bien. Y aunque para nosotros nuestra pasión por lo que hacemos sea una de las cosas más importantes, nunca debe de estar situada en la cúspide de nuestras prioridades.

La experiencia me ha enseñado que el atletismo es solo una “carpeta” más en mi vida y aunque sea una de mis favoritas, en mi archivador también está mi familia, compañeros, estudios, valores etc., que sigo cultivando día tras día.

Miriam Costa

Mediofondista del Playas de Castellón y estudiante de Psicología en la UCM


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Carmela CardamaCELIA ANTON