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Zancadas para el recuerdo

Nos quedamos sin baile

Nos quedamos sin baile
La croata Blanka Vlasic acostumbra a celebrar su victorias con una característica danza | Diamond League
05 Oct 2016 06:10

El 23 de agosto de 2008 todo estaba dispuesto en el Nido de Pekín, en la final de salto de altura, para que la croata Blanka Vlasic se marcase uno de sus bailecitos, tan celebrados por sus muchos admiradores. Yo no estoy entre ellos. Siempre me ha parecido una danza forzada y con escasa gracia de una narcisista necesitada de atención constante. Pero allá cada cual con sus cosas.

Contaba, antes de interrumpirme, que Vlasic era la máxima favorita para colgarse el oro en la capital china. No como este verano en Río, donde llegó muy justa después de unas temporadas inestables a causa de varias lesiones. A finales de la pasada década era, sin duda, la mejor saltadora del mundo. De hecho, estuvo cerca del mítico récord de Stefka Kostadinova, quedándose a solo un centímetro: saltó 2,08 en Zagreb, el 31 de agosto de 2009. Era la mejor, se sabía la mejor. Por eso quedó tan consternada aquella tarde en Pekín cuando Tia Hellebaut, esa belga de las gafitas, menos popular y resultona, le arrebató lo que parecía suyo: el oro olímpico.

Thiam celebra su oro en Río

Thiam celebra su oro en Río

Me acordé de Hellebaut cuando otra belga, la heptatleta Nafissatou Thiam, ganó el oro en Río. Sigo bastante los movimientos de los belgas y, desgraciadamente, no suben mucho a los cajones de las grandes competiciones internacionales en los últimos tiempos. Exceptuando las dos mencionadas cuesta recordar atletas belgas de primer nivel. Me viene a la mente, en primer lugar, el conjunto masculino del 4×400, conocido allí como los “Belgian tornados” (sí, amigos, la simpleza autocomplaciente de “los Hispanos”, “las Guerreras”, etc., no es exclusiva nuestra). El combinado belga realizó una magnífica carrera en Río, quedando a solo tres centésimas del bronce. Uno de sus componentes, Kevin Borlée, es uno de los deportistas más populares del país. En 2010 y 2011 quedó segundo en el prestigioso premio (prestigioso de verdad) al mejor deportista del año, en ambos casos detrás del ciclista Philippe Gilbert. Igualmente fue nombrado en 2013 segundo deportista más querido, tras el futbolista Vincent Kompany, defensor del Manchester City.

Los Tornados, un icono publicitario en Bélgica

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También, a pesar de su discreta actuación en Río, es destacable la figura del decatleta Thomas Van der Plaetsen, actual campeón europeo. Y las esperanzas en los lanzamientos están depositadas en el discóbolo Philip Milanov, subcampeón en el mundial Pekín ’13 y en el reciente europeo, aunque tampoco le fue bien en Río: quedó noveno. Si retrocedemos más en el tiempo recuerdo especialmente a la velocista Kim Gevaert, multicampeona continental, y a dos fondistas, Vincent Rousseau y Mohammed Mourhit. El primero era un maratoniano sin grandes logros en los campeonatos internacionales, pero con una calidad tal que siempre aparecía en las apuestas como aspirante al récord del mundo, que entonces pertenecía al etíope Dinsamo. Del segundo, Mourhit, recuerdo sus triunfos en los mundiales de cross y su posterior caída a los infiernos. Con él pasó como con nuestro Juanito Mühlegg. Cuando ganaba mundiales ante tipos como Tergat, Mezegebu y Kamathi era el más belga de los belgas, a la altura del Manneken-Pis y el chocolat; pero cuando fue cazado por consumo de EPO… se transformó de repente, o así lo transmitieron los medios de comunicación, en un impostor marroquí come-cus-cus-que-vuélvete-a-tu-tierra-y-déjanos-tranquilos.

Vincent Rousseau, en la revista Sport et Vie

Vincent Rousseau, en la revista Sport et Vie

Volvamos a la final de altura de Pekín, donde además de Vlasic contaban para el triunfo la campeona vigente, Yelena Slesarenko, y Anna Chicherova, ambas rusas. También estuvo en la final Ruth Beitia, aunque entonces no se la situaba entre las favoritas. La cántabra quedó séptima, fallando sus tres intentos en 1,99. A la altura de 2,01 llegaron Slesarenko, Chicherova, la entrometida Hellebaut y Vlasic, pero solo esta con el concurso limpio por haber saltado todo a la primera. De igual forma, al primer intento, la croata saltó 2,03, y acompañada de Chicherova y Hellebaut pasó a la siguiente altura. Y ahí llegó la gran sorpresa, porque la belga superó los 2,05 a la primera, mientras que Vlasic lo hizo a la segunda. Como ninguna pudo franquear la siguiente altura, 2,07, el oro fue para Hellebaut y Vlasic se tuvo que conformar con la plata. Aquí les dejo un buen resumen con la narración de los compatriotas flamencos de Hellebaut.

Como la mentada Thiam, Hellebaut también compitió en heptatlón, y muy bien. De hecho, en ese 2008 de gloria había vencido en el Mundial de pista cubierta celebrado en Valencia. Aunque en altura fue campeona de Europa en Goteborg ’06 no consiguió, sin embargo, ninguna medalla al aire libre en mundiales ni juegos, Pekín aparte. Tras su oro olímpico tampoco obtuvo ningún triunfo reseñable. De hecho, se retiró ese mismo año, para volver a la competición en 2010 y retirarse definitivamente en 2013. Tenía, así siempre lo afirmó, otras prioridades, y ya había cumplido en el deporte. Había competido a la perfección el día que debía hacerlo.

Hellebaut, con sus otras prioridades

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Óscar Monterreal

Doctor en Historia del Arte, profesor universitario, diplomado en Magisterio (Educación Física) y escritor.


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Blanka VlašićStefka Kostadinova

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