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EDITORIAL

Otra oportunidad perdida, y van…

Mucho rollo y pocas nueces
Otra oportunidad perdida, y van…
Marchador en plena competición, con las gradas vacías | WangConnection
28 Jun 2018 12:06

Los políticos van a su rollo; las federaciones, a contentar a los políticos y, por supuesto, a su rollo. El trabajador, a su rollo. Los deportistas suelen ir a su rollo. El aficionado se pierde entre tanto rollo y el que ve la tele, bastante tiene con su rollo diario.

La ecuación es sencilla: mucho rollo y pocas nueces…

Ayer se volvió a ver en una pista de atletismo que casi todo el mundo va a su puñetero rollo. Y no es Tarragona, que también.

El político, orgulloso de que en su ciudad tomen parte los mejores deportistas de España –qué bueno para rellenar su rollo diario–. El federativo de turno, orgullosísimo de otra nueva edición de su Grand Prix del Verano –que aprendan de Ramón García, profesionalidad a prueba de todo–. Los atletas, depende. El empleado contratado cumple con su trabajo. Y así, rueda que te rueda.

Pero nadie, “nadie es nadie” –que diría el impactante equipo de mercadotecnia de Pedro Sánchez–, se da cuenta de otra oportunidad perdida.

Una oportunidad para enganchar a la muchachada al deporte, el de los valores por encima de todo, el de la vida saludable, el ejemplar, el del sentido común, el de la pedagogía, el de Pierre de Coubertin.

A nadie, soberanamente a nadie, le importa esto. Bastante tienen con lo suyo y con su rollo.

¿Existe el sentido común? ¿Para qué están los departamentos de marketing? ¿A qué juegan? ¿Juegan, participan o copian?

He visto mucho deporte en mi vida. Deporte de todo tipo: pequeños, mayores, medianos, con gente, sin gente, con rollo y sin rollo. El hit de Media Markt tiene su hueco aquí: “Yo no soy tonto”.

Recuerdo una competición internacional en la Caja Mágica. Los mejores deportistas a nivel mundial. El horario, de 9 de la mañana a 5 de la tarde. Espectadores: los propios deportistas, algún familiar y alguna pareja, nada más. Ah, los federativos y los voluntarios. De hecho, el primo que todos tenemos en Madrid, ni se había enterado del evento, y eso que era un enfermo de ese deporte.

Las magníficas gradas del recinto madrileño, esas que se llenan cuando anda el glamuroso Nadal por medio, estaban totalmente relucientes. Pero un milagro se produjo.

A las 16:30 se empezó a llenar el pabellón. Sin comerlo ni beberlo –y sin nada de rollo–, esos monolitos de granito resplandecientes empezaron a ser ocupados por un ejército de fieles. Fotos, autógrafos, murmullo, alegría, expectación. Se lió bien parda.

En un abrir y cerrar de ojos, la Caja se hipnotizó y la magia se apoderó de todos los que estábamos allí. De forma terriblemente fácil, el valor y los valores intrínsecos del deporte revolotearon y se posaron en esta poderosa instalación madrileña.

¿Cuál fue el truco? Razón, aquí.

Lo vivido estos días –y lo que nos queda– clama al cielo, un cielo ya cansado de siempre lo mismo. Siempre los mismos.

¿Quién tiene la culpa de toda esta dejadez que vemos día sí y día también en cualquier acto deportivo en nuestro país? La ignorancia, la poltrona y la política, por decir algo…

Necesitamos profesionales del Deporte –con mayúscula–, y también ministros de esto. No necesitamos profesionales del rollo que se van dejando oportunidades cada día. No vale con un máster en el COE, ni vale con un máster en el super ESIC. Mánchense, prínguense, apliquen betún, mucho de sentido común y déjense asesorar por gente que sabe de esto y ama lo que hace. Pero no pierdan más oportunidades, por favor.

1 comentario

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  1. Joaquín Pérez Pérez
    Joaquín Pérez Pérez 28 junio, 2018, 22:35

    Si bien estoy de acuerdo con el artículo, se me hace necesario matizar que el estar percibiendo una importante remuneración económica, como por ejemplo perciben de la R.F.E.A. su presidente Raúl Chapado Serrano, o también Luis De Carlos Macho, o Anacleto Jiménez Pastor y otras personas… O incluso de menos de la mitad, que percibe de la F.G.A. Dolores Rojas Suárez, en absoluto les convierte en PROFESIONALES del deporte, esas son personas que viven a cuenta del deporte, que por supuesto es algo bien distinto.

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