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Los siete pecados

Los siete pecados capitales y su relación con el deporte
Los siete pecados
¿Cuál es la relación de dichos pecados con el deporte y cómo puede afectar en ello?
06 Oct 2018 11:10

Los pecados o vicios capitales son aquellos a los que la naturaleza humana está principalmente inclinada. (Tomás de Aquino)

La temática de los pecados capitales posee una gran influencia y un enorme recorrido dentro del mundo del arte. El cuadro La vanitá de Tiziano, La pereza de José Alcázar Tejedor o El Jardín de las delicias de El Bosco son algunas de las numerosas muestras pictóricas que se han realizado acerca de dicho tema.

Y, precisamente, será el afamado pintor holandés El Bosco quien realizaría la pintura Los siete pecados capitales, representando con crudeza la soberbia, la lujuria, la ira, la gula, la pereza, la avaricia y la envidia; crudeza que, lejos de acarrearle problemas, le valió el reconocimiento de Felipe II, rey de España, puesto que se reconoció la habilidad de El Bosco para retratar a los hombres “no como querían ser, sino como eran en realidad”.

"Los siete pecados capitales", El Bosco

“Los siete pecados capitales”, El Bosco | Museo del Prado

Sin embargo, sería erróneo pensar que la pintura ha sido el único medio a través del cual se han representado estos conocidos vicios. La pintura Mappa dell’Inferno del artista Sandro Botticelli se inspiró en la obra poética la Divina Comedia de Dante Alighieri, autor florentino y uno de los más conocidos de la lengua italiana.

Dante creó su propia versión de los siete círculos del infierno, donde las almas que no iban al cielo recibían un castigo acorde al pecado realizado: lujuriosos, embaucadores, asesinos…

Conforme avanzan los siglos, sin embargo, las técnicas artísticas se modernizan o renuevan, y con la aparición del cine, se volvió a tratar la temática de los pecados capitales mediante una película de thriller y suspense: Seven (1995), del director David Fincher.

Cartel en español de la película Seven

SE7EN

En este filme, los detectives de homicidios William Somerset y David Mills, encarnados respectivamente por Morgan Freeman y Brad Pitt, deberán hacer frente a diversas muertes ocurridas en extrañas circunstancias, las cuales se encuentran interconectadas.

Cada una de las muertes se encontrará vinculada con los 7 pecados capitales (de ahí el título de la película, Seven o Se7en) perpetrados por el psicópata John Doe (Kevin Spacey). Por lo tanto, las víctimas halladas en cada escena del crimen se hallarán relacionadas con el pecado por el cual han sido asesinados/as (un abogado avaricioso, una mujer extremadamente vanidosa, etc.). Asimismo, en cada escena del crimen, John Doe dejará una gran cantidad de detalles que reforzarán de manera simbólica el castigo recibido por los “pecadores”.

Alerta ¡SPOILER en el link! Si tenéis curiosidad sobre dicha simbología (las cuales sirven de pistas a los detectives), y sobre qué intenta representar el asesino John Doe en cada una de las escenas del crimen, podéis acudir al siguiente enlace: ¡Se explica todo detallado y brevemente!

Además de la simbología empleada en esta película, otra de sus joyas escondidas se encuentra en el guión; en el tono resignado, en la triste realidad, que se encontrarán plasmadas, por ejemplo, en las siguientes palabras del detective Somerset:

La apatía es la solución, es decir, resulta más fácil abandonarse a las drogas que enfrentarse a la vida, robar lo que uno quiere que ganárselo, pegar a un niño que enseñarlo. Por otra parte, el amor requiere esfuerzo, trabajo.

“El amor requiere esfuerzo, trabajo”. Todo lo bueno que podamos construir, obtener, requiere horas de esfuerzo y dedicación, años de trabajo duro y buenos hábitos. Sin embargo, es posible tirar por la borda todo el trabajo realizado en tan solo un segundo: una mala contestación que destruye la confianza depositada en alguien, una mala acción, un mal hábito.

En menos de cinco líneas, Somerset nombra la pereza, la envidia, la avaricia y la ira. Pecados que hoy en día nos pueden parecer comunes, no merecedores del adjetivo “capitales”.

¿Pero, y si pensamos en aquella respuesta que dimos en un momento de ira, la cual nos hizo sentir tan culpables que a día de hoy todavía nos acordamos de ella? ¿Pensaríamos que la pereza no es un pecado capital si comprendiéramos que, si nos hubiéramos esforzado más, si hubiéramos dejado la vagancia de lado… hubiéramos obtenido aquello que tanto soñábamos? ¿No es un vicio capital el desear lo ajeno, el mal ajeno, encarnado en envidia y avaricia…?

Tal vez, este complicado tema, tratado en diferentes medios artísticos en un intento de hallar una respuesta, siga sin resolverse actualmente. No obstante, estos pecados siguen tan vigentes como hace mil años…

Kevin Spacey, caracterizado como el psicópata John Doe

¿Y SI LOS APLICÁSEMOS AL DEPORTE?

¿Cuál es la relación de dichos pecados con el deporte y cómo puede afectar en ello?

La respuesta es muy sencilla: el deporte requiere sacrificios; fuerza (no solo física, sino también mental); y una gran capacidad de resiliencia. Por lo tanto, los pecados, ocultos como sombras en la mente, esperan cualquier momento de debilidad para hacer acto de presencia…

1. Pereza

Posiblemente uno de los mayores vicios del deporte: no acudir a entrenar, dejar de intentarlo con ganas… por vagancia, por desgana, por no querer sufrir dolor, frío o cansancio.

2. Envidia

¿Qué decir sobre ella? La experta en sembrar en nuestros corazones un gran malestar por los objetivos alcanzados por los demás (objetivos que, por cierto, se logran con esfuerzo y trabajo duro… cosas que la envidia jamás tiene en cuenta…)

3. Soberbia

La vanidad, el creerse mejor que los demás, es uno de los peligros de aquellos acostumbrados a ganar constantemente; y, de esta manera, es muy fácil olvidar que la humildad es otro de los grandes valores que inculca el deporte.

4. Avaricia

Cuando se practica deporte a alto nivel, algunos deportistas caen, desafortunadamente, en el brillo del oro y en la posibilidad de obtener el primer premio o ser el mejor, aunque dicho premio implique emplear el dopaje o cometer actos ilícitos.

5. Ira

La incapacidad para aceptar consejos y críticas constructivas, o no saber gestionar adecuadamente la derrota, tienen un impacto enorme en la visión del atleta y en su desarrollo deportivo.

6. Lujuria

La lujuria también hace su aparición en el deporte si se toma en cuenta la segunda acepción o definición que da la RAE sobre dicha palabra: “Exceso o demasía en algunas cosas”. Los extremos nunca son buenos, y sobreentrenar, por ejemplo, para sentirte más preparado cara a una competición, desoyendo los consejos de entrenadores/as y no respetando los descansos correspondientes, a largo plazo tendrá una mala repercusión.

7. Gula

El tercer factor del triángulo: entrenamientos, descanso y correcta alimentación. Unos hábitos saludables tendrán un gran impacto positivo en el metabolismo y en las capacidades de cualquier deportista.

Con estos vicios en mente, y recordando las acertadas palabras de William Somerset, “La apatía es la solución, es decir, resulta más fácil abandonarse a las drogas que enfrentarse a la vida, robar lo que uno quiere que ganárselo, pegar a un niño que enseñarlo. Por otra parte, el amor requiere esfuerzo, trabajo”, ¿todavía crees que estos siete vicios no pueden ocasionar un daño Capital en nuestra vida? En tu carrera deportiva, académica, personal… en cualquier cosa que queramos lograr.

Y aunque todo lo bueno requiera esfuerzo y trabajo, se debe luchar por ello, siempre.

“Y aunque todo lo bueno requiera esfuerzo y trabajo, se debe luchar por ello, siempre.”

Bibliografía

Adriana Barroso

Adriana Barroso. Graduada en Filología Hispánica. Atleta y soñadora.

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