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Nutrición

¡Que no te pesen las navidades!

¡Que no te pesen las navidades!
16 Dic 2014 14:12

A día de hoy, queda poco más de una semana para la navidad. Lo que más se oye de cara a la cena de nochebuena y posterior comida de navidad (que luego se junta con la nochevieja, el año nuevo y ¡cómo no! el roscón de reyes con su chocolatito) es… “¡Cuánto voy a engordar estas navidades, luego tocará sesión doble de entrenamiento!”  Si eres de los que piensa esto de cara a las fiestas o simplemente no quieres engordar, he de decir ese el primer error que todos (por regla general) cometemos antes de haber empezado a comer.

Es lógico que en estas fechas se comen alimentos distintos a los que estamos acostumbrados el resto del año, algunos incluso más calóricos que de normal (véase el mazapán, el turrón, los polvorones, etcétera). Pero, ¿por qué asociamos las navidades a atiborrarnos de comida y bebida sin sentido? Luego vienen las indigestiones, el tener que estar a dieta blanda tres días o incluso para los peores casos, el sentirse mal por tanta comida ingerida. Es cierto que hay que disfrutar, y os aseguro que pocas personas disfrutan comiendo tanto como yo. ¿No creéis que es uno de los mejores placeres del mundo? Si es así, ¿por qué desperdiciarlo teniendo un malo recuerdo después?

Ya sé que todavía no hemos empezado el nuevo año ni ha llegado ese ya mítico momento en el que todo el mundo se hace promesas que luego… bueno, digamos que a veces se consiguen y otras no. Por eso, quiero lanzaros una propuesta en forma de consejos prácticos para disfrutar comiendo de todo estas navidades pero con cabeza:

Come con normalidad los días y horas previas

Un error generalizado en el que muchos suelen caer es en estar “a dieta” los días y horas previas a las grandes “comilonas” para luego poder pasarse en ellas. Normalmente esas dietas suelen estar basadas en un criterio propio e infundado, por supuesto, que nos hace comer verduras y otro-tipo-de-comidas-verdes que parecen no engordar. Lo que hacemos realmente con esto es no darle al cuerpo la energía y las calorías que necesita al día, lo estamos mal nutriendo y esto hará que lleguemos con un hambre voraz el día D.

Día D: Haz todas las comidas previas

Si en un día normal desayunas, tomas algo a media mañana, comes y tomas algo a media tarde, ¿por qué en nochebuena no? Haz exactamente lo mismo que harías en un día normal, así evitarás lo mismo que en el apartado anterior, llegar a la cena con un hambre anormal. Vamos, que si te ponen un buey encima de la mesa no le dejas ni los huesos. Evítalo.

En la mesa: ¿Mejor que sobre a que falte?

Hombre, puestos a ponerlo en una balanza está claro que mejor que sobre algo de comida (que tomaremos al día siguiente) a que falte. Eso está claro pero ¿qué sentido tiene hacer comida para 10 si somos 5 personas? Sentido ninguno, eso sí, como está todo tan rico “y nos da pena dejarlo en la mesa” vamos a comer por encima de nuestras posibilidades. Ahí es ya cuando uno se desabrocha el botón del pantalón… “Reposo un poco y sigo comiendo”. ¿Por qué? Piensa algo muy sencillo. Es una cena especial, sí, pero especial en el sentido de que estás rodeado de quien más quieres y es un momento de reunión y reencuentros. Por ello, come con moderación, ¡si lo importante es la compañía!

El menú

En relación al punto anterior, está el menú. Unos entrantes variados, un plato principal y un postre. ¿Qué te parece? ¡Es un menú ideal! Son como el primer y segundo plato + postre de las comidas normales, con ese toque de “diferente” o “especial”. Pensando un menú así (con cantidades acordes al número de comensales) no solo evitarás comer más de la cuenta sino también te ahorrarás dinero en la lista de la compra. Ya se sabe que llegadas estas fechas el precio de determinadas cosas sube como la espuma. Si tenemos un menú determinado no tiraremos ni la comida ni el dinero.

¡Que viene el postre!

Cuidado, que después de la comida viene el postre… Para mí es lo mejor, a pesar de que mi única mejor amiga en el postre de navidad son las peladillas.  Como es normal, reservamos para el postre esos alimentos típicos navideños y ¡ojo! que no los prohíbo ni mucho menos, pero hay que saber comer con cabeza. ¡Ah! y no nos olvidemos del helado, que es digestivo (¿no?). Bueno, el helado de limón sí lo es, porque ayuda a que la vesícula trabaje mejor. El resto pueden incluso empeorar el proceso.

¿Y ahora qué?

Como ya sabéis, esto son solo consejos que os doy. Depende de vosotros seguirlos o no, pero todos ellos están encaminados a que nuestro cuerpo sufra lo menos posible con tanto evento por delante, ¡la salud lo primero! Y por supuesto, que las navidades no sean excusa para no hacer ejercicio… ¡Al contrario! Puede ser un gran momento para salir acompañado de amigos, en familia… Y también para disfrutar del espíritu navideño que con tantas luces por la calle al final algo se queda en nosotros. Porque al final, lo mejor de todo y lo que tenemos que hacer es eso, DISFRUTAR de cada momento de la vida, que solo hay una.

Coral Aja

Periodista por vocación y atleta por devoción. Marchadora y comunicadora a jornada completa a caballo entre el mundo aeronáutico y el deportivo. "No hay mejor manera de medir el grado de libertad de un país que consultando su prensa"


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El deportista verde