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Ricky Rubio, cuando la paciencia es la madre de la ciencia

Psicóloga deportiva y entrenadora de baloncesto
30 Oct 2015 09:10
Ricky Rubio | NBA

Ricky Rubio | NBA

El base catalán de los Timberwolves decidió hace algunos meses si mirar hacia el más puro cortoplacismo, o -apoyado en su decisión por ser aun mejor cada día- mirar mucho más allá. El pasado año lidió con una lesión de tobillo que le tuvo a maltraer durante muchos meses, y su ya más que superada lesión de ligamento cruzado. Y este verano, a pesar de que hizo todo lo posible por llegar, tuvo que parar y perderse el Eurobasket con la Roja. Era muy arriesgado, pero confiaba en el poder del grupo, y porque era el momento de parar a descansar, recuperarse y aprovechar ese tiempo fuera de las pistas.

Olvídense, las lesiones no son tiempo de desidia, de pasividad, son el período perfecto para sembrar los mimbres de un deportista aun mejor. Ricky Rubio, es ahora un base más completo, una versión mejorada por méritos propios.

Ha entrenador duro durante estos meses y no hay más que seguir sus redes sociales. Ha trabajado su físico, donde subyace gran parte de su éxito, que equilibra la velocidad y la intensidad en defensa, como su inteligencia en ataque. Pero no ha limitado su entrenamiento únicamente al aspecto físico.

Mantuvo la paciencia para recuperarse con mimo, sin marcarse plazos imposibles de cumplir. Miraba el día a día, y -con tiempo- analizó qué aspectos del juego debía mejorar para ser un base más completo. Hace unos días, tras su reaparición, admitió cual era la clave: «Tengo que tirar más». Y así lo hizo. En el partido inaugural de la presente campaña de la NBA, disputado frente a los Angeles Lakers, se marcó una estadística al alcance de los mejores: 28 puntos, 14 asistencias, 2 rebotes y 1 robo. Se lo dedicó a su mentor, su entrenador fallecido hace apenas unos días, y publicó en su perfil de Instagram un sentido #ForFlip.

Una vez concluído el partido, reconoció:

Ha sido una semana dura. Es duro de explicar. Arrastramos mucho dolor, pero hemos luchado como él nos hubiera dicho. Hemos competido como él habría querido y hemos ganado. Hasta Kevin Martin ha defendido en toda la cancha, que es la primera vez que lo veo

Este es un ejemplo más de cómo controlar la motivación, la ambición por dedicar una victoria, por conseguir un objetivo, o simplemente por conseguir una marca personal. Cuando la motivación mejora tu rendimiento y te ayuda, se convierte en tu aliado, pero cuando consigue sobreexcitarte y desestabilizar tus emociones, impide tu pleno rendimiento. Adecuar la motivación y la activación, sin perder de vista el plan de acción, es clave para mejorar o poner piedras en tu propio tejado. La motivación será tu aliada si consigues que camine de tu mano y no te aleje de tu objetivo.

Silvia Bartolomé

Psicóloga deportiva y entrenadora de baloncesto

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