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Salto a la gloria

JULIET ITOYA
05 Jun 2016 11:06
Juliet Itoya, mínima para Río 2016 en el Helmántico de Salamanca | WangConnection

Juliet Itoya, mínima para Río 2016 en el Helmántico de Salamanca | WangConnection

Sábado, 4 de junio, 5 del atardecer en el Helmántico. 22 grados y una caprichosa marea reinaba en Salamanca. Primeras series de los 100 anunciaba el speaker. Unos minutos más tarde atravesaban el césped desde la cámara de llamadas las saltadoras de longitud. Plantel imponente. Tarde taurina decían algunos en la grada. La Glorieta no anda muy lejos. El foso, cerca del respetable. Mejor sitio, imposible.

Las mujeres iniciaban su ritual. Talonamientos, distancias, primera toma de contacto con la arena. Miraban al tendido, buscaban un referente.

A las 5:30 se iniciaba la contienda. Aplausos. Concha Montaner saltaba por encima de los 6 metros los dos primeros saltos. Olatz Arrieta y Leticia Gil, cerca. Juliet Itoya, de caldero y negro, fallaba en el primero, 6.39 el segundo. La tarde prometía, a pesar del viento, que andaba a su aire.

Caras de concentración en cada brinco, miradas a Juan Carlos Álvarez en la grada. La tarde con los seis saltos, sí seis, se iba consumiendo poco a poco. Los vallistas hacían su incursión en el tartán cobrizo. Las saltadoras seguían a lo suyo, saltar.

A las 6 y 37 llegaba el turno para la faena de la tarde. Le tocaba a Juliet Itoya. Segundos de concentración. Voy, vengo, vaivén estático. El cuerpo quiere, la cabeza también. Mirada seria, muy profunda. Al fondo, la arena reluciente de Copacabana. Qué gozada estar allí. Primera zancada corta, segunda amplia, tercera más, cuarta, quinta, sexta…

Juliet se lanza muy rápido, saca a relucir sus dotes de velocista, rebota y alarga todo su ser para conseguir un sueño. Booooom! Eolo se alía con ella.  Sale de la arena mirando la huella que ha marcado. No está contenta. Los jueces miden, la suerte está echada. Sonrisa nerviosa, contenida, avanza hacia sus compañeras, más nervios. De repente estalla el júbilo en el estadio. Mira hacia atrás. Anuncian 6 metros y 79 centímetros. Conseguido. Qué miserable distancia para tantos años de brega y lucha. Muchos, muchísimos.

Esta mujer nacida en el África subsahariana lograba aquello por lo que había estado combatiendo toda su vida, la de ella y la de su familia. Sólo ellos lo saben, sólo ellos.

Juliet Itoya Ebhomhenye, española de Madrid, salía por la puerta grande. Risas, lloros, gratitud en sus palabras al de allí arriba. No era capaz de detener su júbilo. Que le den. Su hermano paró literalmente la salida del 100 para fundirse en un abrazo sentido con ella. Lo habían logrado, juntos. Tantas veces imaginado. La vida es maravillosa. Una voltereta lo vale todo.

No será la última.

Abrazo entre Frank y Juliet Itoya | WangConnection

Abrazo entre Frank y Juliet Itoya | WangConnection

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1 comentario

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  1. Entusiasmo
    Entusiasmo 10 junio, 2016, 14:43

    Precioso artículo MM,muchísimas gracias. Enhorabuena a Juliet y muchos ánimos para las olimpiadas.
    Ganar o no ganar no depende de nosotros pero merecerlo si. Y Juliet lo merece! Enhorabuena

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