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ZANCADAS PARA EL RECUERDO

Los tres tropezones de El Guerrouj

¿Es el marroquí el mejor mediofondista de la historia?
Los tres tropezones de El Guerrouj
Caída de Hicham El Guerrouj durante la final de 1.500m de los Juegos Olímpicos de Atlanta | GettyImages
23 Oct 2016 13:10

¿Es Hicham el Guerrouj el mejor mediofondista de la historia? De los que yo he visto, sí, sin duda, y he visto a grandes como Coe, Ovett, Aouita y Morcelli. Pero no ha habido ninguno como el de Berkane. ¿Qué podemos alegar? ¿Títulos? ¿Marcas? ¿Clase? Todo junto hace del marroquí uno de los mejores atletas que he conocido. Pero su trayectoria no es inmaculada. Como todos los mortales (que lo era, aunque a veces no lo pareciera) ha tenido sus malos días. De eso vamos a hablar en las siguientes líneas, de sus tres tropezones. Dos de ellos figurados y uno literal.

En la final de los 1.500 de Atlanta, en 1996, se enfrentaban los tres grandes del momento. En realidad había cuatro grandes, pero uno de ellos decidió buscar fortuna en una prueba con competencia menos exigente. El burundés Venuste Niyongabo cambió los 1.500 por los 5.000, repitiendo la jugada de Aouita en Los Ángeles, con resultado similar: oro olímpico.

En los 1.500, contábamos, se enfrentaban el campeón vigente, Fermín Cacho; el plusmarquista mundial y dominador de la distancia en los últimos años, Nourredine Morcelli; y el aspirante a sucederle en el número uno del ranking, Hicham el Guerrouj. Había quien creía, yo entre ellos, que en ese momento El Guerrouj ya era superior, y a pesar de la solidez del argelino considerábamos al marroquí favorito para el oro. ¿Y Cacho? Expectante, como siempre, dispuesto a correr al máximo y no perdonar si alguno flojeaba. Infalible.

No podemos saber qué hubiera ocurrido si a falta de 400 metros El Guerrouj no hubiera tropezado y caído al suelo. El incidente, como bien conocemos, fue aprovechado por Morcelli para lanzar un ataque definitivo al que intentó responder, sin éxito, Cacho. El resultado final fue oro para Morcelli, plata para Cacho y bronce para el keniata Kipkorir, con El Guerrouj en última posición. Fue una decepción para el marroquí, claro, pero solo tenía 21 años y en los siguientes Juegos se podría resarcir y alcanzar ese oro que ya merecía, pensamos todos.

Hicham el Guerrouj

El Guerrouj sigue sonriendo cuando se acuerda de lo suyo

No fue así. En Sydney 2000 presenciamos su mayor fracaso deportivo. Fue una sorpresa mayúscula, porque llegaba ya como recordman mundial (3:26.00, marca aún vigente) y claro dominador de la prueba, después de vencer, entre otras muchas competiciones, en los mundiales de verano de Atenas ’97 y Sevilla ’99. Pero se encontró con un durísimo rival, el keniata Noah Ngeny, que ya había advertido de su potencial con el subcampeonato mundial en Sevilla, antecediendo a Reyes Estévez, y con una gran marca en Zúrich, 3:28.12, poco antes de los Juegos Olímpicos.

En la final de Sydney el marroquí quiso repetir la carrera de Sevilla, con un compatriota haciendo las veces de liebre (Baba) para endurecer la prueba y unos trescientos metros finales insoportables para sus rivales. Pero le falló la previsión. En esta ocasión no pudo despegarse de Ngeny en la recta final y el triunfo fue para el keniata. La cara de El Guerrouj en la meta lo decía todo: ¿qué ha pasado aquí?

El tercer tropezón tuvo lugar tres años después de Sydney, en el Mundial de París, en la que se denominó “carrera del siglo”. Ya sé que en deporte se sobreutiliza la expresión “del siglo”, pero sin duda era un carrerón, que enfrentaba a dos de los mejores de siempre: El Guerrouj contra la gran estrella del fondo, Kenenisa Bekele. El etíope, en solo dos años en la élite, ya acumulaba cuatro títulos mundiales de cross y apuntaba al récord del mundo de 5.000 y 10.000, algo que conseguiría en 2004.

La prueba en la que se enfrentaban era el 5.000, una distancia donde Bekele, prácticamente imbatible, era el favorito. Pero nadie descartaba a El Guerrouj, pues en una carrera no muy rápida podría hacer valer su duro final. Y así ocurrió. Bekele cometió el error que repetiría un año después en los juegos de Atenas: no llevar la carrera a ritmo de récord, por lo que El Guerrouj se sintió lo suficientemente cómodo como para aguantar la marcha y llegar a la última vuelta con las máximas posibilidades de triunfo.

Bekele, El Guerrouj… y el entrometido

Bekele, El Guerrouj… y el entrometido

El duelo entre los dos grandes estaba servido, pero no contaban con un entrometido, Eliud Kipchoge, un jovencito keniata (con cara de señor mayor, eso sí), desconocido para el gran público, que inició en París una carrera exitosa que ha prolongado hasta hoy como uno de los mejores maratonianos de los últimos tiempos. Kipchoge dejó atrás a Bekele y se impuso a El Guerrouj por cuatro centésimas. El marroquí puso otra vez esa cara, la cara de ¿qué ha pasado aquí?, o más concretamente, ¿este quién es? Acababa de sufrir su tercer gran tropezón deportivo.

De este tropezón, y de los otros anteriores, se repondría sobradamente al año siguiente, cuando en los juegos de Atenas consiguiera su histórico doblete.

Hicham el Guerrouj

Dos medallas mejor que una

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Óscar Monterreal

Doctor en Historia del Arte, profesor universitario, diplomado en Magisterio (Educación Física) y escritor.

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