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‘Un año de idas y venidas’ por Conchi Badillo

‘Un año de idas y venidas’ por Conchi Badillo
24 Ago 2013 22:08

Conchi Badillo

Foto 1 | Cedida

Foto 2 | TWC

Foto 3 | TWC

Foto 4 | TWC

Empecé la temporada en septiembre sin poder estirar mi brazo izquierdo. Me costó, pero el día después de decirle a mi entrenador «pues me está gustando la pretemporada, pensé que me iba a costar más», se me cayó una pesa de 25 kg en el pie, rompiéndome el escafoides del pie izquierdo.

Para mí, eso fue una señal muy clara: necesitaba más reposo. Así que ya me veis, con un yeso hasta la rodilla y moviéndome aguantando unas muletas con el brazo a medio estirar.

Como dicen que no hay mal que por bien no venga, yo iba cada día al club para hacer rehabilitación del codo y magnetoterapia para el pie. Tenía un buen trozo que cojear desde el parking de minusválidos hasta el área médica (negándome rotundamente a pedir la silla de ruedas), en esos días, mi brazo izquierdo fue recuperando el tríceps (músculo que había perdido hasta el punto de no poder hacer fuerza con él) así que, mientras recuperaba el pie recuperaba también el brazo.

«Cuando me rompí el pie solo era capaz de llorar y berrear como si a una niña le hubiesen arrancado su caramelo. Me costó mucho salir de ese túnel»

No fue fácil. Pues si cuando me rompí el brazo antes de los JJOO fui capaz de mirar hacia delante con toda mi valentía, cuando me rompí el pie solo era capaz de llorar y berrear como si a una niña le hubiesen arrancado su caramelo, o se hubiera perdido de sus padres en un supermercado. Me costó mucho salir de ese túnel.

Poco a poco empecé a tocar agua y caminar y a las dos semanas de quitarme la aparatosa bota que tuve puesta después del yeso, competí en el Campeonato de España absoluto de invierno en Palma. Ni que decir tiene que mi actuación fue desastrosa. Nada de fuerza de brazos y un pie «chulo» que recuperaba movilidad poco a poco, pero que dolía al saltar y hacer virajes… Pero sin embargo, ganamos la competición en categoría femenina, con un ajustado número de puntos, con lo que los poquillos puntos que gané, nos sirvieron para eso; aunque psicológicamente fue muy duro competir, aun sabiendo mis posibilidades. A los deportistas no nos gusta perder. (Foto 1)

Más adelante y como os conté en una entrada anterior, mi codo no se recuperaba y me volví a operar a poco más de un mes de la competición principal de la temporada, perdiendo así todas las posibilidades de clasificarme para nadar en el Mundial de BCN2013.

Aunque también competí en el Open de Pontevedra, fue duro hacerme a la idea de que nadar dos pruebas en el mismo día para mí era demasiado esfuerzo en ese momento. Fue otra competición de esas en las que todo el mundo te dice «esto te hara más fuerte…»

«Aunque me esforzaba en los entrenos, estaba a un nivel igual que el año pasado, aunque sabía que trabajaba bien pero nunca satisfecha 100 %»

Desde entonces he estado entrenando durísimo. He ido a concentraciones a Sierra Nevada donde mis compañeros han estado haciendo los mejores entrenos de su vida. Y donde yo, aunque esforzándome lo mismo o más, conseguía (solo algunos días) como mucho, estar a un nivel que era lo normal el año pasado. He ido a competiciones donde se ha visto que la progresión era buena, pero aun con marcas «mediocres» para todo el trabajo. Siempre salía con buenas sensaciones, sabiendo que estaba trabajando bien, pero nunca satisfecha 100%… (Foto 2)

Hasta que fui a Las Palmas….

Los días anteriores tuve una preparación final diferente. Mi entrenador se fue al Mundial de Barcelona con algunos de mis compañeros, por lo tanto, él no me veía nadar y yo no terminaba de encontrarme bien. No era capaz de verme rápida, pensaba que estaba nadando mal. Esos días en que necesitas que tu entrenador te diga lo que estás haciendo mal, porque tú no lo ves. Y pasaron un par de semanas raras.

«Mi entrenador me dio dos consignas técnicas que cambiaron mi forma de pensar. Y salió bien»

Pero nos fuimos a Las Palmas y él me dió dos consignas técnicas que cambiaron mi forma de pensar. Y salió bien. Sobre todo el 200. Las pruebas cortas fueron más difíciles, pero para mí estos resultados significan que puedo hacerlo, que puedo volver a mi nivel. Así que la próxima temporada que empiezo en septiembre, trabajaré para conseguirlo. (Foto 3)

Gracias, a todas las personas que me mandan su apoyo y que me ayudan a seguir cada día. En especial, a mi entrenador por creer en mí y en mis posibilidades. (Foto 4)


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