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‘Echo de menos a … Eto’o y Rijkaard’

‘Echo de menos a … Eto’o y Rijkaard’
17 Nov 2013 14:11

Eto'o y Rijkaard

Frank Rijkaard y Samuel Eto'o

Frank Rijkaard y Samuel Eto’o

Frank Rijkaard y Samuel Eto'o

Frank Rijkaard y Samuel Eto’o

Hace unos días estaba nostálgica y empecé a recordar la época del ‘Barça de Rijkaard’: Ronaldinho, Eto’o, Valdés, Deco, etc… Y además de ver un partido de esa etapa, puse el programa Informe Robinson sobre Samuel Eto’o.

“Ay, Samu…”, pensé. Qué pena me dio la forma en la que salió del Barça. Y no fue su culpa. Creo que un jugador que ha dado tanto a un equipo, que ha sido un pilar esencial en los éxitos conseguidos, que siempre ha dado la cara en los malos momentos y que ha dado su vida y alma por la camiseta que vestía, no tiene que salir nunca por la ‘puerta de atrás’.

No me vale la excusa que se utilizó para explicar que Eto’o no siguiera en el Barça: “tiene un  carácter difícil”. ¿Y por eso ya no puede seguir otorgando alegrías? Si renuncias a tratar a personas cuyo carácter es más peculiar que el tuyo es más que probable que te pierdas grandes personas y en este caso, magníficos jugadores.

Como él  mismo dijo en el programa, muchos de sus compañeros salieron a afirmar que se podía trabajar perfectamente con él.  Y déjenme decirles, que yo prefiero a alguien que vaya de cara y te diga las cosas a ti, que otro que evita los problemas y los ‘resuelve’ a través de terceros. El primer ejemplo será difícil de tratar, pero es sinónimo de honra. El segundo, sin embargo, es la falsedad personificada.

Estoy segura de que ya saben de quiénes hablo en cada caso… Y no me malinterpreten, a Guardiola lo admiro profundamente, pero hay en cosas que nunca coincidiré con él y que nunca compartiré cómo actuó.

Nunca olvidaré la vibración que don Samuel Eto’o provocaba siempre en la grada. Su entrega. Su pasión por lo que hacía. Su amor por el escudo que lucía. Su facilidad para ser amado u odiado eternamente. Su carisma para decir en pocas palabras grandes verdades. Su honradez. Su valentía.

En el post anterior les hablaba de Manolín, un entrenador diez y persona doce. Ojalá hubiera más como él. Y no me quiero dejar a Rijkaard tampoco… Mi gran debilidad de los banquillos tras Preciado. Su honradez, la paz que transmitía, el carisma para tratar a todo el mundo, la capacidad de hacer grandes cosas sin darse importancia, el juego que su equipo realizó… Se habla mucho de Guardiola, pero no tanto de la obra de Rijkaard. Él supo recoger las plantas que salieron gracias a Cruyff con las semillas que previamente había plantado Laureano Ruiz. Rijkaard hizo florecer, crecer, esas plantas. Realizó una actuación casi perfecta, que se vio dañada por el último año, cuando sus jugadores no estuvieron como deberían.

Siempre recordamos más los buenos tiempos y en mi recuerdo futbolero, siempre está presente mi querido Frank. Cómo echo de menos su bondad y sus ideas plasmadas sobre el terreno de juego. No llego a comprender cómo un  entrenador de su talla, con una inmensa calidad, está en el paro y otros que no le llegan ni a la suela de los zapatos, entrenando…

Este es un ejemplo de lo cruel que es el fútbol, de la poca memoria que tiene y de cómo se escuda en excusas que no tienen sentido para tomar decisiones.

Sometimes you win, sometimes you learn” John Maxwell.  (“A veces ganas, a veces aprendes”. John Maxwell).


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