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‘Emilio Campra, maestro de atletas’, por Ginés Valera

‘Emilio Campra, maestro de atletas’, por Ginés Valera
27 Nov 2014 17:11

Hace tan solo unos días, como ya publicamos, falleció Emilio Campra Bonillo, historia y patrimonio del deporte y del atletismo. No hay nada más que echar un vistazo por internet en general y por las redes sociales para saber la repercusión que esta persona ha tenido allá por donde ha pasado. Desde TheWangConnection queremos hacer eco de la figura de Emilio Campra, con el fín de que todos y cada uno de nuestros lectores conozcan quién fue. De los muchos escritos que se encuentran sobre él, llaman la atención las palabras que plasma Ginés Valera Escobar, quien fuese pupilo de Emilio, su título es:


‘EMILIO CAMPRA, MAESTRO DE ATLETAS’, por Ginés Valera

Conocí personalmente a don Emlio Campra (pues así le llámábamos todos respetuosamente en pista) allá por enero de 1979. Mi hermanos Carlos acababa de lesionarse en los Juegos Escolares corriendo los 100 metros lisos con un desgarro muscular y verlo postrado en la cama con gran dolor hizo que en mis comienzos atléticos me decantara por el lanzamiento de jabalina, mucho más tranquilo. Los lasalianos que entrenábamos con Manolo Vergel empezamos a ilusionarnos con el mundo de atletismo y pronto formamos parte de la selección de Almería.

Para todos nosotros Emilio Campra era una institución, una leyenda viva y verlo en directo con su jersey de cuello vuelto y su pantalón de chandall azul marino y sus zapatilas Munich dando voces para cantarle los tiempos de paso a Bolea. Bautista, Martínez, Quini y tantos otros fondistas que inundan mis recuerdos, imprimía carácter.

Gines-Valera-Emilio-Campra

Ginés Valera y Emilio Campra

Que te entrenara el mismísimo Campra era como alcanzar la gloria de laurel, el cielo, el olimpo, pues hasta ese momento te sentías un insignificante atleta al que el Maestro igoraba su nombre. Y no digamos que el Entrenador entre Entrenadores te prestara atención y te corrigiera constantemente al compartir entrenos, series, mulsisaltos salidas y pesas con su hija María del Mar e Isabelita, las mejores vallistas almerienses de todos los tiempos, todo un privilegio. Él mismo nos acercaba a nuestras casas con su destartalado BMW de los años cincuenta o su Mercedes negro de Obispo, como él decía, al concluir el entrenamiento en las vetustas calles del Estadio de la Falange, después Estadio de la Juventud y que hoy lleva su nombre, que tan bien regaba el inefable hombrecillo Lorenzo.

Siempre tendré en mi recuerdo las calurosísimas e interminables tardes de verano, a la sombra de los eucaliptos del Estadio zapillero, haciendo corrillo a Campra para oir embobados cómo quedó campeón de España en piragüismo sin haber remado en su vida o cómo batió el récord nacional de 600 y 800 metros lisos y participó en los Juegos Mundiales de la Juventud celebrados en Milán, Todo ello de forma autodidacta, producto de una intuición de superdotado para el deporte.

También se recreaba contando sus «batallitas» y sus correrías en la playa con mi padre, el también recordado Ginés Valera, mis tías Luz y Teresa y el resto del equipo del SEU como Ángel Gómez, Pinillo y tantos otros con los que recorrió en tren media España escribiendo las páginas de oro del atletismo almeriense. Esos hérculeos y bronceados muchachos marcaron época en Almería.

Maestro de atletas como su hermano Paco (récord de España de 110 metros vallas y Fernández Ortiz) y entrenadores, raro es el corredor almeriense de más de 40 años que no pasara por él, pues aunque parecía despistado y con la mirada perdida, en realidad estaba observando tu accionar sobre lo que fue antaño ceniza y repetirte hasta la insistencia sus mandamientos atléticos: impulsar sobre todas las cosas, amplitud y soltura muscular. Nada de correr agarrotado ni tocando el tambor, sino con la soltura de un trapo de cocina o la cabeza de un pollo a punto de ser guisado.

Tal era su sabiduría que su eco llego a Madrid y pronto fue Profesor en la Escuela Nacional de Entrenadores en las modalidades de carrera, vallas, salida y relevos. Impartió también clases en la Escuela de Educación Física Militar de Toledo. Clásico es su manual «Metodología Práctica de las Técnicas Atléticas» indispensable para varias generaciones de deportistas y entrenadores en su progreso físico. Pero su gran aportación al estado de la ciencia fue descubrir una innovadora técnica de lanzamiento de peso, conocida como «estilo Campra» basada en una patada al aire que mejoraba el impulso de la bola. Para que su método ganara una medalla olímpica, le faltó salir de ese rincón llamado Almería y que algún lanzador de élite asimilara ese peculiar salto a la pata coja. Aunque jamás lo hizo porque la pesca submarina en las azules aguas de la bahía le daba la vida, así como sus interminables tertulias en La Marina con su sobrino Narciso y sus amigos, o sus paseos con su amada Araceli, cuya ausencia tanto le entristeció. Descansa en paz, querido Maestro.

Emilio Campra porta la antorcha olímpica de los JJOO de Barcelona '92 a su paso por toda España

Emilio Campra porta la antorcha olímpica de los JJOO de Barcelona ’92 a su paso por toda España

Juan Carlos Montoro

Diplomado en Educación Física, atleta, juez y monitor nacional de atletismo. Porcuna (Jaén)


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Método Campra

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