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¿Especializar a los más jóvenes? Mejor, no

02 Oct 2014 14:10

Cuántas veces habremos oído de la boca de un niño, eso de “yo soy lanzador”. O “soy saltador”, o “soy fondista”. En cualquier competición de promoción siempre se escucha algo similar, e incluso se ve. Se ve al saltador lanzando peso a desgana, al lanzador corriendo con cara de enfadado y al fondista saltando sin intención de competir con los demás. El problema está muy claro: hemos encasillado a nuestro joven atleta, lo hemos especializado demasiado pronto.

Es muy común, al llevar un grupo de niños, ver que unos cuantos destacan en algunas pruebas, mientras que en otras no hay manera de conseguir sacar buenas marcas. Todo es más fácil al encontrar una especialidad que se les da bien, y por eso es importante darse cuenta de esas facilidades, dado que es una buena vía de motivación de cara a mejorar aún más sus prestaciones. Pero atención, potenciar una prueba no quiere decir olvidar las otras. Hemos de convencer al joven (y a nosotros mismos) que para mejorar en una especialidad, es importante trabajarlas todas.

«Potenciar una prueba no implica olvidar a las otras»

Pensemos que estamos tratando con futuros atletas, pero que por el momento no son más que niños desarrollándose y divirtiéndose. Por ello, cuanto más amplio sea el espectro de pruebas que el chaval sea capaz de dominar, más general será el desarrollo de su cuerpo. Además, dada la variedad de pruebas de nuestro deporte, el niño deberá acostumbrarse a entrenar diversas técnicas y acabará consiguiendo una coordinación general mejor. Si conseguimos convencer al atleta y convencernos a nosotros mismos de que el saltador no sólo ha de saber saltar, que el corredor no sólo ha de saber correr, y que el lanzador no sólo ha de saber lanzar, habremos logrado un gran objetivo: ahora el niño estará predispuesto a entrenar y competir en cualquier disciplina atlética.

«Una pronta especialización suele llevar consigo el abandono del deporte»

Por otro lado, la pronta especialización del atleta joven lleva muchas veces al abandono del atletismo al llegar a los 15-16 años. Normalmente, nos empezamos a centrar en una prueba en concreto al llegar a la edad cadete, o incluso juvenil. Bien, pues si nosotros las escogemos a los  diez o doce años, el atleta llegará a categorías superiores habiendo estado entrenando la misma prueba durante las últimas cinco o seis temporadas. Se empezará a cansar de la rutina de siempre y dejará de entrenar bien, con lo que los resultados se quedarán estancados. Esto causará frustración en el atleta, que entrenará con menos ganas y…, acabaremos en un círculo vicioso del que es difícil salir.

Para los niños, el atletismo ha de ser una vía de escape y otra manera de hacer amigos. Centrarse solamente en una prueba, conlleva a separar al atleta del grupo y a ponerle más presión. Por eso hay que trabajar las pruebas que se les dan mejor, pero siempre reforzando aquellas en las que no destacan tanto. Ya que, ¿para qué queremos grandes marcas de pequeños, si por ello estamos perdiendo a posibles futuros atletas?

Marc Masip

Físico. Comunico ciencia en Twitter como @Marc_scicomm. Me gusta un poco el atletismo. Y Harry Potter. Parte de @WangConnection y @CarrerLliure. ¿Un libro? Marina.


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