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Baloncesto

‘La leyenda del pionero que dejó un legado’

‘La leyenda del pionero que dejó un legado’
El 10 de Fernando Martín junto a Tom Chambers
13 Oct 2013 18:10

A veces echamos la mirada atrás y recordamos momentos que los que somos demasiado jóvenes no alcanzamos a recordar debido a nuestra juventud, a nuestra inocencia infantil de aquellos tiempos o a la mala suerte de no haber podido tener la oportunidad de estar en la faz de la tierra para poder presenciarlos. Aquellos momentos que fueron claves para la historia del deporte de nuestro país, aquellos que quedarán en la memoria de todos los amantes de este gran deporte llamado baloncesto.

Uno de esos grandes momentos fue la aparición de uno de los mejores jugadores que ha podido haber dentro de un parqué europeo, un jugador interior que cautivó tanto al baloncesto FIBA, como a la mejor liga del mundo. Teníamos ante nosotros a Fernando Martín, un pívot madrileño de escasos 2,05 metros que formaba parte de las líneas del Real Madrid de baloncesto, y que había salido de la cantera del Estudiantes, descubierto antes en el Colegio Maristas de San José del Parque de la calle de Arturo Soria madrileña.

Este pequeño gran hombre al que algunos llamaban gladiador dentro de la cancha era, en aquellos momentos, el pívot del Real Madrid y de la Selección Española y algunos expertos en la materia decían que a la vez que había triunfado en el basket, podría haberlo hecho en cualquier otra disciplina a la que se hubiera dedicado. Tanto natación, su primer deporte, donde fue campeón de Castilla, como en balonmano, del que fue arrancado, para disgusto del Atlético de Madrid, por Mariano Bartivas que le llevó a Estudiantes intuyendo las posibilidades que Fernando tenía para convertirse en un extraordinario jugador de baloncesto, habría triunfado exactamente igual.

Fernando jugó la temporada 1980-1981 con Estudiantes, y la siguiente formó parte de las líneas del Real Madrid hasta el año 1986. El año anterior, 1985, rechazó la oferta de los New Jersey Nets, donde realizó un training camp en verano, para jugar en la NBA, equipo que lo eligió en la 38º posición de la segunda ronda del Draft. Rechazó la oferta, pero fue cuando llegó el verano de 1986 y los Portland Trail Blazers llamaron a la puerta haciendo una oferta por él. En aquellos tiempos en los que Arvydas Sabonis, Drazen Petrovic, y Nikos Galis destacaban por encima de todo el baloncesto europeo, Fernando Martín consiguió ser el centro de miradas de algunos equipos de la NBA que estaban interesados en él.

Aquello era un hecho histórico, un acontecimiento que todos los españoles veían casi imposible de conseguir. La NBA sólo había abierto sus puertas antes a un jugador europeo en toda su historia, el búlgaro Georgi Glouchkov, y nadie creía que un jugador pudiera formar parte de una plantilla estadounidense sin haber pasado por una universidad de allí.

Pero las cosas estaban cambiando, España ingresaba en ese mismo año en la CEE (Comunidad Económica Europea) y había sido elegida Barcelona como sede olímpica para los Juegos de 1992. Por ello empezábamos a tener reconocimiento dentro del mundo del deporte y Fernando Martín iba a ser el primer español en debutar en la NBA.

En su etapa en la NBA, el pívot madrileño no tuvo mucha suerte ya que cayó en un equipo que estaba a las órdenes de un entrenador novato poco aperturista, el inefable Mike Shuler, y liderado por el mítico Clyde ‘The Glyde’ Drexler que había llegado al equipo en el 83. Fernando sabía que lo iba a tener muy difícil para disputar minutos con aquellas circunstancias adversas. Si quería jugar tenía que cambiar el estilo de juego que le había llevado a destacar en Europa, ya que era un jugador fuerte pero relativamente pequeño para su posición de center y tenía que jugar en posiciones de cuatro y de tres en las que el madrileño no se encontraba nada a gusto. Su balance final en la NBA estuvo en 22 puntos en 146 minutos.

La personalidad de Fernando era tal que quiso llevar su acento y su apellido español al otro lado del charco, y eso se respetó. Fue el primer jugador en llevar una camiseta con acento en su apellido (Martín), esto significó otro paso y llenó de orgullo a muchos españoles.

El sueño americano duró apenas una temporada, ya que Fernando no estaba contento allí, conoció la NBA por dentro y se aburrió por la desconfianza, y decidió regresar a España para volver a jugar en el equipo que le vio triunfar, el Real Madrid.

El 10 de Fernando Martín junto a Tom Chambers

Fernando junto con «Epi» y otros grandes jugadores de la época, había llevado a la Selección Española a conseguir la medalla de plata en el Europeo de Nantes del 83, en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1984, donde jugó la final contra una escuadra estadounidense comandada por Michael Jordan, y protagonizó grandes duelos como jugador del Madrid frente al americano Audie Norris que jugaba en el equipo rival, el F.C. Barcelona, menudo choque de trailers. Muchos de los que jugamos al baloncesto, tenemos en la memoria, bien por haberlo visto, o bien porque nos lo han contado, esos duelos fraticidas entre estos dos genios de la canasta.

Martín tenía a la afición española en su mano y todo apuntaba a que la relación iba para largo. Pero todo cambió la noche del 3 de diciembre de 1989, la noche en la que todos los españoles quedaron estremecidos con la noticia del accidente que protagonizó en la M-30, aquel accidente que le quitó la vida. Fue una trágica noticia para todos, ya que el jugador tenía tan sólo 27 años y era la gran estrella del Real Madrid y la ACB. Significó un gran dolor para el baloncesto y para todo el deporte español.

Echen la mirada atrás y piensen en lo que han cambiado las cosas desde la época de Fernando Martín, desde entonces somos reconocidos a nivel mundial con nuestros deportistas, y precisamente en la NBA, tenemos a grandes estrellas como Pau Gasol, All-Star y poseedor de dos anillos de campeón; su hermano Marc; y un base que tiene su posición asegurada como es José Manuel Calderón.

A Fernando Martín lo recuerdan como el jugador español que abrió la puerta a los europeos en la NBA, lo aclaman por su valentía al cruzar el charco a una liga desconocida, lo conocen como un mito de las canchas que tenía valores de superación que le hicieron triunfar en la vida, pero lo que es y será por siempre es un referente para todos los españoles y para todos los que creemos en este deporte, al ser el primero en llevar la bandera española a la mejor liga de baloncesto del mundo.

Fernando, donde quieras que estés, gracias por haberlo dado todo.


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