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ENTREVISTA

Marc Roig: «La innovación será la salida en este 2020»

Conversamos con una de las personas que mejor conoce el atletismo keniano
Marc Roig: «La innovación será la salida en este 2020»
Marc Roig, en su hábitat natural africano | Marc Roig
01 May 2020 12:05

Marc Roig Tió (Sant Pol de Mar, 8 de abril de 1984) es un atleta que se fajó en las distancias que van desde el 1.500 al 10.000 y el campo a través. La ruta es, sin embargo, la que más le ha aportado en muchos aspectos, pues sobre el asfalto luchó con los mejores y ayudó y ayuda a los mejores. Su papel como liebre siempre ha estado muy bien valorado y apreciado. Fue liebre de Florence Kiplagat en sus dos récords del mundo de media maratón, ambos en Barcelona (1:05.12 en 2014 y 1:05.09 en 2015). Fue internacional en campo a través y pista en categorías júnior y Sub-23. Ahora forma parte del grupo de trabajo de Eliud Kipchoge. Algo que estamos seguros que es el sueño de muchos amantes del atletismo. Charlamos con Marc, que nos habla desde Kenia, donde vive con su adorable familia. 

Mejores marcas personales:

  • 5.000 metros:14:09.28 (Mataró 2010)
  • 10.000 metros: 29:21.63 (Bilbao 2007)
  • Media maratón: 1:04:57 (Barcelona 2010)
  • Maratón: 2:18.05 (Barcelona 2011) 

Nos hallamos en primavera, época de grandes maratones, de grandes espectáculos sobre el asfalto… pero han quedado todos metidos en un cajón hasta nueva orden, aunque muchos hayan puesto fecha ya para el próximo otoño. Todos, o casi todos, a casita, a encerrarnos y a ser responsable. Tú tienes familia numerosa –Marc, Mercy (esposa) y tres hijos–. ¿Cómo lo lleváis? ¿Os resulta fácil? 

En Kenia, el confinamiento no ha sido como el de España. Han cerrado las escuelas, han pedido que se potencie el teletrabajo, han declarado un toque de queda de 7 de la tarde a 5 de la mañana… pero permiten salir de casa e incluso entrenar, siempre que se haga individualmente o en grupos muy pequeños. Esto, sin duda, es una gran ventaja.

¿De qué manera os organizáis para pasar el día toda la familia?

Yo suelo correr a las seis de la mañana un día sí y otro no. Desayunamos todos juntos sobre las 7:30 y, al terminar, trabajamos: los niños hacen deberes y los mayores, teletrabajo, hasta la hora del almuerzo. Por la tarde toca una película de dibujos, jugar un poco y una sesión de Instagram Live de ejercicios en familia durante 30’ a las 18:00 (las 17:00 en España). Cena, una serie y a la cama.

Como dices, os ha pillado en Kenia, donde llevas viviendo unos cinco años. ¿Cómo está siendo la incidencia de la COVID-19 allí? 

La incidencia en Kenia es pequeña. A finales de abril, el número de fallecidos es de solo 14 personas. Es posible que el número no sea muy real, pero, sin duda, la situación es de relativo control. Y esperemos que siga así.

¿Hay temor de que se propague y haya un colapso sanitario como el de España, Italia, EEUU? 

Por supuesto que existe este miedo, pero hay que decir que el gobierno ha sido rápido a la hora de tomar medidas. Y, al menos en la zona de Eldoret, la densidad de población es baja y el ratio de infección es menor que en las urbes europeas. 

¿Existe preocupación en tu entorno de atletas kenianos por culpa del virus? 

Miedo a infectarse no lo veo. Pero miedo a que la situación no mejore a tiempo para las competiciones de otoño, sí. Son resilientes y aceptan las contrariedades, pero es verdad que la afectación económica es grande. 

Sesión de entrenamiento de Marc Roig en Kenia | Marc Roig

¿Cómo hacen para mantenerse en forma esos atletas, acostumbrados a los entrenamientos tan largos por los caminos y las carreteras de Kenia?

El entrenamiento está permitido y muchos de ellos siguen entrenando, aunque la mayoría han reducido la intensidad porque las competiciones están lejos. Lo que peor llevan es tener que entrenar solos; los kenianos suelen apreciar mucho el entrenamiento en grupo y esta opción no está permitida ahora. 

Como decíamos, todos los maratones de primavera han sido aplazados. Eso ha trastocado los planes de los mejores maratonianos del mundo. En el caso de que los maratones de otoño (aunque Berlín se ha suspendido definitivamente en 2020) y los aplazados se disputen, de qué manera puede afectar este parón de tantas semanas?

Los mejores maratonianos del mundo no han hecho un gran parón. Solo se han tomado un ligero descanso y han modificado la forma de entrenar. No creo que los resultados deportivos se vean afectados si en otoño hay maratones.

Hablamos de ti y de Kenia como si fueras keniano de toda la vida, pero tú eres español, nacido en San Pol de Mar (Barcelona). Fuíste a Kenia por primera vez en 2009 y hoy eres uno más entre ellos. ¿Qué te llevó hace 11 años hasta allí? 

Había terminado la carrera de fisioterapia y empezaba a trabajar, pero sin que me gustara demasiado. Me fui a Kenia durante un mes para realizar un voluntariado con niños de la calle y ahí conocí a la que ahora es mi mujer. 

¿Cuándo y por qué decidiste quedarte allí a vivir? 

Nos casamos en 2012 y vivimos al principio en España. Aunque estábamos a gusto, en 2015 quisimos pasar tres meses en Kenia para valorar qué tal viviríamos ahí y si existía alguna opción de mantenernos, de encontrar trabajo. Y tuvimos suerte, aunque dimos algo de vuelta. 

Al poco de estar en Kenia me salió trabajo en Etiopía, para ser el fisio de Kenenisa. Era el inicio del proyecto Sub2, que, al poco tiempo, empezó a desmoronarse. Dado que la financiación venía de Jos Hermens, me ofrecí a cambiar mi trabajo en Etiopía por Kenia (donde para mi familia era más fácil vivir) y le gustó la idea. Era diciembre de 2015 y ya no me he movido desde entonces. 

Marc Roig acompaña a su hija mientras monta en bicicleta | Marc Roig

¿Cómo conociste a Mercy?

Ella era la jefa de los voluntarios en la ONG en la que participé en 2009.

Tengo entendido que ella no es atleta. ¿Cómo es eso posible…? 

En Kenia no todas las personas son atletas. Ella optó por una carrera académica y no le fue mal. Le gusta practicar deporte, pero a su nivel.

¿Te resultó fácil adaptarte a la vida, a la sociedad keniana?

Adaptarse a la vida keniana es fácil: se trata de agradar lo sencillo. Kenia se está modernizando y Eldoret cada vez está más llena de clase media, pero la esencia sigue siendo sencilla. Aumenta la oferta, pero no se pierden las costumbres.

«Nos acostamos sobre las 9 de la noche y nos levantamos sobre las 6, también los fines de semana»

Atletas aparte, ¿cómo es la vida allí? 

Como digo, la vida es sencilla. Encaja a la perfección con el deporte de alto nivel. Nos acostamos sobre las 9 de la noche y nos levantamos sobre las 6, también los fines de semana. Funcionamos con el horario solar, comemos mucho producto de proximidad (a veces tan próximo como la leche que nos vende la vecina). 

¿Es cierto lo que se dice por ahí de que empezaste a trabajar con Kenenisa Bekele por un tuit? 

Sí, es cierto. Lo publicó un fisioterapeuta británico al que sigo. Querían a alguien que se trasladara a Adis Abeba inmediatamente y, estando yo en Kenia y siendo atleta, conseguí el puesto.

Entrenamiento de Marc con atletas kenianos | Marc Roig

¿Es muy diferente trabajar con etíopes que hacerlo con kenianos? 

Sí. Aunque son países vecinos, son muy diferentes a la hora de entrenar y a la hora de vivir. 

¿Cómo son unos y otros a la hora de afrontar los duros entrenamientos? ¿En qué se asemejan y en qué se diferencian? 

Ambos entrenan a altísima intensidad. Los entrenamientos no son fáciles. Pero una gran diferencia es que los kenianos suelen vivir en zonas rurales y empezar a entrenar desde casa (y con los vecinos) mientras que los etíopes suelen vivir en la capital y tienen que desplazarse. Esto añade una fatiga extra a los etíopes, que gastan mucho tiempo en viajes en coche, pero también tiene una ventaja: suelen realizar entrenamientos a diferentes alturas (desde los 1.800 a los 3.000 metros sobre el nivel del mar), lo que aporta beneficios extras.

«Ahora que conozco bien el método keniano, lo que me faltó fue fe en mí mismo y dedicación»

Tú eres atleta de fondo, habiendo competido en casi todas las distancias desde mediofondo hasta maratón. ¿Qué te faltó para llegar a ser uno de los tops a nivel nacional?

Ahora que conozco bien el método keniano, lo que me faltó fue fe en mí mismo y dedicación. Siempre quise hacer otras cosas además de correr: estudiar, trabajar, viajar, formar una familia… Pensaba que el entrenamiento ocupaba muy pocas horas y que debía aprovechar mejor el tiempo restante. Ahora sé que si se quieren obtener resultados, el tiempo que no se está corriendo se debe invertir en asimilar lo entrenado. 

Eres uno de los atletas en los que muchos compañeros han confiado a la hora de ser sus liebres en pruebas de media maratón y maratón. ¿Quiénes fueron los primeros que solicitaron tus «servicios» en esa faceta? 

La primera vez que hice de liebre fue en Groningen, en Holanda, mientras estaba de Erasmus. Me autoofrecí para el trabajo porque necesitaba ganar dinero. Y salió bien.

Quitando esta experiencia, mi primer gran trabajo fue para Alessandra Aguilar, con el objetivo de clasificarse para los Juegos Olímpicos de Pequín 2008. Solíamos entrenar juntos en Madrid y ella confiaba en mí, lo cual es la cualidad principal que debe acreditar una liebre (más, incluso, que una marca personal de impresión). 

Marc Roig, en la Media Maratón de Barcelona 2020 | Daniel Meumann

A Alessandra Aguilar le faltó muy poquito para batir uno de los records históricos de nuestro atletismo. ¿Cómo se preparan atleta y liebre antes de las grandes citas? 

Entrenar juntos ayuda, pero no es imprescindible. Lo fundamental es que exista confianza y un plan bien trazado, que se puede desarrollar el día antes de la carrera: objetivo principal, objetivos secundarios o parciales, hoja de ruta y método de comunicación.

En dos veces has estado presente, muy presente, en la consecución del récord del mundo femenino de media maratón. ¿Qué supone para ti, de Barcelona, conseguir el WR en «casa»? 

Hacer de liebre cuando se bate un récord del mundo es una sensación casi indescriptible. Sin duda, es lo más cerca que estaré nunca de batirlo yo, así que lo siento como una sensación única. Y, que fuera en Barcelona, le añade un extra de valor: porque es en casa, porque conozco a la organización, porque se batió dos veces en años consecutivos… 

¿Qué atletas están capacitadas hoy en día para batir una marca como la de la etíope Ababel Yeshaneh (1:04:31)? 

Cada vez se está poniendo más difícil. Yo tengo una cierta esperanza en que Letesenbet Gidey lo consiga cuando suba a la distancia de media maratón. Su récord del mundo de 15 km del pasado noviembre sin duda augura una marca cercana al WR (World Record). 

La de Valencia tomó el relevo de la de Barcelona como escenario WR. Ahora tú trabajas con el Maratón de Valencia. ¿Cuál es tu papel en un maratón que se ha convertido en una referencia a nivel mundial? 

Mi papel en Valencia es tratar de convencer a los mejores atletas del mundo para que corran ahí: estar en continua conversación con los representantes para realizar ofertas a los atletas ya consagrados y tratar de buscar a los debutantes que serán los campeones del mañana. 

¿Es fácil cumplir tu papel con los medios que pone el maratón a tu disposición? 

Todo suma y, por supuesto, Valencia cuenta con ingredientes buenísimos para atraer a grandes corredores: una ciudad volcada con el evento, un recorrido más llano que las maratones más rápidas, una climatología idónea para correr rápido… Pero no es sólo cuestión de talonario, si la pregunta iba por ahí.

Algunas maratones de Oriente Medio tienen más dinero que nosotros y, sin embargo, no consiguen atraer a los atletas más grandes. Es un trabajo del día a día y de año a año. De generar confianza y de trabajar en la línea que los atletas necesitan. Y ahí, cumplir mi papel, sí es fácil: porque yo he sido atleta y me rodeo de atletas; sé lo que necesitan y es lo que intento ofrecerles. 

¿Cómo se presenta el panorama de cara a la próxima edición? 

Todas las maratones del 2020 se presentan con incertidumbre. Queremos que se celebren, pero no depende solo de nosotros. Necesitamos que la situación global sea de casi normalidad; que no exista riesgo de contagio. 

Marc Roig da una charla en la Maratón de Valencia 2019 | Marc Roig

Tú entrenas, compites, tienes familia, trabajas … y escribes libros. Actualmente cuentas con «Correr como un etíope» y «El libro de la maratón». ¿Qué pueden encontrar los lectores tanto en uno como en otro? 

El primero, “Corre como un etíope”, es una aproximación al país abisinio, con algo de historia e información turística por si alguien decide visitar el país. Es, por así decirlo, el libro que me habría gustado leer antes de ir a vivir ahí.

El segundo, “El libro de la maratón”, es un manual sobre la distancia: por qué mide lo que mide, cómo se crearon el mito y la distancia, qué maratones son las más importantes, cómo entrenar la distancia y, muy especialmente (porque soy fisioterapeuta) cómo prevenir la lesiones más habituales y cómo tratarlas si, por desgracia, ya han llegado.

Hace unos años salió a la venta el libro «Dos horas» de Ed Caesar, centrado en varios maratonianos kenianos y que versaba sobre la idea de correr un maratón en menos de dos horas, el maratón imposible lo llamó él. Está claro que no es imposible, ¿verdad? 

Es verdad. Pensábamos que era imposible hasta que Eliud Kipchoge nos demostró que éramos unos incrédulos. 

«Me enorgullezco del trabajo de hormiguita que me ha tocado hacer»

En la parte que te toca, ¿cómo has vivido tú todo eso del Breaking2 de Nike y “tu” Kipchoge? 

Lo he vivido desde dentro, aunque sin estar presente en ninguno de los dos eventos. He formado parte de la retaguardia y me enorgullezco del trabajo de hormiguita que me ha tocado hacer. 

Conseguido el objetivo, ¿queda algo que se le pueda ocurrir a Nike, o cualquier otro, para seguir buscando los límites del ser humano en cuanto a carreras de resistencia se trata?

Siempre se les puede ocurrir algo más, en especial en esta época que nos ha tocado vivir. La innovación será la salida para muchas cosas en este 2020: deportes, negocios, relaciones y un larguísimo etcétera.

Marc Roig

Fran Aguilera

Corredor, Diplomado en Educación Física, Monitor de Atletismo, Entrenador Nacional de Ciclismo. Mijas (Málaga)


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