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Meb Keflezighi, abrazado al sueño americano

Meb Keflezighi, abrazado al sueño americano
22 Abr 2014 11:04

Meb Keflezighi

Meb Keflezighi vence en la línea de meta de la Maratón de Boston

Meb Keflezigui vence en la línea de meta de la Maratón de Boston

Puede sonar a tópico recurrente, pero ya estamos acostumbrados a oír y leer que Estados Unidos es la tierra de las oportunidades. La literatura y el cine o la televisión se han encargado durante décadas de hacernos llegar esa imagen idílica y bucólica de una región del mundo con corto, pero intensísimo recorrido. Hemos conocido relatos de muchas personas, más o menos conocidas, que afirman haber vivido o estar viviendo el sueño americano. Todos somos libres de pensar lo que queramos, pero sí que está claro que, para bien y/o para mal, estos gringos son diferentes. Igual hay que cambiar aquel manido eslogan de Spain is different por el de USA is different.

Mientras aquí nos rasgamos las vestiduras por nimiedades; mientras aquí criticamos a cualquier mosca que se mueve, pero nos cuesta menear el culo para intentar cambiar lo que no nos gusta; mientras aquí el inmovilismo alienta a los mártires, allí, si bien todo se suele hacer desde el plano más personal y egoísta, cada uno lucha por conseguir su sueño. Eso no quita para que aquí también lo hagan o hagamos, pero todo tiene, o a todo le dan, otro halo, otro espíritu, otra perspectiva.

Durante el pasado fin de semana muchos medios de comunicación, de esos que jamás se acuerdan de deportes que no sean fútbol, hablaban sobre el Maratón de Boston. Aplausos. Ahora bien, no lo hacían porque querían darnos a conocer a los favoritos o por si participarían españoles de mayor o menor nivel. Nos lo recordaban porque el año pasado unos zumbaos atentaron contra la carrera, contra los corredores y contra el espíritu americano en forma de artefactos explosivos en la línea de meta. ¿Os imagináis esos mismos artefactos explosionados en la salida? Esos medios no saben quién ganó el pasado año ni sabían quién podría ganar en el día de ayer. Eso era lo de menos. Por supuesto, que con lo ocurrido el pasado año lo de menos eran los vencedores.

El vencedor de ayer fue un tal Meb Keflezighi. A mucha gente le puede sonar a chino, o a japonés, o a suahili, porque desconoce quién es o puede ser este atleta. Este atleta venció en otro de los míticos maratones, el de Nueva York, en 2009. Y fue medallista de plata en la cuna del olimpismo, en Atenas 2004. Y con 36 años ganó el maratón de Houston de 2012, que le valió para participar en sus segundos Juegos Olímpicos, los de Londres, en los que fue cuarto. Y ayer ganó, con mejor marca personal incluida (2h08´37´´) cuando está a punto de cumplir… 39 años. Hacía 31 años que un americano no vencía en la decana de los maratones, la de Boston, que cumplía su edición número 118. Casi nada.

Hace tiempo que Meb es consciente de que está viviendo y disfrutando el sueño americano. Hace mucho que es conocedor de que ha conseguido abrazar esas oportunidades que aquella tierra ofrece. Tal vez muchos otros lugares también, pero no lo saben vender igual… o no sabemos verlo y valorarlo de la misma forma que lo hacen ellos.

Imaginad por un momento qué puede ver Keflezighi cuando echa la vista atrás y se acuerda de una Eritrea en guerra; cuando su familia numerosa se vio obligada a vivir apartada de su padre; cuando su gran familia fue de un lado a otro hasta llegar a … Estados Unidos, la tierra de la oportunidades, la meca de los sueño; cuando logró sacar adelante su carrera universitaria; cuando se dio cuenta, una vez graduado, que su futuro y el de su familia podría estar en el asfalto, luchando con un dorsal en el pecho y en la espalda; pensemos en los sentimientos de su esposa y sus tres hijas cuando se ven “obligadas” a pasar meses sin poder ver a papá porque está preparando un maratón… Imaginemos lo que sentiría ayer al tomar la salida, pensando en las víctimas del año anterior. Para colmo, imaginemos finalmente lo que pasaba por su cabeza, por su retina, por su piel, cuando encaró la última recta de la carrera de ayer y se vio vencedor, se sintió el rey del mundo por un instante. Los gritos y lamentos de 2013 se tornaron en gritos de alegría, de felicidad, de emoción. No es para menos. Una vez más se nos ha demostrado que la lucha, el trabajo duro, la entrega, la perseverancia, dan sus frutos una vez llegado el momento, siempre que se sepa gestionar todas las circunstancias de forma adecuada.

Sueños tenemos todos. Hagamos como Meb, pongamos la maquinaria a funcionar para estar cada día un poco más cerca y poder llorar de felicidad cuando seamos tan dichosos de poder abrazarlos algún día. Todo llega, hasta nosotros a nuestros sueños.

Meb Keflezighi vence en la línea de meta de la Maratón de Boston

Meb Keflezighi vence en la línea de meta de la Maratón de Boston

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Fran Aguilera

Corredor, Diplomado en Educación Física, Monitor de Atletismo, Entrenador Nacional de Ciclismo. Mijas (Málaga)


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