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Rebeca Yagüe, alegría y frescura para la pértiga

Rebeca Yagüe, alegría y frescura para la pértiga
23 Abr 2014 10:04

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La atleta navarra Rebeca Yagüe

La atleta navarra Rebeca Yagüe | cedida

Acostumbrada a llegar alto en los entrenos y competiciones con su pértiga, la navarra, una «recién llegada» al atletismo, ya sueña con volar lejos, hasta Río de Janeiro y poder vivir de primera mano el sueño olímpico. Cualidades, entrega y una fortaleza propia de una campeona serán sus bazas para rebasar el listón que todo atleta anhela dejar atrás.

  • Rebeca Yagüe Miguel
  • Pamplona (Navarra), 8 de agosto de 1989
  • Especialidad: Salto con pértiga
  • Club: Pamplona Atlético
  • Entrenador: Francisco Javier Hernández Rivero
  • Mejores marcas:
  • Aire libre: 4.20m (Valladolid, 10-5-14)
  • Pista cubierta: 4.10m

Hace un par de meses volviste a subir a un podio absoluto en el Nacional de pista cubierta de Sabadell. ¿Qué significado tiene para ti ir asentándote entre las mejores de España en salto con pértiga?

Para mi es cumplir un sueño. Llevo desde los tres años haciendo deporte, he trabajado siempre muchísimo y ver que, por fin, todo el esfuerzo está dando resultados, y tan buenos, me hace entrenar con mas ganas para seguir mejorando.

¿Te sorprende a ti misma verte tan arriba llevando tan poquito tiempo en el atletismo?

Sí. Todavía no soy consciente de todo lo que estoy consiguiendo. Cuando no llevaba ni un año subí al podium en un campeonato de España absoluto, ni me lo creía. Para mí, el objetivo que me había planteado era intentar hacer una mínima para un campeonato de España y tres semanas antes del campeonato la superé con creces. Salté 3’95 en Valladolid y repetí la misma marca en el absoluto que me dio la medalla de bronce.

Prácticamente ni se mencionó el logro que había hecho, que creo que es más difícil que el 4’10 que hice este año, ya que nadie me conocía, no llevaba nada en atletismo y ya había saltado casi 4 metros.

Creo que en la historia de España eso nadie lo había hecho nunca. El año pasado, cuando empecé a competir en diciembre y en la primera prueba salté 3’78, y de ahí fui regular hasta saltar 3’95 en pista cubierta, fue cuando más me sorprendí de mi misma y me empecé a dar cuenta de todo lo que podía hacer. Cuando me veía  en la tele me quedé sin palabras, se me hacía raro verme a mí misma ahí saltando…, después de ver siempre a todos los deportistas buenos y pensar que algún día quería llegar a ser yo uno de ellos…

Cualquiera que siga regularmente las competiciones de pértiga llega a la rápida conclusión de que hacen faltas dotes gimnastas para conseguir lo que hacéis. Háblanos de tus orígenes en la gimnasia.

Empecé la gimnasia con tres añitos. Todo fue porque el médico le recomendó a mi hermana (tres años mayor que yo) que la practicase porque tenía problemas con la respiración, ya que respiraba al revés. El primer equipo en el que estuve fue en el de mi barrio, la Rochapea. No teníamos más que un plinton viejo, una barra de equilibrio, cuatro colchonetas de las duras y finas y un techo muy bajo. Con cuatro añitos fui a mi primera competición y ya empecé a destacar. Siempre que iba a competiciones ganaba al menos una medalla, aunque hasta los ocho años no conocí lo que eran unas paralelas, y fue cuando me cambié de equipo para mejorar. Estuve, creo, uno o dos años en ese equipo. Disputé mi primer campneonato de España y me lo pasé genial, pero mi entrenadora decidió que tenia muchas cualidades y que tenia que ir a un sitio donde pudiese formarme mejor, con mejores instalaciones. Ahí es cuando realmente empecé a entrenar en serio. Pasé de entrenar de tres a cinco horas a la semana a entrenar doce y en gimnasio mucho mejor (aun así es un gimnasio muy pobre que simplemente tiene los cuatro aparatos de gimnasia).

El primer año ya fui al Campeonatos de España absolutos, cuando era alevín. Al año siguiente competí en infantil teniendo grandes resultados: fui cuarta en la general y me metí en tres finales de salto, barra y suelo con la tercera y cuarta posiciones respectivamente. Ahí todo el mundo vio que era una gimnasta que tenía mucho potencial y que prometía. Sin embargo, tuve la mala suerte de que al año siguiente, antes de los campeonatos de España, me caí en suelo haciendo una pirueta hacia atrás y me rompí el ligamento cruzado de la rodilla. Tenia sólo doce años.No me podían operar porque era muy pequeña y seguí haciendo gimnasia con una rodillera de hierros hasta que me volvió a fallar la pierna y me casqué el menisco. En el 2003 me operaron y estuve todo el año de rehabilitación. En 2004 competi y quedé tercera de España en paralelas y cuarta en suelo. En 2005 fui subcampeona de España en barra de equilibrio. Luego estuve lesionada y en 2008 gané la medalla de bronce en suelo y en barra en los de España. Ahí comencé a lesionarme bastante y en 2010, preparando una competición, volví a romperme el ligamento cruzado de la misma pierna y me volvieron a operar. Definitivamente, ese fue el fin de mi trayectoria como gimnasta. Tenia muchas lesiones y era lo único que últimamente me pasaba. Me dio mucha pena dejarlo, ya que era mi vida y no veía otra cosa mas allá de la gimnasia.

La atleta navarra Rebeca Yagüe

La atleta navarra Rebeca Yagüe | cedida

¿De qué forma llegaste tú a empuñar una pértiga que te ha catapultado ya por encimas de los 4 metros?

Después de operarme por segunda vez de la rodilla, a los dos meses me fui de Erasmus un año a Atenas. Cuando volví me apunté con mi entrenador de gimnasia a un grupo de acrobacias que él llevaba. En ese grupo estaba la primera pertiguista de navarra, Marisa Markotegi. Ella me convenció para que probase pértiga, aunque yo no quería porque pensaba que ya estaba vieja para empezar un nuevo deporte, más aun sin estar todavía bien rehabilitada de la rodilla. Al final probé y me gustó, pero sólo duré dos semanas porque tuve un accidente de coche y estuve meses con un esguince cervical que me pinzó un nervio y me dormía todo el brazo. Cuando me curé, hacia marzo de 2012, empecé con la pertiga de verdad. Me gustaba muchísimo y le ponía muchas ganas. En dos meses hice mi primera prueba y salté 3’20m.

Ese verano hice un par de pruebas más y, aunque ya en entrenamientos había conseguido saltar 3’50m, no pude saltarlo por los nervios y la poca experiencia en competición. Al final  me quedé con 3’21. Ya en diciembre salté 3’78. En enero tuve una progresión a 3’95m y, al aire libre, conseguí saltar 4’05. He de decir que la técnica que hacía era muy mala, presentaba la pértiga cinco pasos antes de llegar al cajetín y eso me hacia frenarme mucho, por no hablar de lo mal que corría (a lo gimnasta).

Soy una chica fuerte y muy atrevida y no tenia miedo a nada. Cogía pértigas grandes y, aunque no conseguía sacarle mucha efectividad, fue suficiente para saltar 4m. Ahí fue cuando me di cuenta de que si había saltado 4m tan fácil, con una técnica tan mala, cuando corrigiese todos los fallos y tuviese mas confianza en mi misma, con más seguridad y experiencia podía saltar mucho.

¿Recuerdas tus primeros intentos de acercamiento a la colchoneta?

Sí, claro. Es más, el segundo día que cogí una pértiga, Lombao, un señor mayor que salta, que tendrá 75 años, estaba entrenando en Pamplona y se picó conmigo. Echamos un pique a 2 metros y ¡me ganó! Cómo me fastidió. Pero cuando volvió a los tres meses y me vio me dijo, «¡uyyy ahora si que ya no puedo ganarte!». Al principio se me hacía raro hasta empuñar la pértiga , me dolía la muñeca muchísimo, pensaba que la muñeca se me iba a romper. Cuando clavé la pertiga y pasé al otro lado dije ¡uy!, esto no es tan difícil como parece! Claro, seguramente estabajo agarrando la pértiga a dos metros. Luego ya se fue complicando el asunto.

¿Te impresionaba o daba algo de susto atacar el listón?

La verdad es que sí. Yo creo que veía el listón e, inconscientemente, iba a pegarle una patada con los pies, aunque rápidamente aprendí a superarlo.

¿Llegaste a compaginar la gimnasia con el atletismo?

No, pero sí que seguía haciendo algo de acrobacia porque me encanta, pero ya no estaba en competición. Como he dicho antes, después de la segunda operación de rodilla lo dejé.

Ahora que ya llevas un par de años en esto, ¿observas diferencias reseñables entre el mundo de la gimnasia y el del atletismo?

Sí. La primera, y que me ha gustado mucho del atletismo, es que no es nada subjetivo. La puntuación en la gimnasia es muy difícil y, al final, dependes de lo que una jueza vea y de cómo te puntúe. Sin embargo, en la pértiga ya puedes hacerlo técnicamente fatal que, si sobrepasas el listón, es válido. Esto me costó mucho de asimilar. En la gimnasia se busca el perfeccionamiento de cada elemento, hacer la técnica perfecta y la posición del cuerpo lo más correcto y estirada posible. Yo, con la pértiga, buscaba lo mismo y siempre me frustraba porque quería hacerlo perfecto.

Ahora ya me he dado cuenta de que saltar perfecto es muy difícil. Puedes llevar años y ni conseguirlo, incluso retirarte sin llegar a hacerlo, aunque, por otro lado, la disciplina que me dio la gimnasia es lo que me está haciendo llegar tan alto con la pértiga.

¿Qué pasaba por tu cabeza cuando ibas viendo que evolucionabas en marcas a pasos agigantados?

Ni me lo creía. Bueno, es más, todavía sigo sin llegar a ser realmente consciente de todo lo que estoy consiguiendo. Cuando empecé y veía a mi compañera Saioa Ortiz saltar, nunca me habría imaginado que yo pudiese llegar a hacer lo que hacía ella, sobre todo en tan poco tiempo. En un futuro claro que lo deseaba, pues para eso estaba entrenando.

¿Qué es lo que más complicado te resulta a la hora de entrenar el salto con pértiga?

La técnica de carrera. Es más, llevo lesionada con periostitis desde noviembre, debido a la mala técnica que tengo en los apoyos. Todos los saltos generales y la técnica de carrera es lo que más me cuesta mejorar y donde me estoy centrando ahora para poder superar la lesión.

¿Qué fase del salto es la que te resulta menos complicada de ejecutar? ¿Cuál es la que más te cuesta hacer bien?

La que menos me cuesta ejecutar es la parte acrobática, cuando me pongo en pino sobre la pértiga, aunque todavía tengo que mejorarlo mucho, pero es algo que por la gimnasia me sale más natural y coordino mejor.

Las que más me cuesta hacer son la carrera y batida. Corro técnicamente muy mal y tengo que intentar crecer más en la batida. Por la gimnasia, la carrera es lo que peor hago, debido a cómo corría en gimnasia y, teniendo en cuenta cómo lo tengo que hacer ahora es totalmente al revés. Esto también me ha costado la lesión que llevo meses arrastrando, ya que los apoyos que hago no son buenos y el impacto cae sobre mis tibias. 

¿Consideras que es tu disciplina definitiva o hay alguna otra que te haga “tilín”?

No te puedo decir nada porque siempre pensé que la gimnasia era el único deporte que podría llegar a llenarme. Sin embargo, he encontrado otro, así que no puedo decir que no vaya a probar nunca otro diferente. Eso sí, creo que, a nivel competitivo, éste seguramente sea el definitivo.

Entrenas bajo la batuta de Francis Hernández. ¿Cómo lo lleváis? ¿Quiénes más integráis el grupo de entrenamiento?

La relación con Francis es muy buena. Es una gran persona, atleta y entrenador. Tiene mucha paciencia y saca tiempo de donde no tiene para entrenarnos. Él no puede dedicarse profesionalmente a esto. Francis tiene su trabajo, es presidente del Club Pamplona Atlético, sigue saltando con pértiga, nos entrena y es padre de familia. Ahora mismo entreno todo sola, excepto la técnica. Cuando salto estoy con él. Tengo que agradecer mucho a Francis por haber creido siempre en mí y haberme ayudado tanto, ya que empecé con 22 años y nunca había hecho atletismo. No estaba nada en forma y pasada de peso cuando empecé, aparte de no tener la fisionomía del prototipo de pertiguista. Igual otro no me habría dado esa oportunidad, sin embargo él se volcó en mí aun teniendo otros pertiguistas a los que también atender.

¿Quiénes más integráis el grupo de entrenamiento?

En el grupo estamos Elba Diaz, Saioa Ortiz, Adrián Valles y David Vilella. Ahora mismo hay un grupo de jóvenes que están empezando, pero yo suelo entrenar la técnica sola o con Elba y Saioa. Lo demás, sola.

¿Cómo te encuentras defendiendo los colores del Pamplona Atlético?

Me siento muy orgullosa de estar en el equipo de mi ciudad y haber podido subir al podio con el nombre de mi ciudad en la camiseta, aparte de que ha sido el club que me ha dado la posibilidad de llegar hasta aquí.

La atleta navarra Rebeca Yagüe

La atleta navarra Rebeca Yagüe | cedida

El pasado otoño-invierno has pasado unos meses entrenando en Cuba. Entre otros, has compartido sesiones con Yarisley Silva. ¿Cómo surgió esa posibilidad tan grande?

Mi entrenador tiene una relación estupenda con ellos desde hace años. Los cubanos eran muy buenos técnicamente, pero no tenían los recursos necesarios y Francis les ayudó dándoles unas pértigas con las cuales Lázaro Borges se proclamó subcampeón mundial y, al año siguiente, Yarisley Silva fue subcampeona olímpica. A cambio, ellos nos ayudan dándonos la posibilidad de ir a entrenar con ellos, no nos cobran por entrenar. Eso sí, me he pagado todo de mi bolsillo, vuelo y estancia allí. Hace dos años mi compañera Saioa Ortiz estuvo 50 días entrenándose en Cuba. Cuando decidimos que iba a ir fue cuando pasé los sanfermines entrenando en Madrid con Yaris y Navas, así aprovechaba el poder entrenar con los mejores y, de paso, me alejaba de la fiesta de Pamplona para poder estar mas concentrada. Navas, antes del primer entrenamiento, me sentó y me dijo: «Rebeca, voy a ver cómo saltas y no te voy a engañar. Si sirves para esto y vas a poder saltar, como mínimo, 4’50 te lo diré. Estaba tan nerviosa que no podía completar ningún salto, pero en cuanto completé uno él me dijo: «Fíjate lo que te digo que tu vas a saltar 4’50» Me dijo seriamente que fuera con él a prepararme tres meses a Cuba. Claro que yo que quería ir, pero no tenia dinero. Como mucho me podía pagar el vuelo, entonces hablé con Francis y él habló con el club y me adelantaron el dinero que había ganado con el Pamplona para que pudiera ir allá a formarme.

Háblanos de tu experiencia “cubana”.

Cuba es otro mundo, es un país totalmente diferente. Estuve viviendo en la Escuela Nacional donde se hospedaba la selección cubana de atletismo. Tenía una habitación sin ventanas, parecía una cueva. El agua la ponían tres veces al día, así que había que aprovisionarse de agua llenando cubos para luego poder lavarte los dientes, ducharte o hacer tus necesidades. No había lavadoras, con lo que ahí mismo lavaba a mano toda la ropa. La comida era siempre la misma, pozales de arroz y frijoles con algo de pollo, cerdo y, cada mucho, vaca. El estadio se encontraba entre dos barrios, la Villa Panamericana y Habana del Este. Allí solía ir con mis compañeros cuando teníamos algo de tiempo libre. Estuve entrenando con Yarisley Silva, que es como una hermana para mí. Cuando llegué le di clases de conducir y hacíamos muchas cosas juntas. solíamos estar casi siempre Yarianna Martínez, de triple, Yaris y yo. Me ayudaron mucho, sobre todo los primeros días, aunque por mi forma de ser no tuve problema para integrarme. Hice buenos amigos y, al final, todos me decían que parecía una cubana más. Las niñas de quince años con las que entrenaba también me ayudaron mucho y tengo una amistad muy fuerte con ellas. Todavía estamos en contacto, aunque es muy caro.

¿Cómo fueron los entrenamientos?

La primera semana, entre el cambio horario y el calor no conseguir acabar ningún entrenamiento. Me mareaba, tenia nauseas…lo pasé mal, hasta que me acostumbré. Fueron entrenamientos muy intensos y duros, pero, en cada momento Alexander Navas, mi entrenador allá, nos motivaba y ayudaba a no rendirnos y seguir luchando.

¿Y la vida en Cuba?

Me encantó la vida allá, no tenia muchas cosas materiales. Estuve tres meses incomunicada sin internet y la verdad que no lo eché en falta. Allí todo el mundo estaba en la calle, se relaciona y hay más comunicación real, no virtual, que es a lo que nos estamos acostumbrando ahora mismo. Todos los miércoles hacían fiesta en la escuela, venia un DJ y desde las seis de la tarde hasta casi las diez nos pegabamos bailando. La verdad es que me lo pasé muy bien en todos los sentidos y aprendí a apreciar más las cosas que realmente importan y te hacen feliz. Cuando volví me costó mucho acostumbrarme a pasar tanto tiempo sola. Ahora mismo ya llevo casi cuatro meses aquí y estoy más ubicada, aunque sigo echando mucho de menos la manera de vivir allí y lo feliz que era la gente teniendo lo básico para vivir.

Yarisley sólo es dos años mayor que tú y ya vuela por 4.90m. ¿Qué perspectivas de futuro ves a tu carrera deportiva?

Ella, aunque sólo tenga dos años más, lleva saltando con pértiga 12 años más que yo, así que tampoco puedo compararme con ella. La perspectiva que tengo es prepararme para los Juegos Olímpicos de Río. Tengo muchísimo que trabajar técnica, física y mentalmente para llegar a ello, pero tengo muchas ganas y los sueños se cumplen trabajando y siendo constante.

En la actualidad, ¿compaginas el atletismo con los estudios o con un trabajo?

Terminé de estudiar en junio del año pasado. Primero me licencié en Economía y luego en Administración y Dirección de Empresas. También me saqué el titulo de entrenadora y juez de gimnasia artística. Ahora mismo entreno un equipo de gimnasia. Llevo con él desde los 15 años,. Cuando llegué no había grupo de competición y he conseguido sacar buenas gimnastas y que estén entre las mejores de Navarra. Me gustaría estudiar un máster, pero estoy esperando a ver si puedo conseguir alguna beca. Me gustaría encontrar algún trabajo de lo que he estudiado, pero ahora mismo la cosa esta muy mal y también por eso estoy aprovechando para poner todo mi esfuerzo en la pértiga.

¿Cómo son los días en la vida de Rebeca Yagüe?

Me levanto sobre las nueve, desayuno, ayudo con las cosas de casa y voy a entrenar. Después voy al fisio. De ahí voy a casa a comer, descanso si tengo tiempo media hora y voy a entrenar a las niñas. Cuando termino con ellas vuelvo a entrenar y llego a casa sobre las diez, me ducho, ceno y a descansar para poder rendir bien al día siguiente. Entreno de lunes a sábado y con las niñas de lunes a viernes. Ahora que están en época de competiciones suelo tener sábados y domingos ocupados con ellas y también ejerzo de juez en las competiciones.

¿Te ves algún día viviendo de forma profesional del atletismo?

Me gustaría mucho y para ello estoy trabajando, pero lo veo difícil, ya que no ganas mucho dinero. Para colmo, he llegado en una época en la que la economía está muy mal y las ayudas están reducidas al mínimo. De todas formas, si no lo consigo mis estudios están hechos y me dedicaría a eso.

Dos temporadas, dos medallas absolutas. ¿Tienes algún objetivo claro de cara a la temporada veraniega?

Me gustaría hacer la mínima para el Campeonato Iberoamericano, que es 4’30m. Primero tengo que recuperarme bien de la lesión porque no estoy pudiendo entrenar casi nada. Si lograse saltar 4’40m e ir al Campeonato de Europa no podría pedir más, pero, de momento, ese objetivo lo veo más lejano. Por otro lado, conseguir una medalla en el Campeonato de España también me gustaría, aunque sé que tendré mucha competencia.

¿En qué fase de la preparación te encuentras en este momento?

Ahora mismo estoy recuperándome de la lesión. Después del Campeonato de España en Sabadell paré cuatro semanas. Ahora llevo casi un mes entrenando al 50% de intensidad, pero me siguen dando problemas. De momento sólo he hecho seis técnicas. Esta semana voy a empezar con 10 pasos de carrera. En tres semanas empezaré a competir y espero estar, como mínimo, a doce pasos, aunque mi carrera completa es catorce.

En este momento estoy un poco frustrada porque sé que si estuviera en buenas condiciones podría entrenar mucho mejor y conseguiría una buena progresión hasta lograr mi objetivo, pero no es así y estoy teniendo que modificar mucho mis entrenamientos por los dolores que sufro. De todas formas, no soy pesimista y sé que si me esfuerzo podré conseguir mis objetivos.

La atleta navarra Rebeca Yagüe

La atleta navarra Rebeca Yagüe | cedida

Tú formas parte ya del futuro de la pértiga nacional. ¿Qué otras atletas estarán en la lucha contigo para que nuestras pertiguistas sigáis estando entre las mejores del panorama internacional?

Se me hace raro escuchar esa afirmación tan contundente, pero me alegra saber que la gente confíe tanto en mi.

A Naroa Agirre, por supuesto, la veo aguantando algún año más. Tiene mucha experiencia, es muy regular y tiene una forma física increíble. Ana Pinero en su día saltó 4’40m y se que va a volver a saltar mucho. Carla Franch también esta teniendo una progresión muy buena y, además, tiene muchas ganas, es muy trabajadora y competitiva. Mi compañera y amiga Saioa Ortiz también es un rival muy fuerte, creo que técnicamente es la que mejor salta de España y, cuando recupere la confianza, va a dar mucho de qué hablar. Luego están las mas jóvenes, Maialen Axpe y Malen Ruiz, que están teniendo también mucha progresión. Elba Diaz, mi otra compañera y amiga, va a saltar también mucho. Clara Amat, de las mas jóvenes, es a la que veo mejor en estos momentos y va a ser una rival también a tener mucho en cuenta.

En el plano internacional, ¿a qué saltadoras ves como las mejores de aquí a unos años?

La sueca Angelica Bengtsson, que tiene 20 años y ya salta 4’63. Las rusas también son muy buenas técnicamente y estarán en la lucha por ser las mejores del mundo.

EN LAS NUBES CON REBECA

Si pudieras volar… sin pértiga, ¿hacia dónde volarías frecuentemente? Sin pensarlo, a Cuba. 

Si la música amansa a las fieras, ¿cuál es la que te amansa a ti? Para relajarme prefiero que me hagan caricias y me den mimos.

¿Y la que te pone a tono para comerte el mundo …? El reggaeton cubano.

¿Descanso…, activo o pasivo…? Activo. Si no tengo nada que hacer me pongo nerviosa y en seguida busco algo con lo que entretenerme.

¿A qué atleta o persona en general te gustaría conocer? ¿Por qué? A Andrea Raducan, campeona olímpica de gimnasia. Porque fue mi ídolo en mi época como gimnasta.

¿Qué pelis te emocionan? Cualquiera de drama o amor. Soy muy sensible y me emociono rápidamente. Un ejemplo es «La vida es bella». Lloré mucho.

¿Qué consejo le darías a una chica que se quiere iniciar en la gimnasia? Es algo más que un deporte que te va a hacer crecer como persona mucho. Hay que ser muy fuerte y constante y nunca rendirse, aunque veas muchas dificultades por el camino. Aunque te dé miedo ejecutar algún ejercicio, una vez que superas esa barrera no querrás parar de hacerlo”.

De tener pareja, ¿la prefieres atleta o de cualquier otro deporte? De cualquier deporte o cualquier disciplina que implique sacrificar muchos aspectos de tu vida. Lo que necesitaría es que me comprendiesen y ayudasen a seguir luchando.

De tener la oportunidad, ¿a quién te gustaría poder decirle cuatro verdades a la cara? A nadie. Soy una chica que, en cuanto tengo un problema con alguien, me gusta hablarlo en el momento y decir las cosas a la cara.

Manías confesables… Echarme mucha magnesia para saltar. Acabo siempre de arriba abajo entera manchada, hasta la cara y el pelo (desde pequeña en gimnasia también lo hacía).

HISTORIAL DEPORTIVO EN EL ATLETISMO DE REBECA YAGÜE
2014
  • Subcampeona de España absoluto en pista cubierta.- Sabadell 2014
2013
  • 6ª Campeonato de España absoluto al aire libre.- Alcobendas 2013
  • Campeona de España universitaria.- Cáceres 2013
  • 3ª Campeonato de España absoluto en pista cubierta.- Sabadell 2013

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Fran Aguilera

Corredor, Diplomado en Educación Física, Monitor de Atletismo, Entrenador Nacional de Ciclismo. Mijas (Málaga)

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