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FIRMAS

Tienes razón (en ambas)

UNA METÁFORA A LA SALIDA DEL CONFINAMIENTO
Tienes razón (en ambas)
Dos direcciones
26 Abr 2020 11:04

Sí, ya estamos a punto de empezar la última vuelta de esta gran carrera que es la adversidad (y, por ende, la vida).

Muchos son los que viven en un espacio cerrado, con personas mayores, con muchos vecinos en el bloque, con niños pequeños hartos de todo, que hoy, por fin, podrán salir a mover sus piernas.

Cuando llevábamos una semana encerrados, casi todos pensábamos que más de dos no duraríamos. Y aquí estamos, pasando el mes y de camino al segundo. Quién lo iba a decir, ¿eh?

Antes de intentarlo, nos decimos a nosotros mismos que no podemos conseguirlo. Yo digo que sí, que sí se puede. Estamos saliendo poco a poco de la situación. Hay que echarle huevos y hacer la mejor tortilla de patatas posible. De esas ricas, con sabor a “saldremos de esta más unidos que nunca”, porque si nos olvidamos, la tortilla se quema y ya no se puede saborear. Tanto esfuerzo de estar en casa, tantas semanas para nada.

Esa tortilla se hace con calma: primero hay que pelar las patatas y cocinarlas un poco. Luego batimos los huevos, un poco de esto, un poco de lo otro y a unir todo.

«Hay que echarle huevos y hacer la mejor tortilla de patatas posible…»

Primero nos quedamos en casa y cuidamos de nosotros y de los que podamos. Luego dejamos a las autoridades hacer su trabajo y ayudamos a todos los que lo necesitan: compras a los desprotegidos, apoyo psicológico…

Le damos la vuelta a la tortilla, ya ha estado suficiente tiempo de ese lado. 

Se incorporan al trabajo algunos, de forma moderada. Todavía hay personas contagiadas o portadoras del virus que no lo saben, y hay riesgo de infectarse.

Pasado unos minutos sacamos la tortilla de la sartén y la dejamos enfriar. Nos lavamos las manos otra vez, por si acaso.

Mantenemos la higiene y la seguridad.

Pero somos unos impacientes, probamos bocado de esa rica tortilla y nos quemamos.

Salimos a la calle, a la vida normal. Pero somos más impacientes y queremos juntarnos en masa. Nos volvemos a contagiar. 

Quién sabe, quizás nos hemos quemado con la tortilla y nos vemos obligados a ir al hospital, porque la quemadura ha derivado en una infección grave y directo a la UCI.

Quién sabe, quizá no hemos aprendido a hacer la tortilla y volveremos a tener dos meses con horas de sobras para practicar.

Tú todavía no lo crees, pero sabes hacer una tortilla perfectamente. Todo el mundo puede conseguirlo. En el fondo, sabes que si te esperas un poquito más, la tortilla estará en su punto y dirás “valió la pena esperar”.

Todavía no lo crees, pero sabes que pronto saldrás y no todo será como antes. Hay que ir muy poco a poco, percibiendo los sabores y detalles lentamente. Sabes que si te pasas, tu vida está en juego.

Tanto si crees que puedes hacerlo, como si no, en ambas tienes razón. O te quemas, o te esperas. Tú eliges.

Cecilia Muñoz

Árbitra de fútbol y estudiante de Administración y Dirección de Empresas.

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