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Un mundial de fútbol, presuntamente

Un mundial de fútbol, presuntamente
09 Jun 2014 22:06

Mural en una favela brasileu00f1a

Mural de una favela brasileña

Mural de una favela brasileña | Facebook

Este viernes empieza la que algunos llaman ‘Copa de Copas’. La fiesta internacional del deporte dicen otros. El evento futbolístico más importante que cada cuatro años reúne a las 32 selecciones con mayor calidad del planeta, que luchan por conseguir el ansiado título de campeones del mundo. Quizá, no sea por el título, quizá lo más ansiado sea el premio económico, pero aún no hablemos de eso.

Lo que contrasta en Brasil (sede donde se celebra el Mundial más caro de la historia) con la emoción de los que esperan con impaciencia el evento, es el clamor de las calles. Millones de brasileños que piden mejoras en educación, mejoras en sanidad, transporte, vivienda y seguridad ciudadana, mejoras al fin y al cabo. El gobierno de Dilma Rousseff ha malgastado presuntamente, con sospechas de corrupción avaladas por propios auditores estatales, una monumental cantidad de dinero en la celebración del mundial, excusándose en que en cuestión de diez años ha sacado a casi 36 millones de brasileños de la pobreza, y que han conseguido ampliar el sector de la clase media, formada ahora por más de 42 millones (recordamos que el país carioca cuenta con una población de 200 millones de habitantes). Sin embargo, la desigualdad sigue siendo una asignatura pendiente en este país sudamericano, además de la violencia callejera, desajuste salarial, despilfarro público, la situación vergonzosa de las favelas…

La situación de las 12 sedes de los partidos mundialistas es de absoluta denuncia. Constructores que presuntamente quintuplican los presupuestos de los estadios, donaciones encubiertas de dichas empresas para financiar presuntamente campañas políticas ilegales, obreros que fallecen por las lamentables condiciones de trabajo y suma y sigue. Sólo en la construcción del nuevo estadio de Brasilia, los auditores hallaron más de 200 millones de euros en presunta sobrefacturación. Corrupción y más corrupción, constructores y más constructores, poder y corrupción, corrupción y dinero, quizá nos suene ‘presuntamente’ de algo… ¡Vergonzoso! ¿Esto es ético? ¿No se le cae la cara de vergüenza a los responsables de FIFA esta situación de injusticia social? ¿No habría que poner observadores de la ONU que aparecen en cualquier conflicto de medio pelo para velar por el interés mundial? ¿Esto no es de interés general? ¿Dónde están los políticos que lideran el orden mundial? ¿Obama, Putin, Merkel, Hollande…? ¿Por qué se callan? ¿Mandan las multinacionales? ¿Dónde están las presuntas ONG? ¿No pedís dinero ahora para los pobres brasileños que se mueren de hambre? ¿O venden más los negritos africanos? Pero en qué mundo incivilizado vivimos, presuntamente…

Por otro lado, para darnos cuenta del despilfarro que supone un mundial, no es necesario ir tan lejos, y es que el ejemplo lo tenemos en nuestra casa. Los jugadores de la Selección Española son los que recibirán la prima más alta si se proclaman campeones. Un total de 720.000 euros por cabeza. Cifra que contrasta con los 330.000 euros por cada jugador en Francia, o los 300.000 en Alemania. Esto es un hecho, no es invención de nadie. También es llamativo que nuestro país es líder en el índice de personas en paro, el 26% que también contrasta con el 10% en Francia, y el 5% en Alemania, es decir, que somos el país con más personas pasándolo mal, con muchas familias con todos sus miembros en paro, y los jugadores de nuestra selección van a cobrar más dinero que otras selecciones de países en situación económica mucho más relajada que la nuestra. Que sí, que nuestra generación de futbolistas es increíble, y que juegan muy bien, y son candidatos presuntamente a ganar la Copa, pero eso no va a dar de comer a las miles de personas que hay en España pasando hambre, no va a dar trabajo a padres de familia desesperados, no va a pagar la matrícula universitaria a ningún hijo cuyos padres tienen lo justo para comer. 

Los que defienden tal situación argumentan que si la propia Federación genera tal riqueza, sin poner un duro los españoles por ello, es más que justificado. Puede ser que tengan razón. Pero, sinceramente, ¿es justo? ¿es normal en los tiempos que corren en España? Los españoles de a pie pagamos religiosamente nuestros impuestos, nuestras hipotecas, nuestras deudas; si fallas, al paredón, al escarnio público, serás un demonio el resto de tu vida. ¿Cuánto se llevarán presuntamente los directivos? ¿Qué dice al respecto el Consejo Superior de Deportes? Presuntos…

A pesar de todo, es posible que en parte, la sociedad española tengamos merecido esto. Y es que parece que si nuestro fútbol funciona, todo funciona. Algo así como el famoso Circo Romano. Somos capaces de sacar a millones de personas a la calle a celebrar un título, y no para defender derechos fundamentales como la sanidad y la educación. Por ejemplo, el día que se jugó la final de la Champions League entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid, todos los españoles estaban pendientes del televisor, comentando el partido en las redes sociales y saliendo a la calle a celebrar el título. Al día siguiente, se celebraban las elecciones al parlamento europeo, y solo un 45% de los españoles llamados a las urnas asistieron a votar. Y es que es muy fácil quejarse desde el sofá, pero, si queremos cambiar algo, deberíamos salir a buscarlo, ¿Podríamos? o no ‘Podemos’…

Espero que estas líneas nos hagan, al menos, reflexionar, presuntamente. Podríamos tomar el camino fácil de apoyar a la Selección, de dorar la píldora a Del Bosque y los suyos, de alabar el esfuerzo por conseguir la dichosa Copa. Que sí, que lo hacemos también. Pero ¿quién sale beneficiado de todo este circo? ¿Tú? ¿Yo?

Mis mayores deseos para que la situación de nuestro país mejore, así como la situación de nuestro deporte, que presuntamente va bien… ¡Ja! Disfruten del espectáculo, pero sobre todo y por encima de los jugadores y del balón, mucha fuerza a todos esos brasileños y brasileñas que luchan por sus derechos.

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